{Reseña} Azorín: Libros, buquinistas y bibliotecas (Fórcola Ediciones)

717-MvuhXLL.jpg

Hace relativamente poco tiempo leí, casi por casualidad, La Voluntad, y desde entonces me he convertido en un azoriniano sobrevenido, de forma que me encuentro rebuscando ejemplares de sus muchos libros editados hace décadas por Austral en todas las librerías de viejo que visito. De modo que esta formidable selección que ha realizado Francisco Fuster para Fórcola me ha parecido extraordinaria por dos motivos: supone la recuperación de una porción de artículos inéditos del maestro alicantino en forma de libro, y porque trata un tema, la bibliofilia, que es una patología que padezco desde siempre (aunque sin llegar a ser de extrema gravedad).

Los cincuenta artículos recuperados, procedentes en su mayoría de varios diarios españoles y de La Prensa de Buenos Aires, están agrupados en cuatro secciones: Sobre la edición y difusión del libro, Sobre las bibliotecas, Sobre los libreros de viejo y las ferias del libro, y Sobre la lectura. Quizás el primer apartado dedicado a la edición es el menos actual, debido a los profundos cambios que ha experimentado el sector en las última décadas; aquí se incide especialmente en el atraso con respecto a la edición francesa y la falta de profesionalidad de la española. Las piezas del resto de los capítulos casi podrán haberse escrito ayer, ya que nuestro amor por las bibliotecas, por los libros usados y por la lectura no han cambiado con los años. Muchas de las ideas y reflexiones de Azorín se repiten, como es lógico, en varios artículos, pero sin que esto dé ninguna sensación de reiteración en la lectura. Se podrían entresacar multitud de frases de estos artículos y componer un libro de aforismos sobre los libros. Algunos de ellos, casi tomados al azar:

Devanear por entre los tableros atestados de libros […] es un placer intelectual.

En los bibliófilos como yo el libro va íntimamente ligado a la vida.

La soledad es inseparable al libro.

Leer y tornar a leer. No hay más remedio. Ese es mi sino.

La vida es corta y los trabajos y el arte son largos. No se puede leer todo.

El joven lo lee todo y de todo aprovecha poco. El anciano lee poco y de lo poco le aprovecha todo.

Azorín nos habla de las imprentas, de la Biblioteca Nacional, de la Ferio del libro, de sus paseos por la orillas del Sena o del Retiro a la caza de algún ejemplar, de algunos libros raros, de las librería de viejo de Madrid, de las lecturas infantiles… Todo ello escrito con el soberbio, inimitable y personal estilo literario que lo hizo famoso y que hace de su lectura un continuo disfrute.

“Tienes en las manos, lector, un libro precioso, un pequeño tesoro. Tesoro del pajarero, se titulaba aquel manual clásico que hablaba a los amantes de las aves de cómo cuidarlas, amarlas, favorecerlas. Tesoro del amante de los libros podría titularse este (no sé por qué, encuentra uno un raro parecido entre la palabra bibliómano y bibliópata, antipáticas ambas). En ningún otro confirmarás con mayor puntualidad el viejo adagio: “El que comienza un libro es discípulo de quien lo acaba”. Andrés Trapiello, Prólogo.

Libros, buquinistas y bibliotecas es un título delicioso e imprescindible para los seguidores de uno de nuestros grandes escritores y también para los muchos amantes de los libros y de la lectura. La edición de Fórcola Ediciones, que incluye numerosas fotografías antiguas, es magnífica. Absolutamente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Fórcola Ediciones (2014)
Colección: Periplos, 10
Edición: Francisco Fuster | Prólogo: Andrés Trapiello
238 págs.

moy.jpg

A lo largo de su longeva y fecunda existencia, Azorín dejó repartidas aquí y allá, entre las páginas de sus libros y en las columnas de los periódicos en los que colaboró como articulista, multitud de reflexiones sobre su amor a los libros y su afición a la lectura.
Testimonio de ello es esta original antología de sus escritos, a cargo de Francisco Fuster, que bajo el título de Libros, buquinistas y bibliotecas, constituye la más completa y documentada exposición de la filosofía azoriniana sobre el libro y la lectura.
Cincuenta pequeños ensayos –sumando crónicas y artículos de prensa, prólogos y capítulos de libros– que cubren casi seis décadas y que centran sus meditaciones en el azoriniano deambular peripatético por librerías de nuevo, librerías de lance, de viejo y buquinistas de Madrid y París, ferias del libro y bibliotecas, así como por las páginas de aquellos cientos de libros que leyó con entusiasmo, prologó o reseñó.
Los textos aquí reunidos comparten una característica común: parten de la experiencia personal del propio escritor. Todas sus reflexiones tienen su origen en el contacto directo del autor con el libro impreso, con el papel y la tinta. Azorín no habla de oídas ni trata cuestiones que le son ajenas; en su caso, la práctica siempre es anterior a la teoría. El resultado es una especie de autorretrato de un bibliófilo que, por su contenido íntegra e inequívocamente autobiográfico, bien podría haber sido un tomo más de esas memorias que este insaciable lector nos dejó repartidas en varios volúmenes. (Sinopsis de la editorial).

azo

José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, más conocido por su seudónimo Azorín (Monóvar, Alicante, 1873 – Madrid, 1967), escritor español. Novelista, ensayista y crítico literario. Azorín es una de las principales figuras de la generación del 98. En 1896 se establece en Madrid donde colaboró en periódicos y revistas, fue crítico y traductor. Sus primeros años de vida literaria estuvieron marcados por el esfuerzo, la lucha contra la desatención y, en ocasiones, la hostilidad. Colaboró en periódicos republicanos – El PaísEl Progreso -, en otros de más importancia y difusión – El Imparcial. Luego, durante muchos años, en ABC y en revistas – Revista NuevaJuventudArte JovenAlma Española y España -, en el Diario de la Marina de La Habana y otras publicaciones hispanoamericanas.

Destacó también por ser un viajero extraordinario por España; en cambio, viajó muy poco al extranjero; durante la primera Guerra Mundial estuvo en Francia y luego, desde 1936 residió en París. En 1924 fue elegido por la Real Academia Española pero posteriormente dejó de asistir a sus sesiones.

Paris-Buquinistas.jpg

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s