{Reseña} Karin Boyle: Kallocaína (Gallo Nero Ediciones)

De vez en cuando el mundo editorial nos trae algún descubrimiento verdaderamente importante. Es el caso de esta publicación de Gallo Nero de esta obra de la totalmente desconocida (aquí) escritora sueca Karin Boyle, cuya novela Kallocaína forma ya parte del canon de novelas antiutópicas clásicas. Escrita en 1940, bebió de Un mundo feliz (1932) y probablemente influyó en la gestación de 1984 (1947-48). El opresivo ambiente que vivía Europa en esos años, bajo el yugo del nacionalsocialismo y del comunismo stalinista, fue el acicate para el desarrollo de un puñado de magníficas novelas.

Somos conscientes de que el Estado lo es todo, el individuo, nada, y nos agrada que así sea.”

Kallocaína narra la historia de Leo Kall, químico que desarrolla su trabajo en la “Ciudad de la Química”, ciudad perteneciente al Estado del Mundo, un país totalitario, policial y militarizado en la que absolutamente todos los aspectos de la vida están regulados y controlados por el Estado, en el que se espía y se escucha a la población, y en el que la delación contra todo lo que parezca contrario al régimen está a la orden del día. Un sistema en el que las relaciones familiares y personales fuertes y duraderas están mal vistas y son casi imposibles ya que todo está supeditado al interés de la colectividad y del Estado—, y en el que los individuos se mueven por convenciones y automatismos deshumanizados.

Pues bien, la historia comienza cuando Leo Kall desarrolla un fármaco, la kallocaína, que es un genuino suero de la verdad; no sólo induce a confesar los actos, sino también de los anhelos y deseos más íntimos. Con estas premisas se desarrolla la novela; pero a diferencia de la mayoría de las novelas antiutópicas, el protagonista no es un rebelde ni un héroe, sino que es una persona de pensamiento ortodoxamente colectivista y de estricta lealtad al sistema. Sólo el contacto con algunos personajes tocados por una difusa aspiración de cambio y nostalgia de otros tiempos hará que surjan algunas dudas en el propio Leo.

“—Antes no disponíamos de ningún método para ello—objeté—. La kallocaína nos ofrece la oportunidad de controlar lo que se mueve en las mentes.”

Termino señalando que Kallocaína es una gran novela que recomiendo vivamente para los seguidores de la literatura distópica y prospectiva, pero también para cualquier lector de buena literatura. Y además, la edición de Gallo Nero es estupenda.

Puntuación: 5 (de 5)

Gallo Nero Ediciones (2012)
Traducción: Carmen Montes Cano
224 págs.

71H8hmG4+KL.jpg

Kallocaína es el nombre del suero de la verdad que el científico Leo Kall ha inventado para garantizar al Estado seguridad y estabilidad, pero la verdad se escapa a la instrumentalización y sus efectos son demoledores: el protagonista asiste horrorizado al surgir gradual de una conciencia individual y autónoma con la que intenta luchar.

Escrita en 1940, Kallocaína es una novela antiutópica, en la línea de 1984 de Orwell que se publicó unos años más tarde, inspirada en el apogeo del nacionalsocialismo en Alemania. Con la serie de novelas antiutópicas que vieron la luz en la segunda mitad del siglo xx, comparte la visión pesimista de un futuro totalitario y deshumanizado, pero lo que hace de Kallocaína algo único en su género es la concepción de la dictadura como algo inherente a la conciencia individual. Karin Boye describe con lucidez un futuro gris, dominado por un Estado policial que llega a invadir la esfera privada de los ciudadanos suprimiendo toda forma de libertad. Los hombres se han convertido en máquinas cuya función principal es reproducirse, obedecer y no sentir. (Sinopsis de la editorial).

Karin_Boye,_1940s.gif

Karin Boye (1900-1941) una de las personalidades más sensibles e innovadoras de la literatura escandinava de la primera mitad del siglo XX. Después de la Primera Guerra Mundial se une al movimiento pacifista Clarté y viaja por Europa, viviendo las inquietudes de su tiempo: visita la Unión Soviética de Stalin en 1928, la Alemania nazi de Hitler en 1932 y en 1938 la tan anhelada Grecia. Figura compleja y en continua lucha entre el compromiso político y social, el rigor moral y la necesidad de dejarse llevar por sus instintos más naturales, Karin Boye acabará suicidándose el 23 de abril de 1941, día en que los nazifascistas invaden Grecia.

Aparte de numerosas antologías poéticas, escribió cinco novelas de las que Kallocaína es la más conocida.

10517831

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s