{Reseña} Jean Lorrain: Salvad Venecia (Periférica)

lorrain

Últimamente hay un renovado interés (relativo) por la obra de Jean Lorrain en España. Existen ediciones recientes de La Mandrágora, Monsieur de Bougrelon, la más antigua de Contes d’un buveur d’ether, y esta de Salvad Venecia publicada por Periférica.

Los tres textos de Lorrain que se incluyen en esta edición, Salvad Venecia (febrero de 1905), Venecia (abril de 1905) y Carta a la madre (septiembre de 1898) muestran a las claras la tremenda impresión y el profundo amor que tuvo Jean Lorrain por la capital del Véneto, donde la mezcla de arte y decadencia hacía por entonces las delicias de todos los artistas y dilettanti del continente.

“¡El veneno de Venecia! Es el hechizo de una arquitectura de ensueño dentro de la dulzura de una atmósfera de seda; son los tesoros de los siglos allí amasados por una raza de mercaderes y piratas, la magnificencia de Oriente y de la antigua Bizancio milagrosamente ligada a la gracia del arte italiano.”

Como en toda su obra, estos artículos están impregnados de las características que definen a Lorrain y a los mejores narradores franceses de finales del siglo XIX: pesimismo, complacencia con el vicio y fulgurante búsqueda de paraísos artificiales. Pero además, toda la obra gravita alrededor de una visión fantástica, artificiosa y artística de la existencia, como si el autor buscara una salida a las limitadas perspectivas de la realidad convencional de su tiempo, sacando fuera sus propios fantasmas y anhelos más elevados.

Salvad Venecia es un hermoso libro que seguro gustará a los aficionados a la literatura decadentista y de viajes. La edición de Periférica es estupenda. Recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Editorial Periférica (2013)
Traducción: Juan José Delgado Gelabert
Colección: Largo Recorrido, 49
80 págs.

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(Sinopsis de la editorial)

«La más grande, la más bella impresión de mi vida», escribía el dandy Jean Lorrain a su madre en 1898 desde Venecia. Había llegado en otoño, cuando la luz crepuscular transforma la ciudad en un decorado decadente, lleno de melancolía. De sus cuatro estancias surgieron varios textos de singular belleza, repletos tanto de poesía como de conocimiento. En los que aquí reunimos nos ofrece una visión de la Venecia de entre siglos notablemente realista, aunque también fascinada, emocionada y sentimental.

En algunas páginas lanza un grito angustiado por la posible desaparición de la ciudad, víctima de su deterioro arquitectónico y su abandono (como demuestra la caída del Campanile en 1902); en otras, se olvida de esa misma ruina y brotan todas las sensaciones que provoca en su espíritu exquisito. Anna de Noailles las calificó como «el más brillante elogio» de Venecia que se había escrito.

«Es esta sensación de ensueño, este hundimiento y este retroceso hacia el pasado, esta vida que se escurre dentro del silencio, agudizado por susurros de aguas lentas y ecos de voces lejanas que repercuten en el agua… es esta vida en retirada y como a la deriva, dentro de una sombra silueteada por viejas iglesias y palacios… es, en fin, esta inmensa tristeza, embriagadora y nostálgica, que se siente ante los horizontes ya vistos en cuadros famosos, son todas estas complejidades turbadoras, apasionantes y profundas que sintetizan la influencia y la voluptuosidad misma de Venecia. Y este imperioso poder de la ciudad también lo padecieron otros: Lord Byron, Alfred de Musset, Richard Wagner.»

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Jean Lorrain nació el 9 de agosto de 1855 en Fécamp bajo el nombre de Paul Duval. Tras estudiar con los Dominicos y ser voluntario en el cuerpo de húsares, se instala en París donde ejerce el periodismo. Escribe para los diarios Le Chat Noir y L’Évènement antes de convertirse en un ácido cronista mundano en revistas tales como L’Écho de Paris. Fue a la vez poeta, novelista, narrador fantástico, cronista y autor de una obra sulfurosa representativa del espíritu fin-de-siècle. Dandi y esteta impenitente, la depravación y el gusto por la belleza encuentran en él una extraña, sabrosa y a veces sorprendente alianza. Lorrain es conocido por sus excentricidades y sus amistades. Le gustaba frecuentar los bajos fondos del París de la Belle Epoque y consumir las drogas de moda, opio y éter, a las que era un gran adicto. Murió en París, el 30 junio de 1906.
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3 comentarios sobre “{Reseña} Jean Lorrain: Salvad Venecia (Periférica)

  1. ¡Una ciudad a la medida del decadente dandy francés! Creo que lo voy a leer.
    Curiosamente, Juan José Delgado Gelabert tradujo también -estupendamente- otro interesante texto sobre Venecia (La muerte de Venecia, de Maurice Barrès). Los títulos parecen complementarse…

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    1. El texto de Maurice Barrès que yo conozco se sitúa en Venecia en la Primera Guerra Mundial (no sé si tiene más libros sobre Venecia). ¡Lástima que este de Lorrain sea tan breve!

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      1. Me refiero a un texto anterior (de 1903), publicado en 2011 por Olañeta en su colección “Terra incognita”. Es un librito también muy breve, que incluye -entre otras cosas- interesantes alusiones a escritores y artistas relacionados con la ciudad.

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