{Reseña} Buenaventura Campa: Entre las tribus del Luzón Central (Editorial Renacimiento)

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La indiferencia, desidia e incuria, por no hablar de total ignorancia de las cosas de la América española, llega a extremos apoteósicos en el caso de las Filipinas y las otras posesiones españolas del Pacífico. De ahí la tremenda importancia de esta acertada recuperación de Editorial Renacimiento de dos trabajos del misionero español Buenaventura Campa publicados con motivo del centenario de su muerte.

El dominico Buenaventura Campa nació en un pequeño pueblo cántabro en 1852. Con 25 años se trasladó a Filipinas donde vivió hasta su muerte en 1916. Su labor principal en las islas fue la evangelización de numerosas tribus salvajes que vivían especialmente en las montañas u otros lugares de difícil acceso. No hay que olvidar que desde el inicio de la colonización la población peninsular se asentó en las principales ciudades costeras (especialmente Manila), por lo que grandes zonas del interior de las islas quedaron al cuidado y administración casi exclusiva de los misioneros, que por otra parte, contaban con escasísimos medios humanos y materiales para desarrollar su labor. Las acciones más importantes consistían en atraer a las tribus de las montañas hacia las reducciones en zonas llanas más ricas, donde se constituía una población dedicada a la agricultura y ganadería, y donde la acción misionera era más fácil. Campa tuvo que intentar estas conquistas político-espirituales con los mayoyaos y los ilongotes, las tribus más violentas (incluso cortadoras de cabezas y caníbales) de la gran isla de Luzón, causantes de numerosos asesinatos y ataques a asentamientos cristianos.

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Entre las tribus del Luzón central está compuesto por dos cartas publicadas en vida del autor en El Correo Sino-Annamita, publicación filipina que recogía aportaciones etnográficas y religiosas de misioneros del Extremo Oriente: Una visita a las rancherías de ilongotes (1891) y Los mayoyaos y la raza Ifugao (1892-93) son textos de carácter claramente narrativo, escritos con la idea de llamar la atención de las autoridades y lograr más medios para su tarea civilizadora y evangelizadora. Estas cartas son una mezcla de crónicas de viaje y exploración, apologética evangelizadora, historia misionera, estudio etnográfico y geográfico, y hasta informe oficial sobre el estado de las poblaciones. Campa describe sus experiencias personales en las selvas y montañas, sus contactos, no siempre pacíficos, con las tribus, y su infatigable tesón misionero; y lo escribe en con gran soltura y gracia, lo que hace que estos textos se lean con suma facilidad e interés.

“Para estar al frente de una misión entre estos infieles se necesita, aparte de recursos pecuniarios que son la panacea universal para todas las necesidades, una salud de hierro, fuerza inquebrantable de voluntad y talla de gigante”.

Así mismo, es destacable la amplia y documentada introducción de Jorge Mojarro, editor del volumen, que nos informa de este desconocido y fascinante mundo de las misiones en Filipinas, de la vida de Campa y gestación de estas cartas.

Este Entre las tribus del Luzón central es una recuperación ineludible para los degustadores de los libros de viajes y de crónicas antiguas, así como para los insaciables buscadores de libros y autores raros. La edición de Renacimiento es magnífica, como es usual. Totalmente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Editorial Renacimiento (2016)
Colección: Los Viajeros, 33
Edición e introducción: Jorge Mojarro Moreno
212 págs.

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Entre las tribus del Luzón Central recoge los relatos en primera persona de dos arriesgadas incursiones en tierras de tribus cortadoras de cabezas en Filipinas a fines del siglo XIX. Publicados originalmente en una revista religiosa de limitada circulación, penetramos de la mano de este dominico en los últimos recovecos del imperio español: territorios montañosos de selva y entre terrazas de arroz cuyos habitantes, después de más de tres siglos de presencia española, seguían viviendo con total libertad, practicaban emboscadas a los caminantes desavisados y eran totalmente reacios a someterse al gobierno de Manila. Sus reflexiones entre ilongotes y mayoyaos dan testimonio no sólo de las dificultades comunicativas con ambos grupos étnicos y del inevitable choque cultural que traslucen los encuentros, sino de las contradicciones internas de la misión civilizadora que el padre Campa pretendía llevar a cabo. Escritos con pasión, carácter e ingenuidad, los relatos del padre Campa proponen la visión de un mundo casi desconocido dentro de la literatura de viajes en español. (Sinopsis de la editorial).

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Buenaventura Campa (Ucieda de Cabuérniga, Cantabria, 1852-Manila, 1916) fue un misionero dominico. Llegó a Filipinas en 1877 y vivió durante la mayor parte de su vida en las arriesgadas misiones de Paniqui (hoy Nueva Vizcaya e Isabela), adentrándose frecuentemente en regiones alejadas en busca de tribus no contactadas. Fruto de estas expediciones a pie y en canoa entre ilongotes y mayoyaos son los dos fascinantes textos que aquí se rescatan.

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