{Reseña} Jean Ferry: El maquinista y otros cuentos (Malpaso)

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Hasta que no vi físicamente este libro de Jean Ferry publicado por Malpaso no había oído nunca hablar de este autor; y no es de extrañar, ya que El maquinista y otros cuentos es la única obra de ficción en prosa de Ferry. Como señala Raphaël Sorin en el interesante prólogo Jean Ferry estuvo, sobre todo, ligado al mundo del cine como adaptador y guionista (colaboró con Luis Buñuel y con Louis Malle, entre otros). Muy unido al ambiente del surrealismo del París de la época, sus cuentos transitan en esa frontera difusa entre el surrealismo y las fantasías kafkianas, y entre un humor negro y ácido y un humor más blanco y naïf. Como buen patafísico, estas obras están dedicadas «al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones», como reza uno de los mandamientos de esta estrafalaria sociedad. Hay que señalar que un relato surrealista no es sinónimo de narración sin sentido, sino que debe presentar una rigurosa alogicidad para mantener su impresión y eficacia literaria; es aplicable a Ferry la definición que Hermann Hesse dió de los cuentos de Kafka, «etéreos como un sueño y exactos como un logaritmo».

“Cuentan que Gengis Kan, tras alcanzar en su avance la cima más alta de los Montes Metálicos, se apeó de su montura y le dirigió la palabra con familiaridad. Tal como aún era costumbre, el conquistador cabalgaba muy por delante de sus hordas […] De pronto, dudando de la suerte y de la sensatez de su empresa, Gengis Kan, henchido de desprecio hacia la humanidad, pidió consejo a su caballo y le preguntó si no era mejor abandonarlo todo, dar media vuelta e ir a esperar la muerte paseando su tienda de pieles, peluda y apacible, de una punta a otra de la noche siberiana, con las ratas subterráneas. Pero parece que el caballo tenía ganas de ver Roma.”

En El maquinista y otros cuentos hay un buen puñado de piezas memorables, como el extraordinario El tigre mundano, un relato que André Breton incluyó en su Antología del humor negro. En Un destino para paseantes Gengis Kan mantiene serias discrepancias con su caballo. El maquinista presenta un tren inimaginable que no se detiene en ninguna estación. En La casa de Bourgenew un alpinista desciende a la cocina de una familia atónita. Homenaje a Baedeker es un bello relato donde se describe el país de los pescadores de pájaros, que realizan sus faenas desde globos aerostáticos. En la mayoría de estos cuentos los protagonistas se encuentran desorientados y fuera de lugar, dando la sensación de una extrañeza casi metafísica que produce cierta desazón en el lector.

Concluyo señalando que El maquinista y otros cuentos es un volumen fundamental para los aficionados al cuento fantástico literario. La edición de Malpaso y la traducción de Gabriel Hormaechea son insuperables. Además, la edición se enriquece con las fabulosas ilustraciones originales de Claude Ballaré. Absolutamente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Malpaso Ediciones (2016)
Traducción: Gabriel Hormaechea
Prólogo: Raphaël Sorin | Ilustraciones de Claude Ballaré
158 págs.

EL ASTRÓLOGO CHINO (página 61)

Un astrólogo chino consume sus años calculan­do la fecha de su muerte. Cada noche, hasta que raya el alba, acumula signos, cifras. Va enveje­ciendo, ajeno a sus semejantes, pero sus cálcu­los avanzan. Está a punto de alcanzar su objeti­vo. La astrología va a revelarle la fecha de su muerte. Y una mañana se le cae el pincel de la mano. Se muere de soledad, de cansancio, puede que de remordimientos. Le quedaba una suma por hacer.

Permítanme comparar al astrólogo chino con el intelectual aquel que murió de agotamiento a una edad temprana, porque aparte de tener un trabajo mal pagado, absorbente y abruma­dor durante el día, invertía hasta el último de sus momentos de asueto en preparar una edi­ción crítica, monumental y definitiva de El de­recho a la pereza de Lafargue.

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En El maquinista y otros cuentos hay trenes que circulan sin descanso durante años, sociedades tan secretas que se ocultan a sus propios miembros, números de music-hall a caballo entre lo pavoroso y lo grotesco, autores nonatos que recuerdan su infancia, marineros enajenados, robinsones abúlicos, alpinistas astrales, estudios cartográficos de la conducta, crónicas de viajes irrealizables, apologías del cansancio o del sueño, antropologías descabelladas: salvo la realidad impuesta por el sinsentido común, todo cabe en estos cuentos rebosantes de humor absurdo y pesadillas surrealistas que presentamos por primera vez traducidos al castellano. Emparentados con la fábula kafkiana y las ficciones borgianas que despuntaban en otras latitudes, los relatos de Ferry nos sumergen en un universo donde lo insensato resulta verosímil y lo racional deriva de premisas inconcebibles. (Sinopsis de la editorial)

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Jean Ferry (1906-1974), fue marino, guionista y narrador. Afín al grupo surrealista y habitual de sus reuniones en el café Cyrano, en 1940 adaptó al cine la novela de René Lefèvre Les musiciens du ciel. Después colaboraría con Luis Buñuel, Louis Malle, Marcél Carné o Henri-Georges Clouzot entre otros grandes directores. Ferry siempre se mantuvo fiel a esta máxima rousseliana: «Una obra literaria no debería contener ningún hecho u observación del mundo real, sólo combinaciones de objetos imaginarios». En 1957 fue nombrado sátrapa del Colegio de Patafísica.

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