{Reseña} Neal Ascherson: El Mar Negro (Tusquets)

Siguiendo un itinerario que va rodeando este extraño mar interior, El mar Negro abarca cronológicamente desde la época de Heródoto hasta Yeltsin, desde la expedición de los argonautas en busca del vellocino de oro hasta la última década del siglo XX y la caída de los estados comunistas. Ascherson, en su recorrido, revela así al lector, con la amenidad de un libro de viajes, los numerosos secretos de una región en la que, como los Balcanes, los conflictos parecen sempiternos, y en la que comparten mar países tan dispares como Turquía, Georgia, Armenia, Rusia, Ucrania, Rumania, Bulgaria y Grecia. Reconstruye además ante nosotros un microcosmos a partir de apuntes antropológicos e investigaciones arqueológicas, sin olvidar contarnos memorables historias de gentes de todos los tiempos, como la de un oscuro orador del siglo II o la de un fascinante espía polaco en tiempos del auge del nacionalismo en el siglo XIX. (Sinopsis de la editorial)

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¿Qué conoce el lector medio del occidente europeo sobre el Mar Negro? Me temo que poco o muy poco: los viajes de Jasón por la Cólquida, el destierro de Ovidio en Tomi, el dominio bizantino, la caída de Constantinopla, la guerra de Crimea del XIX, la anexión de Crimea por Rusia hace unos años, y poco más. Este libro de Neal Ascherson, publicado en 1995 y actualizado para la presente edición con los últimos acontecimientos, es pues, un texto fundamental para entender esa geografía tan importante y a la vez periférica en la historia de Europa, lugar de fricciones de los grandes imperios y culturas: eslavos, bizantinos, otomanos, germanos… Ascherson dice que “el Mar Negro constituye un solo paisaje cultural. Ninguna de sus partes tiene sentido cuando se separa de las demás. Y, sin embargo, nada es más esencial para el Mar Negro que el cambio continuo en todas partes. Éste no ha sido nunca un lugar estable, ‘eterno’. Sus pueblos han estado en movimiento durante por lo menos cinco mil años.”

Neal Ascherson pertenece a esa estirpe (tan británica) del viajero, historiador y divulgador; de todo esto encontraremos en este entretenido libro: experiencias de los viajes de Ascherson por las costas del Mar Negro, Historia como tal (aunque evitando toda sistematización), antropología de los diferentes pueblos que habitaron y habitan la zona, repaso por la literatura y el arte. Eso sí, todo escrito con tal amenidad y sentido casi periodístico que hace la lectura absorbente desde el primer párrafo. El autor comienza en Crimea, se dirige hacia hasta Georgia y luego vuelve hacia el oeste, terminando en Estambul. El itinerario no es completo ni exhaustivo ya que algunos países costeros reciben menor atención. Sus referencias, que nunca caen en la erudición vana, se nutren de numerosas disciplinas como la arqueología, antropología, ciencia política, historia, mitología, folclore y literatura.

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Para que la mente y el cuerpo de Crimea crearan riqueza juntos hacían falta dos cosas: mercaderes en la costa con acceso seguro a los mercados del Mediterráneo y de más allá, y una situación política estable en la estepa. A veces había agitación en las grandes llanuras; las rutas comerciales se cerraban, cultivar trigo fuera de las murallas se volvía peligroso, y de vez en cuando se saqueaban e incendiaban ciudades coloniales. Pero hubo paz durante largos periodos, sobre todo durante la época de los escitas. Los colonos griegos y los caudillos escitas de la costa cultivaban trigo para exportarlo. De los bosques del norte llegaban pieles, cera, miel y esclavos con destino a los mercados griegos de la costa, y salvo en periodos excepcionales los escitas permitieron que estas caravanas viajasen libremente por sus tierras despejadas. Con los beneficios del grano y los esclavos, que alimentaron y proporcionaron mano de obra a los mundos helénico y romano, los mercaderes griegos y los príncipes escitas del interior se hicieron riquísimos.

Objeto de atención son los intensos movimientos migratorios que acontecieron en la zona desde la antigüedad y que provocaron la presencia de gran número de grupos étnicos, desde los escitas a los griegos, desde los hunos hasta los tártaros, desde polacos a rusos, sin olvidar la presencia de las míticas amazonas.

Es destacable la preocupación por los terribles problemas medioambientales del propio mar y de las costas. A lo largo de todo el libro Ascherson muestra su interés por el lamentable estado de este mar, casi muerto biológicamente hablando, y por la degradación progresiva de toda la región. El volumen se completa con una cronología, una amplia bibliografía y un índice onomástico muy útil.

El Mar Negro. Del siglo de Pericles a la actualidad es una excelente introducción sobre la vida y la historia de esta conflictiva y fascinante región de Europa. Una sensacional lectura. Totalmente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Tusquets Editores (2016)
Colección: Tiempo de Memoria, 10
Traducción: María Luz García de la Hoz
368 págs.

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Neal Ascherson (Edimburgo, 1932) estudió historia en la Universidad de Cambridge y ha sido corresponsal en Asia, África y Europa del Este del diario The Observer. Por El mar Negro recibió el Saltire Award en 1995 y el Los Angeles Times Book Prize for History en 1996.

 

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