{Reseña} Juan Valera: Relatos fantásticos (Quálea Editorial)

71kKX35zmxL.jpg

Juan Valera es conocido fundamentalmente por novelas como Pepita Jiménez, Doña Luz, Juanita la Larga y Morsamor (esta última de un marcado carácter fantástico). Sin embargo, este escritor publicó a lo largo de su vida un buen número de relatos breves, de estilo sencillo y agradable lectura, en las que muestra sus mejores dotes como narrador y entronca con la literatura de tradición oral y el gusto popular, amante de la fantasía, la leyenda y el placer de contar historias. Quálea Editorial recopila seis de los cuentos fantásticos, aunque más bien cabría de titularlos como maravillosos, ya que están más cerca del mundo de los cuentos infantiles y tradicionales de influencia oriental que de las narraciones fantásticas y góticas producidas por autores como Hoffmann y Poe, por ejemplo.

El propio Juan Valera resumió de forma clara y concisa los elementos que, a su entender, debería tener un cuento fantástico: «El relato debe ser sencillo y llano; que tenga el narrador candidez o que acierte a fingirla; que sea puro y castizo en la lengua que escribe, y, sobre todo, que interese o que divierta, y que si refiere cosas increíbles, y hasta absurdas, no lo parezcan, por la buena maña, hechizo y primor con que las refiera». Efectivamente, todas estas características se encuentran en los relatos seleccionados, a las que habría que añadir el gusto por el exotismo, la idealización del amor y un cierto humorismo que impregna a los personajes. Para Valera los cuentos de hadas y los cuentos mitológicos son más propios de los pueblos que han conservado hasta más tarde sus costumbres paganas, sin vivir el influjo de la civilización romana y del cristianismo, como el caso de España e Italia.

Hubo, en época muy remota de esta en que vivimos, un poderoso rey, amado con extremo de sus vasallos y poseedor de un fertilísimo, dilatado y populoso reino allá en las regiones de Oriente. Tenía este rey inmensos tesoros y daba fiestas espléndidas. Asistían en su corte las más gentiles damas y los más discretos y valientes caballeros que entonces había en el mundo. Su ejército era numeroso y aguerrido. Sus naves recorrían como en triunfo el Océano. Los parques y jardines, donde solía cazar y holgarse, eran maravillosos por su grandeza y frondosidad y por la copia de alimañas y de aves que en ellos se alimentaban y vivían.

***

La indiferencia de la princesa era glacial para todos los pretendientes. Sólo uno, el hijo del Kan de Tartaria, había logrado salvarse de su indiferencia para incurrir en su odio. Este príncipe adolecía de una fealdad sublime. Sus ojos eran oblicuos, las mejillas y la barba salientes, crespo y enmarañado el pelo, rechoncho y pequeño el cuerpo, aunque de titánica pujanza, y el genio intranquilo, mofador y orgulloso. Ni las personas más inofensivas estaban libres de sus burlas, siendo principal blanco de ellas el ministro de Negocios Extranjeros del rey Venturoso, cuya gravedad, entono y cortas luces, así como lo detestablemente que hablaba el sanscrito, lengua diplomática de entonces, se prestaban algo al escarnio y a los chistes. (El pájaro verde)

El pájaro verde, es una de las más interesantes narraciones del autor. La ambientación es la esperada de una narración tradicional: un país exótico, en un tiempo lejano y ancestral, regido por princesas y reyes. La reina madre es otro relato que combina magistralmente el humor con la fantasía. Una mujer, después de una ventosidad intestinal, accede a un mundo mágico en el que es aclamada reina. En El duende beso se entrecruzan aparentes sucesos extraordinarios provocados por la presencia de duendes con una historia de amor.

 La muñequita y La buena fama son cuentos en los que se evidencia la presencia de estatuillas o muñecas que tienen vida propia, que hablan, corren o muerden fuertemente. Seres inanimados que cobran vida y provocan la felicidad de los jóvenes amantes al final del relato y el desencanto de los personajes ambiciosos. Por último, El Hechicero es una historia en la que sus protagonistas se introducen en un contexto geográfico casi fantástico, una historia de amor enmarcada en una atmósfera de irrealidad y fantasía.

En definitiva, nos encontramos con una buena selección de los textos fantásticos de don Juan Valera, de lectura recomendada para los seguidores de la literatura española del siglo XIX, en esta faceta menos cultivada y conocida.

Puntuación: 4 (de 5)

Quálea Editorial (2015)
Colección: Mundo Móvil
184 págs.

juan-valera-obras-completas-3-tomos-literatura-no-cervantes-D_NQ_NP_870011-MPE20470011877_102015-F.jpg

La presente antología viene a desmontar una vez más el tópico que afirma que durante el periodo realista en España la literatura fantástica cayó en el olvido. Por el contrario, la realidad nos demuestra que algunos de los mejores relatos del género maravilloso y fantástico se produjeron precisamente durante esa época, en el heterogéneo y fascinante paisaje literario del siglo XIX. Los inigualables y personalísimos cuentos fantásticos de Juan Valera vienen marcados por el interés del autor por el Oriente mágico, las leyendas populares y el mundo pagano. Estas tres grandes pasiones se entrecruzan y configuran alucinatorios mundos de ficción poblados por los más diversos contenidos: tierras y pueblos prodigiosos, amores sobrenaturales, seres inanimados que cobran vida propia, hadas, hechiceros, duendes, demonios y demás motivos de notable acervo literario.

Sensuales, humorísticos, poéticos e inclasificables, los cuentos de Juan Valera constituyen en sí mismos un propio género dentro del género fantástico de la literatura española (Sinopsis de la editorial)

valeradddd.png

Juan Valera (Cabra, Córdoba 1824 – Madrid 1905). Periodista, dramaturgo, ensayista, poeta y novelista, es una de las figuras más significativas del panorama literario español del siglo XIX. Desde su época de estudiante colaboró con numerosas revistas, de las que posteriormente sería director. Fue, además, uno de los españoles más cultos de su época, políglota y dueño de una vasta erudición que amplió a través de sus numerosos viajes por todo el mundo y de un estudio constante. Su verdadera importancia hay que buscarla en su labor como crítico literario, quizás sólo superada en su tiempo por Marcelino Menéndez Pelayo. También destacó en el campo de la novela por su fino estilismo y su dominio de una depurada técnica narrativa. Pepita Jiménez (1874) –quintaesencia de sus ideales artísticos– fue traducida a diez lenguas en vida del autor y se convirtió en la novela española más popular del siglo XIX. Estos dos grandes campos de su trabajo han eclipsado su excelente faceta de cuentista, en la que están presentes numerosos elementos temáticos propios del Oriente mágico, las leyendas populares y la literatura fantástica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s