{Reseña} Azorín: Diario de un enfermo (Cátedra)

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Diario de un enfermo (1901) es la primera incursión de José Martínez Ruiz como novelista (aún tardaría unos años en publicar sus obras como Azorín). Sin embargo, Diario de un enfermo no gozó de la consideración de Azorín, pues éste no la editó dentro de las sus Obras completas publicadas por Rafael Caro Raggio entre 1919 y 1922. Posteriormente fue recogida años después en el primer volumen de las Obras completas de Azorín publicadas por la Editorial Aguilar en 1947. En esta última edición Azorín introdujo algunos cambios y suprimió las últimas frases, negando con ello la evidencia del suicidio final del protagonista.

Diario de un enfermo es un breve texto (apenas 60 páginas) que adopta la forma de un diario, y abarca desde el 15 de noviembre de 1898 hasta el 15 de abril de 1900. Es la primera de una serie de obras que van a contribuir a la renovación del género y a la ruptura con los modelos de la novela realista y naturalista. La acción es mínima; la mayor parte de las entradas del diario son cuidadas descripciones de hechos intrascendentes, o de lugares visitados o situaciones vividas. Son unas anotaciones de un estilo bastante impresionista y colorista, que cuentan con el estilo precioso y casi musical, típicamente azoriniano. Como casi todo lo que ocurre en las novelas de Azorín, la acción es interior y se constituye como paisaje del alma. En muchos aspectos prefigura su obra posterior y más importante, La voluntad.

¿Qué es la vida? ¿Qué fin tiene la vida? ¿Qué hacemos aquí abajo? ¿Para qué vivimos? No lo sé; esto es imbécil; abrumadoramente imbécil. Hoy siento más que nunca la eterna y anonadante tristeza de vivir. No tengo plan, no tengo idea, no tengo finalidad ninguna. Mi porvenir se va frustrando lentamente, fríamente, sigilosamente.

***

Este divino Greco me hace llorar de admiración y de angustia. Sus personales alargados, retorcidos, violentos, penosos, en negruzcos tintes, azulados violentos, violentos rojos, palideces cárdenas dan la sensación angustiosa de la vida febril, tumultuosa, atormentada, trágica.

***

Estoy cansado, fatigado. Siento una laxitud profunda en todo mi espíritu. No odio a nadie. No tengo ansias de nada. Sobre la alfombra, yacen intonsos los libros que me manda, las revistas, los periódicos. No tengo curiosidad de nada. Apenas pienso; apenas si tengo fuerzas para escribir estas líneas. Hundido en un diván, paso horas y horas, días y días.

La novela nos describe el proceso de dos enfermedades. Por un lado, la tuberculosis que padece la enamorada y posterior esposa del protagonista, que la conducirá a la muerte. Y por otro, la neurastenia permanente en la que vive el narrador, héroe decadentista y culto, alter ego del autor, afectado por los males finiseculares: el nihilismo y el spleen. Como todos estos personajes, se caracteriza por poseer una exquisita sensibilidad para las artes, llenando el vacío de su existencia con un esteticismo en el que se vislumbran con claridad motivos heredados del simbolismo en un intento que pretende la fusión del arte y la vida, sin lograrla.

La amplísima introducción de Montserrat Escartín (a todas luces excesivamente larga para el lector medio) nos sitúa de lleno en el mundo azoriniano, especialmente en los momentos de la gestación de sus primeras grandes obras narrativas, así como en complejo ambiente literario de cambio de siglo en España.

Diario de un enfermo es un título germinal de uno de nuestros grandes escritores, imprescindible para cualquier buen degustador de la gran literatura española. Totalmente recomendado.

Puntuación: 5 (de 5)
Cátedra (2015)
Colección: Letras Hispánicas, 755
Introducción: Montserrat Escartín Gual
320 págs

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“Diario de un enfermo” evidencia la preocupación de Martínez Ruiz por modernizar la novela ensayando un recurso que será esencial en su nuevo modo de construir relatos. Esta primera novela son “diarios” donde no se anotan sucesos, sino matices y emociones afloradas del alma de sus protagonistas, porque —según nuestro autor— la arquitectura de la novela no tiene importancia; lo que importa es la reacción de los personajes. El argumento de “Diario…” elige como tema la evolución de un joven novelista y ofrece, más que el testimonio de unos hechos, la presencia del lector y de lo ficcional en el discurso. Tras “Diario de un enfermo”, Martínez Ruiz creará a un álter ego literario para conocerse, pero también para enmascararse en una literatura autobiográfica plena de vivencias, viajes o lecturas reales que, sin embargo, le ocultan. De este modo, Azorín se convierte en un falseador de sí mismo cuando añade, al yo que fue en el pasado, el que es en el presente, creado por la experiencia de la escritura y objeto de una interpretación posterior. (Sinopsis de la editorial)

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José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, más conocido por su seudónimo Azorín (Monóvar, Alicante, 1873 – Madrid, 1967), escritor español. Novelista, ensayista y crítico literario. Azorín es una de las principales figuras de la generación del 98. En 1896 se establece en Madrid donde colaboró en periódicos y revistas, fue crítico y traductor. Sus primeros años de vida literaria estuvieron marcados por el esfuerzo, la lucha contra la desatención y, en ocasiones, la hostilidad. Colaboró en periódicos republicanos – El PaísEl Progreso -, en otros de más importancia y difusión – El Imparcial. Luego, durante muchos años, en ABC y en revistas – Revista NuevaJuventudArte JovenAlma Española y España -, en el Diario de la Marina de La Habana y otras publicaciones hispanoamericanas.

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