{Reseña} Joris-Karl Huysmans: Allá abajo (Montesinos)

 

61z9OM9Lq2LLuego de una etapa de escritura de algunas interesantes obras naturalistas, Huysmans obtuvo la fama con el éxito escandaloso de Au rebours, editado en 1884, y muy pronto convertido en la Biblia del decadentismo. Su protagonista, el duque Jean Floressas des Esseintes, pasó a ser el modelo arquetípico de mucha literatura del final de siglo: dandy refinado, personaje exquisito hasta el delirio, denostador de lo vulgar y convencional, en el que triunfa lo artificial sobre lo natural, lo ideal sobre lo real, la perversidad sobre la moral, amén de portador de un insuperable catálogo de excentricidades.

Desde hacía casi dos años, Durtal había dejado de frecuentar el mundo de las letras; los libros primero, y después las crónicas de los periódicos, los recuerdos de unos y las Memorias de otros, se esforzaban en presentar este mundo como la diócesis de la inteligencia, como el más espiritual de los patriciados. De creerlos, en tale reuniones el espíritu se disparaba como en fuegos de artificio y crepitaban las réplicas más estimulantes. Durtal no comprendía bien la persistencia de esta Antífona, porque sabía, por experiencia, que los literatos se dividían en aquellos momentos en dos grandes grupos: el primero, compuesto de ansiosos burgueses; y el segundo, de abominables mamarrachos.

***

Divulgó los detales, los enumeró todos. Aquello fue tan formidable, tan atroz, que los obispos palidecieron bajo sus mitras de oro. Estos sacerdotes templados por el fuego de las confesiones, estos jueces, que al vivir en tiempos de demonomanías y asesinatos, habían oído las más terribles declaraciones; esos prelados, a los que no asombraba ya ninguna fechoría, ninguna abyección de los sentidos, ninguna inmundicia del alma, se santiguaron, y Jean de Malestroit se levantó y, por pudor, echó un velo a la cara del Cristo.

Tras el golpe al Naturalismo de Au rebours, Huysmans consigue rizar el rizo de lo perturbador y extraño con Allá abajo (Là-Bas), publicada por entregas en L’Écho de Paris en 1891, y que causó un escándalo inmediato en Francia; muchos lectores expresaron su repulsión, amenazando con cancelar sus suscripciones al periódico. La controversia llegó también al extranjero (¡no se tradujo al inglés hasta treinta años después!), donde fue tachada de satánica. El protagonista de Allá lejos, Durtal, es un escritor (alter ego de Huysmans) que harto y aburrido del mundo contemporáneo trabaja en una novela sobre un sangriento personaje medieval, Gilles de Rais (conocido como Barba Azul), y al mismo tiempo, entra en contacto con el satanismo de su época —incluso asiste una sacrílega Misa Negra—. La macabra y  atroz descripción de las actas del proceso a Gilles de Rais, ejecutado por el secuestro, violación, tortura y asesinato de docenas de niños, alcanza cotas de horror inigualables. Pero además, Allá lejos es una pionera metanovela, escrita además con una prosa refinada y contundente, y una muestra genial de la literatura decadentista de fin de siglo.

Tras esta novela, Huysmans volvió al seno del Catolicismo y dio a la luz una excelente (y muy poco conocida) trilogía de novelas de la conversión (En ruta, 1895, La catedral, 1898, El oblato, 1903). Pero esa ya es otra historia.

En conclusión, Allá abajo es una novela esencial del siglo XIX, de una escritura absolutamente moderna y que no ha perdido un ápice de interés para el lector actual. Totalmente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Montesinos (2001)
Traducción: Joaquín Regot
308 págs.

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Si Au rebours constituye la biblia del decadentismo, en Allá abajo Huysmans nos introduce de lleno en lo siniestro: Durtal, su protagonista, se documenta con objeto de escribir una biografía del Mariscal Gilles de Rais, el legendario Barba Azul, uno de los personajes más fascinantes del mundo medieval que, de sostén de Juana de Arco, pasó a cometer los más horrendos crímenes y a practicar, tras los muros de su castillo, los más salvajes ritos satánicos. Con ese pretexto, pues, Durtal se interroga sobre el cristianismo y el satanismo, y, ansioso por descubrir si las prácticas macabras son cosa del pasado o se realizan también en su época, consigue, a través de una enigmática amante, asistir a una Misa Negra. Impregnada de atmósfera medieval, Allá abajo resulta hoy de lectura apasionante y turbadora. Joris-Karl Huysmans nació en París en 1848, de padre holandés y madre francesa. Funcionario público, la fama le llegó con la publicación de Au rebours. Seis años después, en 1890, dio a la imprenta el original de Allá abajo. (Sinopsis de la editorial)

joris-karl-huysmans

Charles Marie Georges Huysmans (París, 1848 – id., 1907), conocido como Joris-Karl Huysmans, fue un escritor francés. Los trabajos de Huysmans expresan un disgusto por la vida moderna y un profundo pesimismo, que guió al autor primero al filósofo Schopenhauer y luego a las enseñanzas de la Iglesia Católica.

Descendiente de una larga línea de pintores flamencos, tuvo una juventud dolorosa (su madre se volvió a casar con un hombre de negocios, protestante: Jules Og). Estudió leyes e ingresó como funcionario del Ministerio del Interior. Publicó por su cuenta en 1874 un conjunto de poemas titulado Le Drageoir à épices. Sus primeras obras, como Marta (1876) y Las hermanas Vatard (1879), estaban inspiradas por el Naturalismo de Émile Zola. Acudía a las veladas del grupo de Médan, para el que colaboró con un cuento: La mochila al hombro en el que habla sobre sus recuerdos militares. El libro colectivo publicado: Las veladas de Médan constituye el Manifiesto del Naturalismo. Sus obras están por entonces (1881-1882), llenas de vidas sin brillo y de un soso día a día y ya aparece su disgusto por un mundo moderno compuesto por bribones e imbéciles.

En Au rebours (1884) novela que se convirtió en modelo del Decadentismo rompe claramente con la estética naturalista; las tendencias al artificio del protagonista, el marqués Des Esseintes, son, en el fondo impulsos hacia un ideal. Sus novelas En ruta (1895) y La catedral (1898) están dedicadas a narrar su experiencia religiosa. Se retiró al monasterio de los Benedictinos en París y murió el 12 de mayo de 1907. Está enterrado en el Cementerio de Montparnase en París.

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