{Reseña} Emil Cioran: Lágrimas y santos (Hermida Editores)

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A más de veinte años de su muerte, la extraña obra de Emil Cioran sigue absolutamente viva y actual, de ahí la pertinencia de esta nueva e impecable edición de Lágrimas y santos que acaba de publicar Hermida Editores y que tiene la particularidad de que es la primera traducción al español a partir del original rumano (Lacrimi şi Sfinţi). La anterior versión derivaba de la traducción francesa y se encontraba incompleta y mutilada.

Cioran escribe Lágrimas y santos entre 1936 y 1937 durante el año que pasa en Braşov como profesor. Allí, recluido en una villa, se entrega a la lectura de los místicos, las vidas de los santos y Shakespeare. El acercamiento de Cioran a la mística se halla directamente vinculado a sus crisis de insomnio y de la soledad, así como a experiencias de éxtasis. Esta temprana obra, la última escrita en rumano, nos permite descubrir en qué medida sus obsesiones y sus pasiones continuaron siendo las mismas con el paso de los años y en obras sucesivas.

Sus libros, a veces contradictorios, siempre repletos de belleza, versaron sobre el fracaso, la indiferencia, la lucidez y la muerte. Sus obras representan una atmósfera de tormento, un estado que Cioran mismo experimentó frecuentemente. En este libro presenta una aproximación a la pasión mística en un mundo sin Dios. Es la principal paradoja existencial sobre la inciden los aforismos reunidos en este libro. La santidad y la mística aparecen en Lágrimas y santos como vivencias situadas en las antípodas del hombre moderno, nihilista y materialista.

He intentado comprender de dónde provienen las lágrimas y me he detenido en los santos. ¿Serán ellos responsables de su fulgor amargo? ¿Quién podría saberlo? Parece, sin embargo, que las lágrimas son sus huellas. No por los santos entraron ellas al mundo; mas sin ellos no sabríamos que lloramos por la pérdida del paraíso. Querría ver una sola lágrima tragada por la tierra… Todas apuntan al cielo por vías para nosotros desconocidas. Sólo el dolor precede a las lágrimas. Los santos no han hecho más que rehabilitarlas. Es imposible acercarse a los santos mediante el conocimiento. Sólo cuando despertamos las lágrimas dormidas en lo más profundo de nosotros mismos y conocemos mediante ellas, comprendemos cómo alguien, habiendo sido hombre, puede ya no serlo.

La santidad en sí no es lo interesante, sino sólo las vidas de los santos; el proceso por el cual un hombre renuncia a sí mismo y emprende el camino de la santidad… ¿Y el proceso por el que alguien deviene hagiógrafo? Seguir las huellas de los santos… humedecer tus plantas con sus lágrimas…

¿Llegaré algún día a ser tan puro que no pueda reflejarme sino en las lágrimas de los santos?

En el juicio final sólo las lágrimas pesarán.

Cada fragmento de este texto es como una descarga eléctrica en nuestro cerebro, como un disparo a bocajarro a nuestro espíritu; un juego de paradojas, plegarias, antítesis y lamentaciones con arrebatos de poesía diabólica, en una escritura aforística y fragmentaria de desbordante brillantez.

De igual forma que para disfrutar de obra de Nietzsche no tenemos necesariamente que adherirnos a su filosofía, igualmente para gozar de Cioran no hay por qué compartir su tétrica visión de la vida. Filósofo de la desesperanza y la amargura nunca deja indiferente. Su lectura es provocativa y estimulante, repulsiva y seductora, poética y filosófica. Una lectura extraordinariamente provechosa e inolvidable.

Puntuación: 5 (de 5)
Hermida Editores (2017)
Colección: El Jardín de Epicuro – No Ficción, 51
Prólogo y traducción: Christian Santacroce
200 págs.

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Por primera vez los lectores en español pueden acceder a la versión íntegra de Lágrimas y santos. La versión española que se leía hasta la fecha no se basa realmente en el texto original, sino en la traducción francesa, una reelaboración reducida realizada por Sanda Stolojan en los años ochenta, quien, como ella misma reconoció, tuvo que someterse a las censuras que el propio Cioran se empeñó en aplicar al libro pensando en el público francés: «il faut penser à nos lecteurs païens», alegaba el autor, según cuenta Stolojan en su correspondencia con Noica. Cioran lamentó posteriormente haber desvirtuado el espíritu del libro de esa manera y más tratándose, como afirma en su entrevista con Lea Vergine, del mejor libro que había escrito en rumano.

La publicación en 1937 de Lágrimas y santos desató duras críticas entre los miembros de su generación. La excepción fue Jeni Acterian, que supo comprender «el drama que se ocultaba tras la vitrina de impertinencias y provocaciones» que conforman esta obra.
La explicación del acercamiento de Cioran a la mística y a la santidad, ha de buscarse en las vivencias extremas que padeció durante su juventud, ligadas a sus terribles crisis de insomnio, y muy particularmente en las repetidas experiencias extáticas que el autor confiesa haber conocido, con especial incidencia, durante su estancia en Alemania, entre 1933 y 1935. (Sinopsis de la editorial)

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Emil Cioran (Răşinari, Rumanía 1911-París, 1995)  fue hijo de un sacerdote ortodoxo rumano. En 1932 se licencia en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de Bucarest con una memoria titulada El intuicionismo contemporáneo, centrada en  el intuicionismo de Bergson. De esta época data su amistad con Eliade, Ionesco y Noica. Leyó en  profundidad a Kant, Schopenhauer, Nietzsche y Shestov, entre muchos otros, decantándose por los tres últimos. Entre 1933 y 1935 estudió en Alemania como becario de la Fundación Alexander von Humboldt, donde tuvo ocasión de asistir a los  cursos de Ludwig Klages y Nikolai Hartmann. Entre 1936 y 1937 impartió la asignatura de Filosofía y Lógica en el Instituto Andrei Şaguna de Brasov. En 1937 recibió una beca del Instituto Francés de Bucarest que le permitió establecerse en París, donde permaneció hasta su muerte.

Durante la década de los años treinta y hasta 1945 escribió en lengua rumana los siguientes títulos: En las cimas de la desesperación (1934), El libro de las quimeras (1936), La transfiguración de Rumanía (1936), Lágrimas y santos (1937), El ocaso del pensamiento (1940) y Breviario de los vencidos, este último escrito durante la ocupación alemana e inédito hasta los años 90. En 1946 renunció a la nacionalidad rumana y se declaró apátrida. Ese mismo año, mientras traducía al rumano a Mallarmé, decidió adoptar el francés como vía de expresión, siendo Breviario de podredumbre (1949) su primera obra redactada en esta lengua. Entre sus obras en francés destacan Silogismos de la amargura (1952), La tentación de existir (1956), Historia y utopía (1960), La caída en el tiempo (1964) y Del inconveniente de haber nacido (1973). Cioran está considerado un maestro del aforismo, de la paradoja y del fragmento.

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