{Reseña} William Blake: La Divina Comedia de Dante (Taschen)

91nSOhrDiDL.jpgEste volumen de las estampas y bocetos que William Blake realizó para ilustrar la Divina Comedia de Dante, y que ha sido publicado recientemente en una nueva edición por Taschen (www.taschen.com), es uno de los libros más espectaculares y lujosos que he tenido la oportunidad de leer en los últimos tiempos.

Como se sabe, la Divina Comedia cuenta el maravilloso peregrinaje del autor por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, guiado por Virgilio y con la intermediación de una bella dama florentina, Beatriz, que se convierte así en mito de la poesía amorosa. Esta obra reúne la cosmovisión greco-romana y la cultura cristiana, exponiendo con elegancia las verdades de fe y recapitulando la historia del mundo. El resultado final es un fantástico viajes hacia la redención que abarca todo el argumento existencial, desde la creación del hombre hasta su destino final, la divinidad. Dante completó la Divina Comedia poco antes de su muerte en 1321. Dos hechos biográficos —la muerte de su amada Beatriz y el exilio de su ciudad, Florencia— le sumieron en un estado de zozobra que sólo logró superar a través de la escritura de esta colosal obra. Es uno de los grandes textos de la cultura europea, eternamente reinterpretado y que sigue inspirando a infinidad de artistas (Salvador Dalí, Gustave Doré, Alberto Martini, Sandro Botticelli y Mœbius, por nombrar algunos).

En 1826, a la edad de 65 años, el visionario, grabador y poeta William Blake recibió un encargo para ilustrar la Divina Comedia de Dante gracias a su amigo y mecenas John Linnell, un joven artista que compartía con Blake su desafío a las tendencias de la modernidad y su creencia en un espiritualismo como fundamento artístico para una nueva era. El principio del siglo XIX fue el momento en que la obra maestra de Dante se hacía más conocida a través de la traducción y la reevaluación crítica. La primera traducción completa al inglés de Henry Cary fue publicada en 1814 y Blake poseía una copia de la misma. También estudió lengua italiana con el fin de ser capaz de leer el original. Blake fue atraído al proyecto porque, a pesar de los cinco siglos que los separaron, encontró gran afinidad con Dante en su crítica del materialismo y a la inmoralidad del ejercicio del poder incontrolado. Por desgracia, Blake murió varios meses más tarde, dejando el proyecto sin terminar —por suerte, trabajó febrilmente en la Comedia literalmente hasta el día de su muerte—, dejando 102 ilustraciones, desde bocetos a lápiz hasta acuarelas totalmente finalizadas. Linnell, que había pagado 130£ por los dibujos, tuvo que prestar dinero de la esposa de Blake para el funeral del artista.

Los dibujos de la Divina Comedia nunca fueron publicados, pero permanecieron en posesión de Linnell. En 1913, más de treinta años después de su muerte, la familia de Linnell los prestó a la Tate Gallery de Londres para una retrospectiva de la obra de Blake. Cinco años más tarde se vendieron las pinturas en una subasta, quedando finalmente a cargo de siete instituciones distintas de Inglaterra, Australia y los Estados Unidos.

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Al igual que en el poema de Dante, en sus ilustraciones, Blake narró desde los suplicios del Infierno hasta la felicidad del Paraíso, desde las crueles amputaciones de los condenados hasta la belleza divina de los redimidos. La originalidad de Blake como ilustrador de la Divina Comedia radica en su aproximación literaria y visionaria al texto. Una de las maneras en que mantiene una continuidad de narrativa a lo largo de la serie es mostrando constantemente a Dante vestida de rojo (denotando experiencia) y Virgilio en azul (denotando el espíritu). En sus dibujos Blake fue fiel al texto de Dante, pero también aportó su propio punto de vista personal sobre algunos de los temas centrales. No podía ser menos. Borges, gran admirador del autor inglés escribe: «Blake fue el menos contemporáneo de los hombres. En una era neoclásica urdió una mitología personal de divinidades no siempre eufónicas […] En una era romántica, desdeñó la Naturaleza, que apodó el “universo vegetal”. No salió nunca de Inglaterra, pero recorrió, como Swedenborg, las regiones de los muertos y de los ángeles. Recorrió las llanuras de ardiente arena, los montes de fuego macizo, los árboles del mal y el país de tejidos laberintos».

En medio del camino de nuestra vida
me encontré en un oscuro bosque,
ya que la vía recta estaba perdida.

¡Ah que decir, cuán difícil era y es
este bosque salvaje, áspero y fuerte,
que al pensarlo renueva el pavor.

Tan amargo, que poco lo es más la muerte:
pero por tratar del bien que allí encontré,
diré de las otras cosas que allí he visto.

No sé bien repetir como allí entré;
tan somnoliento estaba en aquel punto,
que el verdadero camino abandoné.

Pero ya que llegué al pie de un monte,
allá donde aquel valle terminaba,
que de pavor me había acongojado el corazón,

miré en alto, y vi sus espaldas
vestidas ya de rayos del planeta,
que a todos lleva por toda senda recta.

Entonces se aquietó un poco el espanto,
que en el hueco de mi corazón había durado
la noche entera, que pasé con tanto afán.

Y como aquel que con angustiado resuello
salido fuera del piélago a la orilla
se vuelve al agua peligrosa y la mira;

así mi alma, que aún huía,
volviose atrás a re mirar el cruce,
que jamás dejó a nadie con vida.

Una vez reposado el fatigado cuerpo,
retomé el camino por la desierta playa,
tal que el pie firme era siempre el más bajo;

y al comenzar la cuesta,
apareció una muy ágil y veloz pantera,
que de manchada piel se cubría.

Y no se apartaba de ante mi rostro;
y así tanto me impedía el paso,
que me volví muchas veces para volverme. (El Infierno: Canto I)

También hay que destacar los magníficos estudios introductorios que acompañan las obras de Blake. Maria Antonietta Terzoli, en Más allá de Dante: entre mitología clásica y teología cristiana, traza la semblanza y el panorama cultural de Dante, haciendo hincapié en el tremendo impacto que la Divina Comedia he ejercido desde su publicación. En Dos maestros del “visire parlare”: Dante y Blake, Sebastian Schütze se centra en la figura poliédrica y excéntrica de William Blake (al que califica como profeta de la modernidad), así como la historia de la gestación de su obra sobre Dante. En esta edición, cada lámina viene acompañada por un resumen de la escena a la que alude el dibujo, lo que permite seguir de forma exaustiva el argumento del poema.

Termino señalando que La Divina Comedia de Dante es, además de un libro bellísimo para hojear y disfrutar toda la vida, un libro fundamental para adentrarse en estos dos genios visionarios. Como siempre, la edición de Taschen es exquisita e insuperable. Absolutamente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Taschen (2017)
Estudios introductorios: Sebastian Schütze, Maria Antonietta Terzoli
Traducción: Sergio Pawloski
464 págs.

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Concentrado de genialidad en esta recopilación de la serie completa de 102 ilustraciones de William Blake para la Divina Comedia con extractos del poema épico de Dante. Con un análisis pormenorizado de las creaciones y muchos fragmentos ampliados, que permiten maravillarse con los detalles más delicados, este libro une a dos de los grandes talentos artísticos de la historia ante temas universales como el amor, la culpa, el castigo, la venganza y la redención. (Sinopsis de la editorial)

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Sebastian Schütze fue durante mucho tiempo miembro investigador en la Biblioteca Hertziana (Instituto Max Planck de Historia del Arte) en Roma. Es miembro del Consejo asesor científico del Istituto Italiano per gli Studi Filosofici de Nápoles y miembro de la Österreichische Akademie der Wissenschaften. En 2003–2009 desempeñó la cátedra Bader en «Southern Baroque Art», en la Queen’s University de Kingston. Desde 2009 es catedrático de Historia del Arte Moderno en la Universidad de Viena.

Tras estudiar en Pavía, Bolonia y Ginebra, Maria Antonietta Terzoli impartió clases en las universidades de Ginebra y Zúrich. Desde 1991 ejerce de profesora en la Universidad de Basilea, donde dirige el departamento de Estudios Italianos. Filóloga e intérprete de textos literarios, está especializada en literatura italiana.

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William Blake fue un escritor y artista inglés que nació en Londres el 28 de noviembre de 1757 y que falleció en la misma ciudad el 12 de agosto de 1827. La escritura de Blake se vincula siempre con sus ilustraciones y grabados, que solía realizar para sus propios poemas o para clásicos literarios. Admirador de los escultores y pintores renacentistas, su obra pictórica muestra influencias de Miguel Ángel, Rafael o Durero, desarrollando una técnica de grabado que le permitía crear imágenes luminosas y expresivas basadas en las visiones que afirmaba haber tenido desde pequeño. Apoyado por sus padres, desde joven se educó como grabador y trabajó para varias imprentas, llegando incluso a montar la suya propia. En constante búsqueda de la inocencia en el ser humano, sus primeros poemas, llenos de entusiasmo e ingenuidad, fueron viéndose reemplazados por otros versos en contraposición llenos de desengaño, como puedo observarse al leer de manera conjunta Canciones de Inocencia (1789) y Canciones Profanas (1794), donde el poeta acepta una inocencia distinta, que puede adquirirse sólo a través de la experiencia. Aunque fue estudiante de la Royal Academy, detestaba su sistema de enseñanza y valores estéticos, instituidos por su presidente, Joshua Reynolds, ya que la búsqueda de Blake de verdad y belleza se hallaba centrada en la imaginación y el espíritu, a diferencia de los preceptos racionalistas y neoclasicistas de Reynolds. Además, Blake creía en la igualdad racial y sexual, y predicaba una libertad de pensamiento que chocaba frontalmente con la Iglesia católica, razón por la que fue objeto de numerosas críticas y que le acarreó frecuentes problemas. En 1782 se casó con Catherine Boucher, quien sería su compañera y ayudante hasta el fin de sus días.

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Dante Alighieri (1265-1321), padre de la lengua italiana, invirtió doce años de su vida en escribir la Divina Comedia. Dos hechos biográficos -la muerte de su amada Beatriz y el exilio de su ciudad, Florencia- le sumieron en un estado de incertidumbre y desilusión que sólo logró superar a través de una poesía universalizante que dejó a las generaciones venideras una obra plena de belleza e inmortalidad, base de la literatura alegórica medieval. En la Divina Comedia Dante pretende decir lo que nunca ha sido dicho de mujer alguna: la exaltación del triunfo celestial de la amada, la expresión de un amor que transciende las dimensiones físicas de este mundo y se convierte en pura espiritualidad. El resultado final es un fantástico viajes hacia la redención que abarca todo el argumento existencial, desde la creación del hombre hasta su destino final, la divinidad.

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