{Reseña} Pedro Antonio de Alarcón: Narraciones inverosímiles (Sitara)

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Al final de su vida de escritor Pedro Antonio de Alarcón agrupó sus narraciones breves (treinta y ocho en total) en un conjunto que denominó genéricamente Novelas cortas, formado por Cuentos amatorios (1881), Historietas nacionales (1881) y Narraciones inverosímiles (1882). Esta última colección abarca un amplio abanico de géneros y temas, desde lo fantástico a lo humorístico pasando por lo romántico; eso sí, siempre impregnadas con el carácter ilusorio o anormal como describe su propio título.

Narraciones inverosímiles recoge relatos de juventud y algún cuento de sus últimos años. Los primeros textos acusan una excesiva influencia del peculiar estilo del escritor francés Alphonse Karr, caracterizado por el gusto por las oraciones muy cortas, por el punto y aparte, los párrafos apretados y las ingeniosidades verbales («el estilo cortado, bíblico, lapidario», según frase del propio Alarcón), estilo que el autor granadino fue abandonado paulatinamente. El escritor muestra en Narraciones inverosímiles sus mejores dotes como narrador y entronca con la literatura de tradición oral y el gusto popular, amante de la fantasía, la leyenda y el placer de contar historias. En la algo exagerada opinión de Azorín, Alarcón es «El único hombre de genio, de verdadero y auténtico genio, que ha tenido la novela española en el siglo XIX».

Sin duda, el plato fuerte de este libro son los dos relatos que Borges incluyó en su mítica colección de literatura fantástica La Biblioteca di Babele del editor Franco Maria Ricci. En ellos Alarcón parece querer explorar a su manera las inmensas posibilidades del cuento fantástico. El amigo de la muerte es una nouvelle publicada originariamente en El Eco de Occidente en 1852 y sometida a una reelaboración posterior. Según cuenta Alarcón en su Historia de mis libros, el argumento le fue contado por su abuela paterna cuando era niño y forma parte del fondo folclórico tradicional. El relato está dividido en dos grandes partes. Los once primeros capítulos se mueven en el mundo cotidiano y costumbrista; los cinco últimos se adentran en la esfera de lo maravilloso, con grandes resonancias filosóficas y morales. El mayor acierto de Alarcón es la creación de la figura de la Muerte, dibujada con rasgos ambiguos, no solo en cuanto a su sexo, sino también en cuanto a sus verdaderas intenciones. La otra narración seleccionada por Borges es La mujer alta. Escrita en 1881 y publicada en la Ilustración artística de Barcelona el año siguiente, es uno de los mejores cuentos de Alarcón, en el que consigue crear una atmósfera de terror cercana a Poe o Hoffmann (hay que recordar que Alarcón fue uno de los primeros vindicadores de Poe ya en el año 1858 en su artículo Edgar Poe publicado en Juicios literarios y artísticos, 1883). La mujer alta se presenta como relato de un relato: Gabriel narra a sus amigos lo que le contó Telesforo, protagonista de la historia. La figura de la mujer alta se presenta de forma ambigua y las preguntas que atormentan al protagonista no quedan resueltas ni siquiera al final. Es esa incertidumbre, esa oscilación entre lo real y lo sobrenatural, la que da toda su fuerza al relato.

Más allá del círculo polar ártico, en los confines de la Laponia, cerca de Hammesfer -último punto habitable del continente europeo,- se levanta, sobre un mar helado cada año durante seis meses, la negra, escarpada y colosal isla de Loppen.

Caían las primeras escarchas de 1730: era el 15 de Agosto.

Las noches tenían ya cerca de tres horas, y la aurora boreal lucía en ellas, cerrando el arco esplendoroso de los crepúsculos simultáneos de la mañana y de la tarde.

Hacía una semana que la luna aparecía en aquel cielo después de mes y medio de absoluta ausencia.

Todo anunciaba la proximidad del invierno, cuyo blanco fantasma, no bien asoma por el Polo, envuelve en su inconmensurable sudario todas aquellas tristes latitudes.

Los nobles se encerraban en sus castillos, los pobres en sus cuevas, los osos blancos entre témpanos de hielo secular.

Algunas aves hacían su nido entre las grietas de los desgajados abetos, en tanto que otras levantaban el vuelo hacia el Mediodía buscando nuevas primaveras.

Los balleneros y los groenlanderos dábanse a la vela con dirección a Europa, temerosos de quedar clavados en una mar helada…

Los campos, los puertos, los pueblos mismos veíanse desiertos y abandonados. No parecía sino que una horrible epidemia había pasado por ellos, o que se aproximaba, amenazándoles, un desastroso conquistador.

Y así habían de permanecer aquellas regiones durante ocho meses, o sea hasta el 15 de Abril, que comienza el derretimiento de los hielos. (“Los ojos negros”)

Soy, tengo y quiero y Lo que se oye desde una silla del Prado son breves y jocosos divertimentos literarios que tienen un aire de artículos costumbristas. Los seis velos constituye una variación literaria en torno a un tema sentimental. Son características las continuas interpelaciones de Agustín Bonnat, así como cierto el esteticismo romántico de su escritura. Moros y cristianos es un cuento totalmente realista (pero inverosímil) que tiene un aire de Las mil y una noches por su ingenioso encadenamiento de peripecias que llevan a todos los protagonistas a la muerte debido a su avaricia tras el hallazgo de un presunto tesoro moro en las ruinas de una torre. Por último, El año en Spitzberg y Los ojos negros están relacionado con la novela El final de Norma (de la que toman incluso algunos fragmentos). Son dos excepcionales historias de horror y muerte ambientadas en parajes helados de Noruega y Rusia. Los celos, la venganza, el afán de supervivencia y las terribles fuerzas de la naturaleza, incluida la célebre corriente Maelstrom, muestran la maestría del autor, aquí totalmente alejado de sus paisajes y temas habituales.

En resumen, Narraciones inverosímiles es, además de un libro de deliciosa lectura, un título esencial para los amantes del (poco cultivado) género fantástico y terrorífico español. Por último, destacar la soberbia edición de Sitara —que incluye un interesante estudio de Zoe Descotte—, una joven editorial empeñada en la recuperación de grandes autores algo olvidados.

Puntuación: 5 (de 5)
Editorial Sitara (2017)
Colección: Marginalia
Posfacio: Zoe Descotte
288 págs.

Aparición

El autor de El sombrero de tres picos cae bajo el influjo de E. A. Poe para escribir estas Narraciones inverosímiles en su faceta más desconocida. Sólo zambullirnos en estos cuentos de absoluta vigencia y degustar las múltiples facetas que despliega bajo la seductora huella del romanticismo, podemos comprobar que el mundo que habitó Alarcón es el mismo que habitamos. (Sinopsis de la editorial)

Pedro_Antonio_de_Alarcón

Pedro Antonio de Alarcón y Ariza (Guadix, Granada, 1833 – Madrid, 1891) fue un narrador español y miembro destacado del movimiento realista. Abandonó la carrera de derecho en la Universidad de Granada para dedicarse a la eclesiástica, pero no le convenció y acabó dedicándose al periodismo. Fundó diarios como El Eco de Occidente o El látigo, de carácter republicano y revolucionario. Entre sus obras destacan El final de Norma (1855), su primera obra, El hijo pródigo (1857), Diario de un testigo de la guerra de África (1859), de su experiencia en la guerra de África, El sombrero de tres picos (1874), El niño de la bola (1878), La Pródiga (1880), El Capitán Veneno (1881), entre otras. Fue consejero de estado con Alfonso XII en 1875 y académico de la Real Academia de la Lengua desde 1877.

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