{Reseña} Joseph Sheridan Le Fanu: El pacto de Sir Dominick (La Isla de Siltolá)

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La Encyclopaedia Britannica dice muy sucintamente que Joseph Sheridan Le Fanu «Contribuyó con numerosas historias cortas, en su mayoría de fantasmas y sobrenaturales, en la Dublin University Magazine, publicación que poseía y editó desde 1861 hasta 1869. Su libro de cinco relatos largos, In a Glass Darkly (Las criaturas del espejo, 1872) se considera su mejor obra; incluye su narración clásica Carmilla, que popularizó el tema de la mujer vampiro». Apodado “El príncipe invisible” por sus amigos debido a su carácter tímido y esquivo, Le Fanu pasó toda su vida recluido (sobre todo a raíz de la muerte de su esposa), dedicado por entero a la escritura y a la lectura de sus autores favoritos: el novelista Walter Scott, el místico sueco Emanuel Swedenborg y el psicólogo y naturalista alemán Carl Gustav Carus (descubridor del inconsciente). El escritor rápidamente cayó en el olvido tras su muerte, acaecida en 1873 (de hecho, H.P. Lovecraft no le dedica ningún comentario en su famoso ensayo El horror sobrenatural en la literatura). Habría de ser uno de sus discípulos, el gran autor de terror M. R. James, quien lo reivindicara como una de sus principales influencias y recuperara a Sheridan Le Fanu para el público.

La fama de su excepcional novela Carmilla ha eclipsado relativamente el resto de su espléndida producción de narración fantástica y terror. La editorial La Isla de Siltolá ha seleccionado en El pacto de Sir Dominick y otras historias de fantasmas cinco de los mejores relatos fantasmagóricos del autor irlandés, algunos de ellos muy conocidos ya que se incluyen habitualmente en numerosas antologías del género.

Le Fanu  ha pasado a la historia por ser el escritor que realmente instauró los usos modernos del cuento de terror inaugurados por Edgar Allan Poe. Representó la transición de la corriente clásica de la literatura gótica (Radcliffe, Maturín) a la llamada novela sensacionalista de la era victoriana. Su mayor mérito consistió en haber despojado la ghost story moderna de todos los excesos del periodo romántico, al situarla en una realidad cotidiana descrita siempre con precisión y verosimilitud («un equilibrio entre lo natural y lo sobrenatural», en palabras del propio autor), eso sí, sin renunciar a los temas vertebradores del género: la obsesión por la muerte y lo escabroso.

A primeros de otoño del año 1838, mis negocios me llevaron a visitar el sur de Irlanda. El tiempo era delicioso. el paisaje y las gentes eran nuevos para mí; y, tras despachar mi equipaje en el carro del correo al cuidado de un sirviente, alquilé un jamelgo muy servicial en la cas del postas e, imbuido de la curiosidad del explorador, emprendí un recorrido de placer de veinticinco millas a caballo, a través de remotos senderos, hasta mi punto de destino. Mi pintoresca ruta me llevó por pantanos y colinas, llanuras y castillos derruidos y muchos arroyos sinuosos.

***

Salvo por el ronco y distante clamor de los cuervos, apenas audible desde donde me encontraba, ningún sonido rompía la profunda quietud del lugar. Pocas veces había experimentado una sensación de soledad como aquella. No corría aire; ni siquiera se oía el crujido de una hoja marchita por el pasillo. Resultaba opresivo. Los altos árboles que rodean el edificio lo oscurecían y hacían aún más sobrecogedora la melancólica escena.

***

Tes serviré durante siete años y, al término de ese plazo, tú me servirá a mí y yo vendré a buscarte cuando pases los siete años, en el momento en que el reloj marque el último minuto entre febrero y marzo, o no vendré nunca. (“El pacto de Sir Dominick”)

Aparecido por primera vez en 1871, El fantasma de la señora Crowl es un ejemplo arquetípico del buen cuento de fantasmas. Se presenta como relato de un relato: La señora Jolliffe rememora su experiencia cuando era apenas una niña y comenzó a trabajar como sirvienta de la estrafalaria señora Crowl. Un antiguo crimen provoca las continuas apariciones fantasmales de la asesina (que también presenta cierta naturaleza vampírica). El pacto de Sir Dominick (“Sir Dominick’s bargain”) fue publicado en 1872 en la revista literaria de Charles Dickens All the Year Round. También utiliza la misma técnica que el anterior: un viejo paisano desvela al narrador la historia de un antiguo aristócrata, que acosado por las deudas provocadas por su vida disipada, realiza un pacto con el Maligno que termina con su muerte trascurrido el plazo de siete años del acuerdo. Schalken, el pintor (“Schalken the Painter”) es una obra de juventud que muestra ya las características de la escritura de Le Fanu: en un ambiente realista descrito con detalle se producirá un hecho terrorífico o sobrenatural que ni siquiera quedará perfectamente explicado al final. Es una clásica historia del difunto que regresa de la tumba para reclamar a su amada, en este caso ambientada en los Países Bajos en el siglo XVII. Un extraño personaje se presenta en casa del pintor Gerard Douw para pedir en matrimonio a sobrina Rose a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero. Muchos años después Godfrey Schalken, que fue aprendiz de Douw, cree encontrar la terrorífica solución a la desaparición de la pareja. El hecho de que estos pintores tuvieran una existencia real contribuye a otorgar verosimilitud a la historia.

Historias de fantasmas de la Casa de los Azulejos (“Ghost Stories of the Tiled House”) se nos cuentan los extraños acontecimientos que tienen lugar en la mansión de ese nombre, especialmente el de un fantasma mutilado cuya mano atormenta a todos los habitantes de la mansión. El familiar (“The Familiar”) narra el paulatino proceso de deterioro y locura —que desembocará finalmente en la muerte— de Sir James Burton, capitán de la Marina que es acosado sin piedad por unas visiones y presencias terroríficas reales de las desconocemos su origen aunque intuimos que se remontan a su época en el mar. La creciente desesperanza y la incertidumbre con un toque de crónica policial hacen de este cuento una auténtica obra maestra.

Tras la lectura de estos cuentos de Sheridan Le Fanu tenemos la certeza de que no sólo nos encontramos con un pionero del terror y de la ghost story, sino con un consumado maestro del género gótico, género mucho más complejo de lo que parece. Por tanto, decir finalmente que El pacto de Sir Dominick y otras historias de fantasmas es una recopilación imprescindible para los amantes de la literatura gótica victoriana.

Puntuación: 5 (de 5)
La Isla de Siltolá (2018)
Colección: Narrativa, 10
Traducción: José Luis Piquero
148 págs.

A ghostly 19th-century illustration

Aunque Joseph Sheridan Le Fanu sea principalmente recordado por Carmilla, novela de vampiros que resultó ser precursora de todo un género, el irlandés fue también un consumado autor de relatos cortos de tema sobrenatural, y en ellos dejó establecidas ciertas pautas que dominarían toda la era victoriana. Esta antología recoge cinco piezas maestras que se encuentran entre lo mejor de su producción, en excelente traducción de José Luis Piquero. (Sinopsis de la editorial)

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Joseph Thomas Sheridan Le Fanu (Dublín, 1814 – 1873) nació en el seno de una importante familia irlandesa con ascendencia francesa que fue cuna, además, de varias generaciones de hombres y mujeres de letras. Su obra no es extensa pero sí genuinamente visionaria, pues Le Fanu no solo se interesó de forma pionera por temas hasta entonces ignorados pero que habrían de poblar ya para siempre las páginas de la narrativa europea -los vampiros, las persecuciones, los fantasmas-, sino que además supo moldearlos en una forma que acabaría convirtiéndose en canon y referente de los nuevos géneros literarios. La clásica historia de fantasmas, que hoy nuestra imaginación asocia casi inevitablemente a la impotente hechura de la mansión victoriana, tiene en Le Fanu su padre fundador y precursor más directo.

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4 comentarios sobre “{Reseña} Joseph Sheridan Le Fanu: El pacto de Sir Dominick (La Isla de Siltolá)

  1. Enorme la contribución de Le Fanu a las letras de terror, pero que como bien mencionas, se su nombre se encuentra un tanto olvidado, además de eclipsado por otros grandes autores. En mi opinión lo mismo le sucede a M.R. James.

    Saludos.

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