{Reseña} Fernando Bermejo: El maniqueísmo. Estudio introductorio (Trotta)

61WCmB5mRqL.jpg

El término maniqueísmo nos resulta popular en virtud de su segunda acepción, que según la Real Academia se refiere a «Cualquier actitud que mantiene posturas extremas, sin puntos intermedios». Es, sin embargo, su significado original como «Doctrina fundada por el filósofo persa Manes que se basa en la existencia de dos principios eternos, absolutos y contrarios, el bien y el mal» de la que trata en extenso este —y lo anticipo ya— extraordinario volumen del profesor Fernando Bermejo Rubio. Es difícil encontrar una síntesis más brillante que la realizada el autor, más si cabe, teniendo en cuenta los datos incompletos y dispersos de que se dispone habida cuenta de las intensas persecuciones que sufrieron sus textos y de que, muy probablemente, sus últimos seguidores vivieron en el siglo XVII. Da hecho, la mayoría de las fuentes escritas (aparte de los fragmentos de la propias obras de Mani) provienen de sus rivales heresiólogos cristianos (especialmente san Agustin, que fue maniqueo en su juventud) y de polígrafos musulmanes.

La obra se estructura en capítulos cortos que abordan todos los aspectos de la religión maniquea de los que podemos tener certezas documentales o arqueológicas: fuentes documentales disponibles, vida y obra de Mani, tipología de la religión maniquea, primeros progresos de la religión, teología de los primeros principios, el origen del mundo y del ser humano, doctrina de la salvación, organización de su iglesia, práctica moral y ritual, destino final del ser humano y del cosmos, la escatología, historia del maniqueísmo y de los estudios sobre el maniqueísmo. Todos estos temas se abordan con una gran rigurosidad y claridad, especialmente necesaria en los capítulos dedicados a las complejas implicaciones teológicas asociadas a su gnosis dualista. Al avanzar en la lectura comprobamos que la religión de Mani —más allá de su relativo éxito— es uno de los fenómenos más complejos y apasionantes en la historia de las religiones.

Mani nació en el año 216 en Babilonia. Durante mas de veinte años creció en un ambiente de fervor judeocristiano. Sin embargo, su vocación religiosa se manifestó en oposición a la teología, la escatología y los ritos cristianos. Dos revelaciones le descubrieron su misión y le forzaron a romper con la secta familiar. El mismo Mani nos ha transmitido en escritos canónicos la sustancia de aquellas revelaciones. Así, después de una intensa vida de apostolado de la nueva religión, incluidos numerosos viajes y relaciones cercanas varios soberanos de su tiempo, Mani murió en febrero del año 277 por orden del rey Bahram I (instigado por los poderosos magos de la religión oficial mazdeista). Su cuerpo fue despedazado, la cabeza quedó expuesta en la puerta de la ciudad y sus restos fueron arrojados a los perros.

El maniqueísmo es obra de un individuo real, Mani, que tuvo una autoconciencia histórica muy pronunciada y que escribió acerca de su propia vida; sin embargo, al igual que del resto de su obra, de tales noticias autobiográficas sólo perviven algunos jirones dispersos . Sobre la vida de Mani se conservan también datos tanto en fuentes maniqueas como en obras de heresiólogos cristianos y de polígrafos musulmanes . Aun así —y como en el caso de tantos otros maestros espirituales y (reales o presuntos) fundadores de religiones—, es necesario precaverse ante los datos ofrecidos, que en no pocas ocasiones presentan tintes hagiográficos o polémicos . Al igual que ocurre con otras muchas figuras de la Antigüedad, las fuentes no permiten en modo alguno la reconstrucción de una biografía detallada de Mani, y sólo es posible hacerse de ésta una idea esquemática y genérica. Convendrá, por tanto, resistirse con frecuencia a la tentación de remediar mediante la fantasía literaria o el dogmatismo de las falsas certezas la fragilidad documental de nuestros conocimientos .

***

De la apariencia física de Mani nada se sabe. En un pasaje del Fihrist de an-Nadim se dice que tenía una pierna torcida hacia dentro, y en otro lugar el autor afirma que según algunas fuentes el defecto era padecido en ambas piernas. Aunque algunos estudiosos han aceptado este testimonio e incluso han querido explicar ciertos rasgos del carácter de Mani a la luz de tal supuesta deformidad, otros han señalado que, a pesar de la habitual fiabilidad de an-Nadim, hay razones para no prestar crédito a esta noticia. Por una parte, se conserva únicamente en una sola fuente, que es además tardía (finales del siglo x); si Mani hubiera tenido tal defecto, resultaría muy extraño que no hubiera sido utilizado por polemistas cristianos y zoroastrianos anteriores, dispuestos siempre a aprovechar cualquier pretexto para desacreditarle. Por otra, la tradición adolece de imprecisión, no aclarando si el problema físico se padecía en una pierna o en ambas. Además, es probable que la noticia sea el resultado de la calumnia: el intento de desprestigiar a Mani puede haber llevado a ciertos autores empleados como fuentes por el autor árabe, en un claro ejemplo de “odium theologicum”, a atribuirle un defecto físico con el objeto de ridiculizarle y sugerir con ello una imperfección moral. Estos argumentos abogan, diríase, por desechar la fiabilidad del dato.

Como se ha dicho, para evitar las controversias y herejías que habían sacudido al zoroastrismo, al budismo y al cristianismo, Mani redactó por sí mismo los siete tratados que constituyen el canon maniqueo. Salvo el primero, el Shabuhragan, que compuso en persa medio, los restantes fueron escritos en siríaco o en arameo oriental. De aquella innumerable producción poco se ha conservado, pero el número y la variedad de idiomas en que han llegado hasta nosotros estos fragmentos demuestra enorme el éxito  de la predicación maniquea.

Mani reconoce el valor de algunas religiones anteriores, pero las considera incompletas. Proclama haber integrado en su Iglesia lo esencial de todas las Escrituras y de todas las sabidurías: «Como un río se junta con otro río para formar una corriente poderosa, así se han conjugado los viejos libros en mis Escrituras, y todos han llegado a formar una gran Sabiduría, tal como no la hubo en las generaciones precedentes». En efecto, Mani atribuye un cometido eminente a Jesús y hace suya la idea del Paráclito; de la India toma la teoría de la transmigración de las almas, pero sobre todo hace suyas las ideas capitales iranias, y en primer lugar el dualismo luz/tinieblas, junto con el mito escatológico. El sincretismo era un síndrome característico de la época y una necesidad táctica. Quiso extender su Iglesia hasta los dos extremos del Imperio persa, y por ello se vio obligado a utilizar los lenguajes religiosos familiares tanto a las regiones orientales como a las occidentales. Sin embargo, a pesar de sus elementos heterogéneos, el maniqueísmo presenta la unidad interna característica de una creación original.

ma

Dos aspectos que desconocía me han llamado poderosamente la atención de la religión maniquea. La primera es la división radical de los creyentes en dos comunidades: los electi (los elegidos, los justos), encargados de la oración, la ascesis radical y la redención del género humano mediante el rescate de las partículas de luz atrapadas en la materia, y, por otra parte, los auditores (oyentes, fieles), encargados de proporcionar sustento los electi y con un régimen de vida menos extremo. El segundo aspecto es que para los fieles la salvación es consecuencia de la gnosis: el fiel se reconoce como una partícula de luz, de naturaleza divina. Esta gnosis redentora implica un conocimiento de la historia secreta del Universo, historia revelada por Mani, que explica las causas de la decadencia humana y los diversos episodios de la caída y la cautividad del alma divina en la materia. En sus complejas exposiciones del origen cósmico el hombre es un mero instrumento, más o menos eficaz, en la tarea de liberar luz de las tinieblas.

Pocas veces una doctrina alcanza cotas de grandiosidad y pesimismo como las aportadas por esta religión rigurosamente dualista. Expresado en palabras del historiador de las religiones J. P. Asmussen: «La antropología maniquea establece inequívocamente la tesis de que el hombre, en su aspecto externo, es el resultado de la arremetida de las fuerzas satánicas. Las fuerzas que rigen su creación son una crueldad desenfrenada y una sexualidad desbordada ya que esa creación se lleva a efecto en virtud de la fuerza del pecado».

Khocho-Temple_8-9thC

Como información importante decir que este título (El maniqueísmo. Estudio introductorio) se complementa con un segundo y extenso volumen (El maniqueísmo. Textos y fuentes) que recoge, por vez primera en español, muchas de las más importantes fuentes maniqueas traducidas directamente de los originales (latín, griego, copto, chino, persa medio, parto y sogdiano), así como numerosos textos de autores paganos, cristianos y musulmanes sobre el maniqueísmo.

En conclusión, El maniqueísmo es un ensayo imprescindible para cualquier persona interesada en la Historia de la religiones y del pensamiento. La edición de Trotta, enriquecida con material gráfico y numerosos apéndices, es insuperable. Totalmente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Editorial Trotta (2008)
Colección: Estructuras y Procesos, Religión.
300 págs.

M4maxEl maniqueísmo, nacido en el siglo III d.C. en la Mesopotamia sometida al dominio persa, se extendió desde Europa hasta China, rivalizando con el zoroastrismo, el cristianismo, el budismo y el islam, y originando diversos fenómenos de fusión cultural. A pesar de su importancia, sin embargo, es aún mal conocido por el público culto, no sólo por la denigración y la persecución de que fue objeto secularmente, sino también por la complejidad derivada del hecho de que las fuentes maniqueas sobreviven en una gran variedad de lenguas y escrituras. El presente volumen, pionero en lengua castellana, constituye una introducción sistemática a los diversos aspectos del maniqueísmo, que ha tenido en cuenta los descubrimientos de fuentes y los avances en la interpretación producidos en las últimas décadas. (Sinopsis de la editorial)

maniiFernando Bermejo Rubio es doctor en Filosofía y máster en Historia de las Religiones. Autor de La escisión imposible. Lectura del gnosticismo valentiniano (1998), El maniqueísmo. Estudio introductorio (Trotta, 2008); coautor de Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi (3 vols. Trotta, 1997-2000). Actualmente es docente en el máster de Historia de las Religiones de la Universidad de Barcelona. Miembro de la International Association of Manichaean Studies.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s