{Reseña} Pablo Matilla: La sabiduría de quebrar huesos (Témenos)

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Decía Borges que es fácil conocer a los antiguos y a los clásicos, pero es arduo conocer a los contemporáneos ya son demasiados y el tiempo no ha revelado aún su antología. De ahí que siempre es un reto y un riesgo decidirse a leer el primer libro de un autor prácticamente desconocido, como es el caso de La sabiduría de quebrar huesos de Pablo Matilla que Témenos Edicions publico hace ya unos meses dentro de su colección de narrativa (en una preciosa edición, por cierto). Tengo que decir que en este caso la experiencia como lector ha sido totalmente satisfactoria.

Lo primero que nos llama a atención al comenzar a leer los cuentos de La sabiduría de quebrar huesos es la prosa contenida, exacta y pulida que exhibe Mantilla. Un estilo trabajado en los que se nota el magisterio de algunos de los grandes maestros del género. Lo segundo es la materia de la que están hechos estos relatos, que insinúan más que declaran; intuimos que tras el argumento principal hay una trama que permanece oculta a la espera de un lector que complete la historia.

En esta casa ya no se entra por la puerta principal, ese es un privilegio de otros lugares. En esta casa, donde tres hombres comen naranjas con avidez, sentados sobre un suelo de baldosas rotas, tierra y cristales, cualquier brecha o agujero puede ser utilizado como entrada. Por eso, cargados con bolsas llenas de naranjas, han entrado por lo que alguna vez fue la ventana de un salón.

Hace poco que han llegado, pero el olor a fruta madura, dulce y pegajoso, ya inunda todos los muros de la casa. Y esto a pesar de que aquí la diferencia entre dentro y fuera ha perdido sentido, las ventanas no tienen cristales —y, si los tienen, son sólo pequeños triángulos rotos, aristas que molestan al viento y lo hacen ulular—, las paredes tienen agujeros por donde puede pasar un hombre robusto, y el tejado va desnudándose despacio, como si alguien fuera a encontrar sugerente su lentitud. De que esta diferencia, por otro lado capital para una casa decente, ya no existe en este lugar, es prueba la lluvia, que llena la casa de goteras y sonidos.

Los tres hombres que ahora comen naranjas —con impaciencia: las pelan con las uñas y las muerden como si fueran manzanas, sin separar los gajos— odian los días de lluvia, porque la casa, como si cualquier cariño o habitante le sirviera, recoge en sus ventanas el viento y la humedad y termina por construir una intemperie de madera y ladrillos. Por eso, tal vez en un último intento por recuperar lo que algún día fue, la casa conserva el olor de las naranjas, de la fruta casi podrida y abierta ahora obscenamente sobre las baldosas rotas. Hay pieles y gajos y un rumor de tren —un temblor minúsculo que viene por el suelo— que termina en los tres hombres satisfechos, saciados y de alguna manera limpios, a pesar de la ropa sucia, húmeda de sudor y rota en los codos y las rodillas: andrajos que se confunden con la propia piel.

Los hombres se miran al terminar las palmas de las manos y las uñas blanquísimas. Contemplan –en silencio, tras el estruendo de la masticación– los restos de naranja, pequeños hilos entre las uñas y la carne, los surcos de las gotas en las palmas. Absorben como si fueran sabios este momento en el que, por fin, no existe el hambre. Ese instante justo en el que la casa parece una casa y están a punto de dormirse, repletos, y pueden incluso soñar que al levantarse, dentro de muchas horas, aunque llueva y haga frío, saldrán por la puerta principal. (“Fronteras”)

Los cuentos son variados en temática e intensidad. A menudo van derramando un horror sutil sin darnos cuenta, como el primero (Esfir Shub) y el último (La sala del cinematógrafo) —que están relacionados—, magníficos y perturbadores. Otros tienden a lo maravilloso (Iceberg), a lo absurdo (Caimán), a lo macabro (Ruina) e incluso a la fantasía borgeana (El visitante de San Rafael). En conclusión, La sabiduría de quebrar huesos es un libro de relatos muy logrado que augura interesantes trabajos futuros del autor.

Contenido de La sabiduría de quebrar huesos:

Esfir Shub
Ruina
La sabiduría de quebrar huesos
Sacrificio
Una sola condición
Pequeña hereje
Los que huyen
El visitante de San Rafael
Fronteras
Caimán
Iceberg
Acaso un puente y dos armas de fuego
Deseo de nieve entre tus manos
Canciones cíngaras
La sala del cinematógrafo

Puntuación: 4 (de 5)
Témenos Edicions (2017)
Colección: Narrativa
156 págs.

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La sabiduría de quebrar huesos es un libro sobre el miedo. Miedo a haber malgastado la vida. A la muerte. A los demás. Al futuro. A las arañas. Al pasado. Al presente. A uno mismo. Al otro. Al amor. A la imaginación. A saber. A los padres. A los hijos. Al poder. Quince historias sobre cómo el miedo va quebrándonos los huesos. Esa forma, a veces tan cruel, que tiene la vida de hacernos más sabios. (Sinopsis de la editorial)

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Pablo Matilla (Mieres, Asturias, 1986) es licenciado en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Ha participado con sus relatos en antologías como Tiempo Narrado (Paralelo Sur, 2010), Relatos 02 (Tres Rosas Amarillas, 2011), Paraguas para el diluvio (Paralelo Sur, 2012) o Iceberg (Leqtor Universal, 2014). En 2013 ganó el Premio Internacional de relato corto Energheia, otorgado en Matera (Italia) por el relato Los que huyen, que más tarde fue publicado en la revista literaria Quimera. El autor viene desarrollando su labor creativa en su blog historiasminimalistas.com

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