{Reseña} Mircea Eliade: Mito y realidad (Editorial Kairós)

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Mircea Eliade, además de sus trabajos más sistemáticos y académicos, publicó numerosos títulos divulgativos dedicados a un amplio público culto interesado en la historia de las religiones y la mitología. En este grupo Mito y realidad formó parte de la prestigiosa colección de ensayos World Perspective publicada en los años sesenta en Nueva York. El título original (Aspects du mythe) da una idea más exacta del tipo de aproximación de esta obra, que aborda, en capítulos no muy largos, diferentes perspectivas de una realidad cultural extremadamente compleja, que puede abordarse e interpretarse en perspectivas múltiples y complementarias.

El estudio del mito está tratado aquí no en el sentido de «ficción» o de «ilusión» sino como «tradición sagrada, revelación primordial, modelo ejemplar»; esto es, el mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los «comienzos». Sirve, por tanto, mediante su rememoración exacta y la realización de los rituales adecuados, como ejemplo y guía para la vida de los individuos de las sociedades arcaicas. En este ensayo, Eliade realiza un recorrido por la evolución de esta concepción del mito desde los más primitivas cosmogonías y mitologías de origen hasta su pervivencia en las ideología totalitarias redentoras milenaristas (comunismo y nacionalsocialismo) y en los medios de comunicación de masas. Se dedican capítulos a elementos ciertamente interesantes como son el prestigio de los orígenes del mundo, los mitos de renovación, la escatología, la existencia de deus otiosus (dios ocioso,  dios creador que se retira del mundo y deja su espacio a otros dioses) y a la paulatina decadencia (que no desaparición) de los mitos. Con respecto a esto último, ya las grandes mitologías clásicas se sienten cada vez más atraídas por la narración de las gestas de los dioses y menos en la cosmogonía (creación primigenia del mundo y creación de la naturaleza, el hombre, sus costumbres, etc.). Y en un determinado momento de la historia, especialmente en Grecia y en la India, una élite comienza a desinteresarse de esta historia divina y llega (como en Grecia) a no creer ya en los mitos, a pesar de pretender creer todavía en los dioses (se verifica el paulatino paso del mito al logos en el mundo helenístico).

Las verdaderas dificultades surgieron más tarde, cuando los misioneros cristianos se enfrentaron, sobre todo en Europa central y occidental, con religiones populares vivas. De buen o mal grado se acabó por «cristianizar» a las Figuras divinas y a los mitos «paganos» que no se dejaban extirpar. Un gran número de dioses o de héroes matadores de dragones se convirtieron en San Jorges; los dioses de la tormenta se transformaron en San Elías; las innumerables diosas de la fertilidad se asimilaron a la Virgen o a las santas. Incluso podría decirse que parte de la religión popular de la Europa precristiana ha sobrevivido, disfrazada o transformada, en las fiestas del calendario o en el culto de los santos. La Iglesia ha debido luchar durante más de diez siglos contra el continuo aflujo de elementos «paganos» (entiéndase: pertenecientes a la religión cósmica) en las prácticas y las leyendas cristianas. El resultado de esta lucha encarnizada ha sido más bien modesto, especialmente en el sur y sudeste de Europa, donde el folklore y las prácticas religiosas de las poblaciones rurales presentaban aún, a fines del siglo XIX, figuras, mitos y rituales de la más remota antigüedad, es decir, de la proto-historia.

Se ha reprochado a las Iglesias católica-romana y ortodoxa el haber aceptado tan gran número de elementos paganos. ¿Estaban siempre justificadas estas críticas? Por una parte, el «paganismo» no ha podido sobrevivir más que cristianizado, aunque no fuera más que superficialmente. Esta política de asimilación de un «paganismo» que no se podía aniquilar no constituía una innovación; ya la Iglesia primitiva había aceptado y asimilado una gran parte del calendario sagrado precristiano. Por otra parte, los campesinos, por su propio modo de existir en el Cosmos, no se sentían atraídos por un cristianismo «histórico» y moral. La experiencia religiosa específica de las poblaciones rurales se nutría de lo que podría llamarse un «cristianismo cósmico». Los campesinos de Europa comprendían el cristianismo como una liturgia cósmica. El misterio cristológico implicaba asimismo el destino del Cosmos. «Toda la Naturaleza suspira en la espera de la Resurrección»; es un motivo central tanto de la liturgia pascual como del folklore religioso de la cristiandad oriental. La solidaridad mística con los ritmos cósmicos, violentamente atacada por los profetas del Antiguo Testamento y apenas tolerada por la Iglesia, está en el fondo de la vida religiosa de las poblaciones rurales, especialmente de la Europa del sudeste. Para esta parte de la cristiandad, la «Naturaleza» no es el mundo del pecado, sino la obra de Dios. Después de la Encarnación, el Mundo se restableció en su gloria primera; por esta razón a Cristo y a la Iglesia se les cargó de tantos símbolos cósmicos. En el folklore religioso del sudeste europeo, los sacramentos santifican asimismo la Naturaleza. («Cristianismo cósmico»)

Un aspecto interesante y esclarecedor es que al estudiar este tipo de fenómenos comprobamos que incluso en el hombre civilizado de la sociedad postindustrial desacralizada todavía persisten —transformados y diluidos, naturalmente— muchas de las más ancestrales y antiguas manifestaciones míticas, lo que nos permite vislumbrar que el sustrato humano no ha variado radicalmente desde el hombre de las sociedad primitiva al hombre contemporáneo. No se trata de supervivencias de una mentalidad arcaica, sino que ciertos aspectos y funciones del pensamiento mítico son constitutivos del ser humano. Por supuesto, todas estas propuestas de Eliade están sometidas a constante revisión e interpretación (como es usual en todas las Ciencias Humanas), de modo que Mito y realidad es un punto de partida estimulante para ahondar e intentar comprender en profundidad todo este entramado de creencias.

Entre los libros más asequibles de Eliade seguramente Mito y realidad no es un título tan compacto y atractivo como Los sagrado y lo profano, El mito del eterno retorno o Herreros y alquimistas, pero constituye una excelente lectura para cualquier persona interesada en el origen mítico de la cultura humana. Recomendable.

Puntuación: 4 (de 5)
Editorial Kairós (Séptima edición, 2017)
Colección: Sabiduría perenne
Traducción: Luis Gil
222 págs.

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Para el gran historiador de las religiones, Mircea Eliade, el mito es «una realidad sagrada». No es sólo una imagen del pasado, sino un instrumento que el ser humano utiliza continuamente para percibir lo sagrado. Para ilustrar esta impresionante conclusión Eliade se adentra en las mitologías de la antigua Grecia, de los romanos, de los aborígenes de Australia, de los Vedas, del Medioevo europeo… o de las obras de Picasso, Joyce o Ionesco. Un libro del que tanto el especialista como el gran público sacarán un profundo provecho. (Sinopsis de la editorial)

«Eliade, máxima autoridad de las mitologías modernas, confiere al tema una nueva visión totalizadora. Si bien, Mito y realidad se dirige al lector no especializado, contiene un enorme bagaje de referencias eruditas y demuestra un gran rigor mental.» -Frank Kermode

«Eliade utiliza todo el poder de su erudición para mostrar que la idea de la renovación es crucial, no sólo en el mito primitivo, las religiones orientales y el primer cristianismo, sino también en las manifestaciones modernas de Marx, Freud y el arte.» -Herbert Weisinger

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Mircea Eliade nació en Bucarest en 1907. Después de cursar estudios de filosofía en Bucarest y Roma, y aprender italiano, inglés, hebreo y persa, en 1928 partió para la India, donde vivió tres años, aprendió sánscrito y escribió su tesis doctoral sobre las técnicas del yoga. Regresó a Bucarest y, en 1933, su novela Maitreyi obtuvo un importante premio literario. A partir de 1940 reside sucesivamente en Inglaterra, Portugal y Francia. Desde 1956 fija su residencia, buena parte del año, en Estados Unidos, enseñando en la universidad de Chicago. Mircea Eliade, mundialmente reconocido como historiador de las religiones y estudioso de las filosofías orientales, ha publicado numerosos libros, como Tratado de historia de las religiones, El mito del eterno retorno, El chamanismo, Técnicas del yoga, etc., que culminan en su monumental Historia de las creencias y de las ideas religiosas en cuatro tomos, empezada en 1976. Menos conocida es su obra de ficción, en la que figuran obras tan valiosas como La noche bengalí, El viejo y el oficial y Medianoche en Serampor. Murió en 1986.

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