{Reseña} Eduardo Martínez de Pisón: Viajes al centro de la Tierra (Fórcola)

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Viajes al centro de la Tierra es último libro del profesor, aventurero y divulgador Eduardo Martínez de Pisón con el que completa una especie de trilogía (La Tierra de Jules Verne y La montaña y el arte, también en Fórcola) que se deriva de sus apasionadas lecturas de Julio Verne, autor cuyas aventuras fantástico-geográficas han acompañado desde la adolescencia al escritor castellano.

Pues bien, en este volumen Martínez de Pisón nos introduce en la fascinante historia de las ideas y teorías que sobre el interior de nuestro planeta han aparecido desde la antigüedad clásica, y en las que es difícil separar la reflexión más o menos racional y científica con las más disparatadas (y deliciosas) invenciones míticas y literarias.

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En la primera parte, Viajes en el tiempo, el autor se ocupa del interés que siempre han despertado ciertos accidentes geológicos que se han considerado como puerta de entrada al planeta: grutas, cavernas, simas, cuevas han inflamado la imaginación de eruditos y del pueblo, y en todas las culturas han sido pobladas por monstruos y seres fantásticos. Ni que decir tiene que cráteres y volcanes han sido las más acreditadas puertas de acceso al Infierno. De Eneas a Lidenbrock, la segunda parte, nos relata los más celebres viajeros a las entrañas de la Tierra, encabezados por el Eneas de Virgilio hasta el intrépido Otto Lidenbrock, mineralogista protagonista (junto a su sobrino Axel y el guía Hans) de Viaje al centro de la Tierra (1864) de Julio Verne, novela que inspira todo este libro. Como se sabe, la expedición de Lidenbrock penetra a través de un volcán islandés y viaja por un mar interior y una selva de la época terciaria. En la tercera y última parte, Viajes a una geoda, Martínez de Pisón se ocupa de una obra literaria muy poco conocida pero interesante para este tema: Laura (1864) de George Sand, un relato de un viaje, pero un viaje dentro de un cristal y, en cierta medida, onírico. El protagonista atraviesa un Ártico desconocido y se detiene en el umbral el gran abismo subterráneo.

Escribo este libro –y de ahí su título– como un homenaje explícito a la célebre novela de Jules Verne Viaje al centro de la Tierra. Y además, a partir de este incuestionable reconocimiento inicial, lo hago fundamentalmente para disfrutar, junto con sus posibles lectores, de las portentosas aventuras que, a lo largo de los siglos, hemos imaginado los seres humanos en ideales descensos al interior del Planeta. En ellos ha quedado descrita una geografía literaria de las entrañas terrestres que bien merece un repaso, en este caso como ensayo, pero que igualmente podría haber dado lugar a un estudio erudito o a una antología.

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También es otra cosa la caverna utilizada en nuestra cultura como símbolo de lo arcaico (por ejemplo, a través del pleistoceno oso cavernario, la fiera en su oscuro cubil) y, por derivación, como alegoría política de la reacción. Ambos modos de entenderla han servido de escenarios, alusiones y parábolas para una literatura bastante conocida, prehistórica o ideológica. Por otro lado, es admirable la cantidad de seres vivos –desde dicho oso a las hormigas, pasando por topos, murciélagos y extraños troglobios– que se refugian, albergan y medran bajo tierra.

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Para lo que ahora nos ocupa, parece oportuno aclarar que nuestro objetivo se limita a los aspectos viajeros de la cueva en el arte. E, incluso, hemos de reconocer que el ciclo libresco completo del viaje a la gruta es ya, por sí solo, bastante enredado. Es decir, nos ceñimos a reflejos literarios de paisajes además imaginados, de supuestas aberturas en el fondo de la piedra redonda que gira solitaria en el espacio y cuya superficie habitamos. Se trata, por tanto, de ejercer de lectores. Explica Lledó, refiriéndose a la «teoría de la recepción», que «no existe literatura, filosofía, historia, si no es en función de un posible lector. El texto es, efectivamente, letra muerta, hasta que no es iluminado por un lector». De eso tratamos, de escritores que fabulan mundos, de textos que duermen con paciencia y de lectores que los despiertan.

La impresión final que nos da Viajes al centro de la Tierra es la una obra bastante trabajada. Basta consultar el gran número de notas al texto (más de doscientas) y el extenso índice onomástico que acompañan al volumen para certificar la rigurosidad con la que está escrito, rigurosidad que no está reñida con la amenidad propia de los mismos temas tratados y que, salvo algún capítulo que resulta algo prolijo, proporciona una lectura sumamente entretenida.

Esta gran edición de Fórcola contiene gran cantidad de reproducciones (en blanco y negro) de mapas, grabados, pinturas e ilustraciones que enriquecen los textos con los que se relacionan y que nos ayudan a visualizar las muchas fantasías geográficas que son objeto del libro.

Como conclusión final: Viajes al centro de la Tierra es un excelente ensayo que interesará por igual a los amantes de las Ciencias Naturales y a los aficionados a los mitos y a la literatura especulativa. Recomendable.

Puntuación: 4 (de 5)
Fórcola Ediciones (2018)
Colección: Periplos, 35
272 págs.

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Todo viaje fantástico, incluido el de recorrido subterráneo, es escenario, itinerario y símbolo de una lección moral, de una desesperada recuperación del tiempo pasado, de una crítica social, o de una comparación con nuestro mundo. Por eso los viajes fantásticos en general, y en particular los que se internan en la profundidad de la Tierra, son casi siempre como parábolas que hay que desentrañar. Tras La Tierra de Jules Verne y La montaña y el arte, Eduardo Martínez de Pisón cierra esta trilogía sobre Geografía y Literatura rindiendo un homenaje explícito a la célebre novela de Jules Verne, Viaje al centro de la Tierra, para disfrutar, junto con sus posibles lectores, de las portentosas aventuras que, a lo largo de los siglos, poetas y escritores –de Homero a Verne, de Virgilio y Dante a George Sand–, han imaginado en ideales descensos al interior del Planeta. En ellos ha quedado descrita una geografía literaria de las entrañas terrestres que bien merece un repaso. Este libro es, pues, una nueva exploración personal del autor, geógrafo y ensayista, por los límites de su materia, la Geografía. Allí, la región de la geografía fantástica es un campo inagotable; y en él, uno los terrenos más atractivos y recreados literariamente desde la antigüedad es el de los imposibles viajes al centro de la Tierra. (Sinopsis de la editorial)

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Eduardo Martínez de Pisón  (Valladolid, 1937) es Catedrático Emérito de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, además de escritor y montañero. Es especialista en Geografía Física, campo en el que ha realizado la mayor parte de su investigación, publicaciones y docencia. Director del «Instituto del Paisaje» de la Fundación Duques de Soria, tiene más de 450 publicaciones de su materia. Ha escrito además libros literarios y de divulgación de viajes y geografía, y ha participado como asesor geográfico de documentales de TV en el Desierto de Gobi, montañas de Asia Central, Ruta dela Seda, Karakorum, Himalaya y el Tíbet. Sus últimos premios son la Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid, la Cruz al Mérito Medioambiental, y el Premio del Observatorio d’Achtall 2016 en la modalidad de Ensayo por su libro La Tierra de Jules Verne.

Es autor de una prolífica obra geográfica, en la que abundan tanto trabajos científicos como de divulgación. Entre sus últimos libros se encuentran: Imagen de Madrid. Comentarios geográficos al mapa comarcal 1:50.000 de la Comunidad de Madrid (Comunidad de Madrid, 2008), La belleza del oficio de geógrafo (UAM, 2009), Miradas sobre el paisaje (Biblioteca Nueva, 2009) y El sentimiento de la montaña (Desnivel, 2ª ed., 2010, escrito junto con Sebastián Álvaro).

Ha escrito El largo hilo de seda: viaje por las montañas y los desiertos de Asia Central (Fórcola, 2ª ed. 2012), con prólogo de Sebastián Álvaro; Imagen del Paisaje: la Generación del 98 y Ortega y Gasset (Fórcola, 2012), con prólogo de Helio Carpintero; y La Tierra de Jules Verne (Fórcola, 2ª ed., 2014). Es responsable de la introducción y edición de Claudius Bombarnac, corresponsal de El Siglo XX. Viaje en tren por Asia central, de Tiflis a Pekín (Fórcola, 2013), y de César Cascabel (Fórcola, 2015), ambas de Jules Verne, en traducción por Mauro Armiño.

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