{Reseña} Carmen de Burgos: Quiero vivir mi vida (Editorial Berenice)

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A la estela del rescate de numerosas escritoras que por diversas razones habían quedado olvidadas por los manuales de literatura española la editorial Berenice acaba de publicar Quiero vivir mi vida (1931), penúltima novela de la polifacética escritora almeriense Carmen de Burgos. Como digo, actualmente existe una cierta moda editorial en torno a autoras pioneras en la reivindicación feminista como Carmen de Burgos, Concha Espina, Mercedes Fórmica, Elisabeth Mulder, Elena Fortún, etc. Centrándonos en sus obras estrictamente literarias —las obras de carácter feminista, político o social merecen otras consideraciones— creo que todo lo que sea ampliar el canon de la narrativa española para hacerlo más variado y atractivo es bienvenido, y esta novela que reseñamos es un buen ejemplo de ello.

Carmen de Burgos, que adoptó el seudónimo de Colombine con el que fue ampliamente conocida, tuvo una vida fascinante, merecedora de protagonizar alguna novela o biopic cinematográfico. Su figura simboliza el ansia de progreso, de modernidad y de justicia que alentó la corriente del Regeneracionismo y que alcanzó un momento de esplendor durante el primer tercio del siglo XX. Desde su llegada a Madrid en 1901 emprendió una carrera literaria y periodística exitosa: se convirtió en la primera mujer redactora de un periódico (Diario Universal, 1903), y más tarde en nuestra primera corresponsal de guerra (Heraldo de Madrid, 1909). Mujer extraordinariamente culta, viajó incansablemente por Europa y América. Su legado lo forman cerca de los dos centenares de títulos: novelas largas y cortas, ensayos, biografías, libros de viajes, estudios literarios, traducciones… , así como cientos de artículos publicados en la prensa española y extranjera. Desde el punto  vista literario, Carmen de Burgos es la escritora que recorre las tendencias del primer tercio del siglo XX, de la Generación del 98 a las vanguardias.

—Un amigo que se casa es un amigo que se pierde— le había dicho Alfredo a Julio cuando le pidió que fuese testigo de su boda.

Recordaba Julio la frase, recriminándose el haber pasado tanto tiempo sin ir a ver a su amigo.

Cuando se abrió la puerta del ático tuvo la sensación de salir al campo.

Por el balcón del rascanubes veía un extenso horizonte: La Moncloa… , con sus árboles amarillentos y ahornagados como si estuviesen maduros… Más allá la llanura… El Guadarrama al fondo. Un paisaje que rimaba con el espíritu recio, enterizo, de Castilla.

Alfredo estaba en pijama, como adormilado por el aire sestero de la altura.

—Te has atrevido, a pesar de esto calor, a llegar hasta mi palomar! —dijo en tono de alegría— . ¡Hace tanto tiempo que no nos vemos!

—¡Sí, mucho tiempo! Quedaron un momento silenciosos. Su amistad era una cosa fundamental en la vida de ambos. La habían heredado de sus padres, que habitaron en la misma casa. Su infancia había transcurrido partiendo juegos y estudios, con cariño de hermanos.

Alfredo, de más alto valor mental, ejercía sobre Julio la influencia de un hermano mayor.

—Hacemos mala pareja. Tú eres un señor de esos que a fuerza de manejar dinero se convierten en su libro mayor, y yo no he soltado aún la blusa blanca de los internos.

Era cierto. Al acabar en Madrid su doctorado en Medicina se matriculó, para ampliar estudios, en la. Universidad de París, primero, y en la ele Berlín después, sin perder su aire de estudiante novato.

Quiero vivir mi vida es una obra descorazonadora sobre las relaciones matrimoniales que cuenta la vida de Isabel desde su boda con Julio hasta un trágico final que no desvelaré. La autora nos presenta a una Isabel tornadiza, caprichosa, voluble, insatisfecha y celosa, con una relación de amor-odio hacia su marido, hacia el matrimonio y hasta su propia condición de mujer. Otros pocos personajes secundarios aparecen para completar el cuadro: la hermana y madre de Julia, un par de amigas, un amigo íntimo de Julio y un joven al que seduce y que finalmente se suicida. En general, los personajes femeninos se muestran frívolos y con una psicología compleja y contradictoria que hace difícil —cuando no imposible— una relación matrimonial sana.

Quiero vivir mi vida está ambientada en la alta sociedad madrileña, con sus lujos, sus veraneos, sus affaires amorosos, sus maledicencias y sus frivolidades, pero que podría estar situada igualmente en otros lugares europeos como Roma o Viena, por poner un ejemplo. Escrita en tercera persona, el narrador apenas interviene para presentar las situaciones, los personajes o introducir los diálogos —lacónicos y punzantes—, evitando las largas digresiones y descripciones. Esto, unido a que la novela está dividida en 47 capítulos cortos que agilizan su lectura, hace que esta obra se lea con rapidez y gran placer.

Esta edición de Berenice incluye el interesante prólogo que a su primera edición escribiera Gregorio Marañón y en el que introduce las entonces novedosas teorías psicológicas sobre los celos. Para terminar, la única nota negativa que apuntar son algunas erratas que afean la edición. Por lo dicho, Quiero vivir mi vida es una acertada recuperación para los amantes de la literatura española y para los que busquen sendas olvidadas de la narrativa en nuestro idioma.

Puntuación: 4 (de 5)
Editorial Berenice (2018)
Colección: Clásicos
Introducción: Mercedes de Pablos | Prólogo: Gregorio Marañón
224 págs.

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Quiero vivir mi vida es una novela sorprendente, sin duda, por la novedad de dotar de voz propia a sus protagonistas femeninas pero, sobre todo, por la finura en el andamio psicológico de sus personajes, magistralmente presentados como una obra coral que sin embargo dota a cada uno de ellos de perfiles tan personales como poco estereotipados. Todo ello con fórmulas hoy habituales en la literatura actual pero radicalmente novedosas en un tiempo donde era casi imposible escapar de los maniqueísmos y esperar de los lectores que se identificaran con el bueno, la buena, con su felicidad y su infelicidad. (Sinopsis de la editorial)

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Carmen de Burgos (Rodalquilar, Almería,1867 – Madrid, 1932). Escritora, periodista, ensayista, traductora y pedagoga, fue una de las personalidades más importantes de la cultura española del siglo XX. Escribió, entre otros títulos, Los inadaptados (1909), La rampa (1917), El último contrabandista (1920), Los espirituados (1923), La mujer fantástica (1924), Vida y milagros del pícaro Andresillo Pérez (1930), Quiero vivir mi vida (1931) y Puñal de claveles (1931). Sus reflexiones feministas quedaron expuestas en varios ensayos pioneros como El divorcio en España (1904), La mujer en España (1906).

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