{Reseña} H.P. Lovecraft: Los pilares de Cthulhu (Alianza Editorial)

61DlFr6f51L.jpg

Los pilares de Cthulhu es una recopilación casi completa de los relatos de H.P. Lovecraft más directamente relacionados con ese terrorífico mundo mítico de Cthulhu creado por el escritor americano. Faltan las novelas En las montañas de la locura y El caso de Charles Dexter Ward, que se suelen publicar de forma autónoma y separada, y desgraciadamente no se incluye el relato largo El susurrador en la oscuridad que sí podría haber tenido cabida aquí. Por lo demás, es un magnífico volumen muy bellamente editado por Alianza: gran formato, empastado en tela ilustrada y cinta de lectura. Excepto La sombra sobre Innsmouth, que por su extensión se publicó directamente como nouvelle en forma de libro, el resto de relatos vieron la luz primero en las más importantes revistas pulp del momento (Weird Tales, Amazing Stories, Astounding Stories). Las piezas contenidas en esta antología son: La ciudad sin nombre (1921), El ceremonial (1923), La llamada de Cthulhu (1926), El color surgido del espacio (1927), El horror de Dunwich (1928), La sombra sobre Innsmouth (1931), Los sueños en la casa de la bruja (1932), El ser del umbral (1933), En la noche de los tiempos (1934) y El morador de las tinieblas (1935).

La mayoría de estos textos acabo de leerlos por tercera o cuarta vez. Así, tras una primera lectura deslumbrante en la adolescencia y una segunda un poco indiferente unos años más tarde, llega esta, más reposada, que me muestra un autor con un dominio del relato de horror cósmico y creador de un universo imaginario que ha impactado y sigue influyendo en lectores y artistas de todo el mundo que siguen continuando su obra.

Caruso_Dunwich_4

De forma muy esquemática se puede decir que las narraciones de Lovecraft se dividen en tres tipos: relatos fantásticos en la estela de Lord Dunsany (autor por el que sentía una auténtica devoción), relatos de misterio y terror tradicional o cósmico (ciclo de Nueva Inglaterra) que siguen la fértil escuela anglosajona de literatura terrorífica con Poe, Machen, Algernon Blackwood como cultivadores principales, y, por último, los relatos de los Mitos de Cthulhu, los más originales y que escribió esencialmente en su última etapa. Parece ser que Lovecraft no tuvo en mente desarrollar de forma coherente una mitología fantástica, sino que esta fue surgiendo a medida que escribía los cuentos; sólo en sus últimos años, y con la colaboración de sus amigos escritores, realizó un intento de sistematización de todo el entramado de los Mitos.

Pero, ¿cuales son los presupuestos en que se mueven las creaciones literarias de Lovecratf? El propio autor lo explica perfectamente: «Todas mis narraciones, aun cuando no guarden relación entre sí, se basan en la tradición o leyenda según la cual este mundo estuvo habitado en épocas anteriores por otra raza que, como consecuencia de las prácticas de magia negra, perdió su dominio y fue expulsada, pero vive en algún lugar del exterior dispuesta a volver y adueñarse de la Tierra». De esto se desprenden dos factores contradictorios: el racionalismo materialista y el anhelo religioso. Y de estos opuestos nace el elemento fundamental de los Mitos: el horror arquetípico.

Me señalo una silla, una mesa, un montón de libros, y salió de la estancia. Al echar mano de los libros, vi que se trataba de volúmenes muy antiguos y mohosos. Entre ellos estaban el viejo tratado sobre las «Maravillas de la Naturaleza» de Morryster, el terrible «Saducismus Triumphatus» de Joseph Glanvil, publicado en 1681; la espantosa «Daemonolatreia» de Remigius, impresa en 1595 en Lyon, y el peor de todos, el incalificable «Necronomicón», del loco Abdul Alhazred, en la excomulgada traducción latina de Olaus Wormius. Era éste un libro que jamás había tenido en mis manos, pero del cual había oído decir cosas monstruosas. Nadie me dirigió la palabra; lo único que turbaba el silencio eran los aullidos del viento en el exterior y el girar de la rueca mientras la vieja seguía con su silencioso hilar. Tanto la estancia como aquella gente y aquellos libros me daban una extraña impresión de morbosidad e inquietud; pero, puesto que se trataba de una antigua tradición de mis antepasados, en virtud de la cual se me había convocado para tan extraña conmemoración, pensé que debía esperarme las cosas más peregrinas. Conque me puse a leer. Interesado por un tema que había encontrado en el «Necronomicón», no tardé en darme cuenta que la lectura aquella me encogía el corazón. Se trataba de una leyenda demasiado espantosa para la razón y la conciencia. Luego experimenté un sobresalto, al oír que se cerraba una de las ventanas situadas delante del banco de alto respaldo. Parecía como si la hubiesen abierto furtivamente. A continuación se oyó un rumor que no provenía de la rueca. Sin embargo, no pude distinguirlo bien porque la vieja trabajaba afanosamente y, justo en aquel momento, el vetusto reloj se puso a tocar. Después, la idea de que había personas en el banco se me fue de la cabeza, y me sumí en la lectura hasta que regresó el anciano, con botas esta vez, vestido con holgados ropajes antiguos, y se sentó en aquel mismo banco, de forma que no le pude ver ya. Era enervante aquella espera, y el libro impío que tenía en mis manos me desazonaba más aún. Al dar las once, el viejo se levantó, se acercó a un enorme cofre que había en un rincón, y extrajo dos capas con caperuza; se puso una de ellas, y con la otra envolvió a la vieja, que dejó de hilar en ese momento. Luego, ambos se dirigieron hacia la puerta. La mujer arrastraba una pierna. El viejo, después de coger el mismísimo libro que había estado leyendo yo, me hizo una seña y se cubrió con la caperuza su rostro inmóvil o… o su máscara. (Texto extraído de «El ceremonial»)

En la cima del panteón lovecraftiano se encuentran los benignos Dioses Arquetípicos, que habitan en Betelgeuse. Las fuerzas del mal están representadas por los Primordiales o Primigenios, en continua lucha con las razas de la Tierra; entre ellos están Cthulhu, el más maligno e importante de ellos, que yace en el fondo del mar, Azathoth, Yog-Sothoth, Nyarlathotep, Hastur el Inefable, y Shub-Niggurath (al final, los diferentes discípulos de Lovecraft fueron agregando otras deidades de su cosecha). También hay una gran cantidad de discípulos o criados de los Primigenios: los Profundos, los Mi-Go, los Shantaks, los Descarnados de la noche, etc. Naturalmente, esto viene aliñado con otros aspectos esenciales como son los libros secretos o apócrifos, encabezados por el terrible Necronomicon de Abdul Alhazreth, los Manuscritos Pnakóticos, el Texto de R’lyeh, los Siete Libros Crípticos de Hsan, el Libro de Eibon, etc. Finalmente, toda una serie de lugares donde se desarrollan las historias: Arkham, Kingsport, Dunwich (que suelen ser trasuntos de zonas de Nueva Inglaterra, como Salem), así como otros lugares míticos como Kadath o la Altiplanicie de Leng. Los argumentos de casi todos los relatos tienen que ver con el intento de los Primordiales con recuperar su poder sobre los pueblos terrestres, combinando horror y mitos arcaicos, la lógica de la novela de suspenso y elementos fantásticos novedosos.

Por último, voy a decir algo que a muchos lectores les resultará casi herético: a mí, en general, me gustan más las narraciones sobre Cthulhu de algunos de los seguidores de Lovecraft que las del propio autor de Provicence; suelen ser menos prolijas, más variadas y más sistemáticas en el desarrollo de la mitología. Pero esta es una de las grandezas de Lovecraft, la de haber sabido aglutinar a un numeroso grupo de escritores que han consagrado toda su obra, o parte de ella, a desarrollar y enriquecer los mitos creados por Lovecraft. Y no como parodia o pastiche, sino como verdadera continuación y de modo confeso. Esto constituye un caso único y extraño en la historia literaria moderna.

Según Michel Houellebecq «La obra de Lovecraft es comparable a una gigantesca máquina de sueños, de una amplitud y una eficacia inauditas. No hay nada tranquilo o reservado en su literatura; el impacto en la conciencia del lector es de una brutalidad salvaje, espantosa; y sólo se desvanece con peligrosa lentitud.» De modo que déjense arrastrar por esos abismos que, no por artificiales y literarios, son menos amenazantes.

Puntuación: 5 (de 5)
Alianza Editorial (2018)
Colección: Alianza Literaria
Traducción: Aurelio Martínez Benito, Francisco Torres Oliver, Fernando Calleja Gutiérrez
472 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/2HKOj0a

La llamada de Cthulhu François Baranger

Los pilares de Cthulhu reúne en orden cronológico todos los cuentos en los que, según August Derleth, H. P. Lovecraft configuró el extraño, espeluznante y primordial universo que le ha valido la fama y el universal reconocimiento del lector moderno. Completarían este panorama otros tres relatos (novelas o nouvelles en puridad) que por razones de espacio no han podido incluirse en el presente volumen, pero que el lector puede encontrar sin dificultad en la colección El libro de bolsillo de Alianza Editorial: El caso de Charles Dexter Ward, El susurrador en la oscuridad (incluido en el volumen El horror de Dunwich) y En las montañas de la locura (incluido en el volumen de este mismo título). (Sinopsis de la editorial)

lovecraft4

Descendiente de colonos británicos del siglo XVII, H. P. (Howard Phillips) Lovecraft (1890-1937) sobrellevó una infancia enfermiza marcada por una educación autodidacta. Fue un niño precoz. A los tres años ya sabía leer, a los siete comenzó a escribir. Su vida puede entenderse como la consagración de esos dos hábitos. Después de Poe, fue el gran innovador del relato de terror. La llamada de Cthulhu (1926), El horror de Dunwich (1928), En las montañas de la locura (1931) y La sombra sobre Innsmouth (1931) están consideradas como sus obras capitales. En ellas se cifra el mayor de sus legados al género: el horror cósmico. De sus muchas lecturas, las de Arthur Machen, Lord Dunsany y Algernon Blackwood estuvieron entre sus preferidas. Ignorado por sus contemporáneos, resignado a su destino solitario, Lovecraft murió a los cuarenta y siete años dejando un vasto número de ficciones, poesías, cartas y ensayos. En 1939 sus amigos emprendieron la edición sistemática de sus trabajos. Hoy son universales y clásicos, como los de Melville o Hawthorne.

(Ilustraciones para El horror de Dunwich, de Santiago Caruso y La llamada de Cthulhu, de François Baranger)

Anuncio publicitario

2 comentarios sobre “{Reseña} H.P. Lovecraft: Los pilares de Cthulhu (Alianza Editorial)

  1. Excelente reseña, como siempre. Hay un libro, también de Alianza, que es un tesoro, «Los mitos de Cthulhu» (Isbn 978-84-206-4334-2), que reúne los relatos no solo de Lovecraft, si no de los autores que mencionas y que ayudaron a darle forma a estos mitos, te lo recomiendo mucho si es que no lo tienes.

    Saludos.

    Me gusta

    1. Gracias por tu comentario.
      Como bien dices, la antología de Alianza «Los mitos de Cthulhu» es magnífica. Yo la tenía hace años pero cometí el error de prestarla y no me la devolvieron. También tengo una antigua antología en tres tomos de Bruguera, «Relatos de los Mitos de Cthulhu», que incluye muchos autores menos conocidos. Saludos.

      Le gusta a 2 personas

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s