{Reseña} L. Frank Baum: El maravilloso mago de Oz (El Paseo Editorial)

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Con cierto retraso respecto al proyecto inicial la editorial sevillana El Paseo acaba de lanzar El maravilloso mago de Oz, la deliciosa e inmortal novela de Baum que inauguró, casi sin pretenderlo, la famosa saga del mundo de Oz. En efecto, tras la publicación de The Wonderful Wizard of Oz (Chicago, 1900) el autor se vio presionado por sus editores para que continuara con las aventuras de esos personajes. Por fin, vio la luz La maravillosa Tierra de Oz en 1904, a la seguirían los demás títulos en los años sucesivos (hasta un total de catorce libros).

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El fulminante éxito de El maravilloso mago de Oz no fue fruto de la casualidad. Su autor ya tenía la intuición de que era necesario modernizar y actualizar el cuento infantil, cuyos modelos tradicionales —los relatos de inspiración popular recogidos en las colecciones de Andersen o los hermanos Grimm, por ejemplo— estaban en vías de agotamiento y, por consiguiente, se necesitaban nuevas historias que ofrecer al público. Esto lo expresa perfectamente Baum en el breve preámbulo a este libro:

[…] llegada es la hora de una serie de nuevos «cuentos maravillosos», de la que desaparecen los estereotipados genios, enanos y hadas, y con ellos todos los incidentes horribles y espeluznantes ideados por sus autores para asestar una temible moraleja en cada narración […] Con esto en mente, la his­to­ria de «El mara­vi­lloso mago de Oz» fue escrita exclu­si­va­mente para com­pla­cer a los niños de hoy en día. Aspira a ser un cuento de hadas moder­ni­zado, en el que se con­ser­van el asom­bro y la ale­gría, y del que se exclu­yen las angus­tias y las pesa­di­llas.

Nuestra lectura de El maravilloso mago de Oz está inevitablemente ligada al recuerdo —mayor o menor, según el caso— de la película homónima dirigida por Victor Fleming en 1939, con Judy Garland interpretando el papel de Dorothy (Dorita, en la versión española de la cinta). Las diferencias entre la película y la novela son notables. La cinta comienza con un episodio que no aparece en el libro, mientras que la novela se inicia con el tornado que lleva a Dorothy y a su perro Toto a un extraño país. En la producción cinematográfica se suprimieron numerosas aventuras —probablemente debido a sus dificultades técnicas o a un excesivo metraje—, como la de la reina de los ratones, la del país de porcelana, la del bosque de los animales o la del país de los Cabezarietes. Sin embargo, se mantuvieron todos los episodios esenciales y la trama general.

En medio de las vastas praderas de Kansas vivía Dorothy con su tío Henry y su tía Em, que eran granjeros. Su casa era pequeña, pues la madera necesaria para para construirla hubo que transportarla en carro desde muy lejos. Sus cuatro paredes, su suelo y su techo formaban una sola estancia que contenía una herrumbrosa estufa, un aparador para la vajilla, una mesa y tres o cuatro sillas; tío Henry y tía Em tenían una cama grande en un rincón, y Dorothy una camita en el opuesto. No había buhardilla ni sótano solo un hueco excavado en la tierra, que llamaban «refugio antitornados», en el que la familia podía resguardarse en caso de que uno de esos grandes torbellinos, lo suficientemente poderosos para aplastar a su pase cualquier construcción, se levantase. Se accedía a él por una trampilla en el centro del piso, bajo la cual una escalera descendía al pequeño y oscuro agujero.

La ingenua Dorothy, que vive con sus tíos en una granja de Kansas, se ve un día arrastrada por un tornado a la Tierra de Oz. Para regresar a su casa deberá ir a la Ciudad Esmeralda y pedir ayuda al Gran Mago de Oz. En ese viaje será acompañada por tres inolvidables y candorosos personajes que buscan también ayuda: un espantapájaros que desea un cerebro, un leñador de hojalata que desea tener un corazón y un león cobarde que quiere ser valeroso. Conocerán los pueblos de los estrafalarios y coloridos Munchkins, Winkies y Quadlings, a la Bruja Buena y la Bruja Mala, a los Monos Alados, a la Reina de los ratones del campo, a los habitantes del pueblo de porcelana, a los temibles árboles vivientes… Al final Dorothy consigue volver a Kansas gracias a los poderes mágicos de sus zapatos de plata —rojos en la película— arrebatados a una Bruja Mala.

Hay que señalar que un punto fuerte de esta edición del clásico de Baum es la magnífica traducción de Óscar Mariscal, con la claridad, sencillez y el clasicismo que debe caracterizar a una obra de este género. Mariscal parece que ha encontrado en los clásicos de la literatura pulp y fantástica el lugar donde realizar su meritoria labor como traductor.

Existen en las librerías gran cantidad de ediciones distintas de El mago de Oz. Esta de El Paseo es insuperable: la cubierta, la maquetación, la tipografía empleada y la inclusión de las ilustraciones originales en color de W.W. Denslow —que desgraciadamente no prosiguió colaborando con Baum en los siguientes libros de la saga—, hacen de éste un volumen de lectura obligada para los lectores más jóvenes y para aquellos que quieran recuperar durante un par de horas algo de su inocencia infantil.

Puntuación: 5 (de 5)
El Paseo Editorial (2019) | Colección: D-9-A-99
Traducción y epílogo: Óscar Mariscal
Ilustraciones: W.W. Denslow
224 págs.

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Aquí se da cuenta, con fantasía y humor, de las peripecias de Dorothy y su perro Toto, del Espantapájaros, del Leñador de Hojalata y del León Cobarde, en su camino hacia la Ciudad Esmeralda, donde esperan conseguir del Gran Oz la realización de sus deseos a través de su poderosa magia. Este es el primer y celebrado libro de la Tierra de Oz, un escenario ya mítico en la literatura universal, creado originalmente por L. Frank Baum, quien escribió 14 libros sobre este mundo.Este relato imperecedero mantiene hoy su plena vigencia de clásico cuento para todas las edades, con múltiples lecturas y con su frescura y atractivo intactos. (Sinopsis de la editorial)

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Lyman Frank Baum, nacido en Chittenango, estado de Nueva York, en 1856, es célebre como autor de un clásico imperecedero, El mago de Oz. En 1897 vio impreso su primer libro: Mother goose in prose, una colección de cuentos infantiles ilustrados por Maxfield Parrish. Su primer éxito llegó en 1899 con Father goose, his book, una antología de poesía disparatada con dibujos de W. W. Denslow. Un año después, el tándem Baum-Denslow publica El mago de Oz, que se convertirá en un clásico de la literatura infantil y juvenil, y tuvo un impacto inmediato con una versión teatral representada en Broadway desde enero de 1903 a diciembre de 1904. Además de los catorce libros de Oz, Baum escribió más títulos para niños y jóvenes —en total, cerca de sesenta novelas y más de ochenta relatos—, y muchos de ellos acabarían teniendo alguna conexión con Oz. En 1910, se trasladó con su familia a Hollywood, California; y en 1914, a fin de llevar sus historias a la gran pantalla, fundó la Oz Film Manufacturing Company, de la que fue presidente, productor y guionista. Murió en su casa el 6 de mayo de 1919. En 1939, tras veinte años de su fallecimiento, se estrenó en la gran pantalla la celebérrima adaptación cinematográfica de El mago de Oz, protagonizada por Judy Garland.

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