{Reseña} Antonio Sánchez Jiménez: El Castillo de Bárbara (Reino de Cordelia)

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Ya señalé en el comentario de El Señor del Relámpago que ese magnífico volumen de relatos de Antonio Sánchez Jiménez con el que debutaba en la ficción vaticinaba interesantes trabajos futuros del autor. No anduve equivocado ya que tan sólo con un año de distancia el escritor toledano acaba de sacar El Castillo de Bárbara, su segundo libro de cuentos también publicado impecablemente por Reino de Cordelia.

Este libro tiene como inicio y punto de partida la revisión de macabro e inquietante cuento Barba Azul de Charles Perrault, de modo que la lectura del volumen es como adentrarse en los misterios que se ocultan tras las puertas de ese extraño castillo. Los 31 textos que componen El Castillo de Bárbara presentan una gran variedad temática y formal y, como su anterior libro, pertenecen al género fantástico (en un amplio sentido) donde la fantasía y el miedo suelen ir de la mano con la ironía en incluso con el humor negro. Antonio Sánchez Jiménez explica su intención en el prólogo: «La Bárbara del título eres tú, lector. También a ti te mueve la curiosidad; también quiero que abras puerta tras puerta, descubriendo en unos cuentos manchas sangrientas, estrellas en otros. Encontrarás por aquí jardines; por allá, lagos de lágrimas. Me gustaría ofrecerte de todo  —horror, ingenuidad, humor—, porque un castillo debe ser variado. Pero también quisiera que lo recorrieras siguiendo un par de hilos que se entrelazan: la curiosidad, la violencia, cierta paranoia incluso».

EN el Barbazul de Perrault el homicida prohíbe a su mujer abrir una puerta de casa. En cuanto él se ausenta, ella la abre y descubre una habitación con el suelo ensangrentado y cuerpos colgando de las paredes. Son los cadáveres de las anteriores mujeres del asesino, entre las que se cuentan las dos hermanas mayores de la protagonista. Para Perrault la habitación del horror contiene vísceras y cuerpos troceados. Es el terror crudo y un poco naïf de los cuentos de hadas. El cuarto fatídico se diría la trastienda de un carnicero antropófago, sorprendido preparando unas salchichas.

En El castillo de Barbazul, Béla Bartók adopta un punto de vista diferente. Bartók —o más bien su libretista, Béla Balázs— encierra en la habitación del horror una multiplicidad de abismos. Al abrir la puerta prohibida, Bárbara halla la consabida habitación sangrienta y diversos instrumentos de tortura. Pero en la sala también encuentra una puerta que le interesa mucho más que aquella respuesta tan evidente, tan superficial, sobre el carácter de su marido. Bárbara prefiere el enigma a la solución, abre con decisión la segunda puerta y se ve en una habitación donde se apilan diversas armas. Y allí hay otra puerta que capta su atención. Pero Barbazul la ha seguido y se interpone en su camino. Ante esa puerta, ante cada puerta, le ruega que se detenga, que no siga ahondando en sus secretos.

Sin embargo, Bárbara quiere saber más. Le consta que Barbazul ha estado casado anteriormente y necesita saber quiénes fueron estas mujeres. Quiere saber qué les gustaba, cómo eran, si eran alegres o melancólicas, rubias o morenas, altas o bajas, si se parecen a ella en algo —en la forma de mirar de reojo, en el brevísimo mohín que preludia una sonrisa— o lo contrario, si son exactamente lo que no es ella. Y Bárbara quiere saber también cómo murieron —si es que de veras han muerto—: quiere saber qué se ha hecho de ellas. O quizá no. Quizá realmente no le interesa saber concretamente eso. Quizás, y en el fondo, Bárbara necesita simplemente saber, saber más, lo que sea. (Fragmento del relato «El castillo de Bárbara»)

Como he dicho, las historias son muy variadas; en algunas aparece el propio autor como protagonista directo o indirecto; en otras, determinados mitos ancestrales surgen en el lugar menos esperado (episodios de santería en Cuba, aparición de una divinidad prerromana en un pueblo de Toledo). También la irrupción de una situación absurda o kafkiana en la realidad se da en varios cuentos. Otros presentan un final sorpresivo, generalmente macabro o sangriento. En general, he disfrutado especialmente los cuentos más intelectuales y de escritura clásica, es decir, los que utilizan un lenguaje más elaborado —más literario, se podría decir— sobre que los que presentan un tono y lenguaje coloquial. (Siempre he tenido la sensación de que lo coloquial va en detrimento de la eficacia del cuento fantástico.) Si tuviera que destacar uno de los textos elegiría Llamadme Yzur, un soberbio cuento que rinde homenaje y continua la senda iniciada por Yzur de Leopoldo Lugones (perteneciente al volumen Las fuerzas extrañas). También me han parecido memorables los dos magníficos relatos —muy diferentes entre sí— sobre la diosa ibérica Ataecina (Ataecina y El tesoro de Arisgotas).

Como expresé al inicio, El Castillo de Bárbara confirma a Antonio Sánchez Jiménez como uno de los más interesantes cultivadores españoles del cuento fantástico, género que poco a poco va saliendo de la excepcionalidad de otras épocas. En definitiva, libro éste, si no totalmente perfecto, sí de lectura sumamente entretenida y más que recomendable.

Puntuación: 4 (de 5)
Reino de Cordelia (2019)
Colección: Narrativa, 115
240 págs.

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¿Cuántas puertas refleja un espejo ante una puerta? ¿Dónde se acaba el infinito de la curiosidad? Con regusto a literatura gótica, El castillo de Bárbara propone una visita al género de lo prohibido, al lugar donde nadie puede entrar, porque está cerrado por los candados que solo abre el juego de llaves que Barbazul oculta entre los pliegues de su ropa. Mediante estancias a modo de capítulos, Antonio Sánchez Jiménez ofrece un viaje que mezcla horror, ingenuidad, humor y mucha sangre, porque solo de la herida surge la pasión. Una metamorfosis en busca de lo enigmático, para lograr esa sensación intangible que en la noche pone los pelos de punta y hace latir al corazón con la fuerza que solo provocan los fantasmas. Un juego fantástico donde los elementos clásicos se mezclan con nuestra realidad cotidiana, logrando una verosimilitud que resulta inquietante. (Sinopsis de la editorial)

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Antonio Sánchez Jiménez (Toledo, 1975) es doctor en Literatura Española por la Universidad de Salamanca y Brown University (Rhode Island), especialista en la obra de Lope de Vega. Ha vivido en Estados Unidos y Ámsterdam, para instalarse luego en Suiza (Université de Neuchâtel), donde actualmente ejerce como catedrático de literatura española. Ha publicado más de cien artículos especializados, amén de diversas monografías, la más reciente de las cuales versa sobre la Leyenda Negra. Es lector apasionado de todo tipo de textos de ficción, incluyendo la mejor (y peor) literatura fantástica y detectivesca. En 2018 publicó el volumen de relatos El señor del relámpago.

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