{Reseña} Danilo Kiš: Enciclopedia de los muertos (Acantilado)

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En esta ocasión comento el libro de un autor que pertenece a una de las «especialidades de la casa» distintivas de la editorial Acantilado: el serbio Danilo Kis, representante de la gran generación de escritores provenientes de los países de la Europa oriental y cuyas vidas vinieron marcadas por su enfrentamiento con las dictaduras comunistas. Enciclopedia de los muertos («Enciklopedija mrtvih», 1983), libro con el que ganó el premio Andric del año siguiente (con este premio se zanjó a favor de Kis la controversia sobre las acusaciones de plagio en Una tumba para Boris Davidovich, su anterior libro de relatos), es su último gran título publicado en vida. Escrito en sus últimos años de residencia en París, ciudad en la que murió en 1989, Enciclopedia no recibió al principio la atención que el escritor esperaba. Sin embargo, el paso de los años ha hecho justicia a este título absolutamente esencial para entender la obra del escritor serbio.

En los nueve relatos de este volumen, Danilo Kis lleva al extremo la poética de los documentos y las citas, combinada con la sabia y ajustada introducción de algunos elementos fantásticos. Enciclopedia de los muertos es un intento (exitoso) de hacer una prosa fantástica y metafísica en la que se proporciona un sólido soporte «documental» a las historias para mantener la imbricación con la realidad. (El lector contemporáneo suele creer más en un documento, aunque sea falso o imaginario, que en la palabra del escritor.) Pensamos inmediatamente en los cuentos de Borges, en sus fantasías metafísicas y filosóficas, en sus relatos de heresiarcas, rabinos y bibliotecas imaginarias. El tema central es la muerte, tratado a veces con una ironía subterránea que mitiga el exceso trágico de los argumentos. Lo expresa Kis en el final de uno de los cuentos: «La historia está escrita por los vencedores. El pueblo teje leyendas. Los escritores desarrollan su imaginación. Sólo la muerte es incuestionable».

Diecisiete años después de la muerte y milagrosa resurrección de Jesús de Nazaret, por los caminos polvorientos que atraviesan Samaria y que, escondiéndose bajo arenas caprichosas, van a perderse en el desierto, aparece aquel al que sus discípulos llamaban el Mago, Simón el Mago, y al que sus enemigos apodaban con desprecio el Borborita. Algunos aseguraban que había venido de Guita, una aldea perdida de Samaria, otros que era de Siria o de Anatolia. Hay que reconocer que él mismo contribuía a esta confusión, porque a la inocente pregunta sobre su origen contestaba con un amplio movimiento del brazo en el que cabían tanto el primer pueblo vecino como medio horizonte.

Era fuerte, de estatura media, sus cabellos negros y rizados empezaban a escasear, descubriendo la coronilla, mientras que la barba, también rizada y descuidada, se iba encaneciendo. Tenía la nariz huesuda y corva; su perfil era como el de una oveja. Uno de sus ojos era más grande que el otro, lo que daba a su cara una expresión un poco sarcástica. En la oreja izquierda llevaba un pendiente de oro: una serpiente mordiéndose la cola. Ceñía su cintura con varias vueltas de una cuerda de lino que a la vez le servía para sus números de circo: esta cuerda se enderezaba de repente y él, ante los ojos maravillados de los espectadores, la escalaba como un mástil. O bien la ataba al cuello de algún novillo al que degollaba luego de un solo golpe de espada, pronunciando una fórmula mágica. Por un momento, la cabeza y el cuerpo yacían separados sobre la arena del desierto; el Mago pronunciaba entonces aquella misma fórmula mágica al revés, y la cabeza se juntaba con el cuerpo, mientras la cuerda de lino se quedaba en el suelo. Simón desataba el nudo y volvía a atarse la cuerda a la cintura, salvo si alguno de los espectadores deseaba verificar la composición de la fibra. Simón le tendía entonces un cabo de la cuerda, tiesa como si se tratara de un palo; en cuanto el desconfiado la agarraba, la cuerda volvía a estar lasa y caía al suelo levantando una polvareda.

Dominaba el griego tanto como el copto, el arameo, el hebreo y los diversos dialectos locales, a pesar de que sus enemigos aseguraban que hablaba cada uno de estos idiomas con acento extranjero. Simón no hacía mucho caso a estas malas lenguas; hasta se tenía la impresión de que él mismo las alentaba. Cuentan que era vivo de imaginación, además de un excelente orador, sobre todo cuando se dirigía a sus discípulos y adeptos o ante las masas que atraía. «Entonces, los ojos le brillaban como estrellas», decía uno de sus discípulos. «Su voz era la de un loco, y su mirada lúbrica», comentaba uno de sus adversarios. (Extracto de «Simón el Mago»)

Las localizaciones y ambientaciones son diversas: Simón el mago es una variación sobre el tema de una leyenda gnóstica sobre este personaje que es citado en los Hechos de los Apóstoles. La Enciclopedia de los muertos (toda una vida) es un relato justamente famoso: trata de una fabulosa e inmensa Enciclopedia que contiene la vidas de todas las personas que no consiguieron fama alguna «con el fin de corregir la injusticia humana y de conceder a todas las criaturas de Dios un mismo lugar en la eternidad». La leyenda de los durmientes es una versión particular sobre la antigua leyenda de los Siete durmientes de Éfeso que transcurre durante el reinado del emperador Decio. El espejo de lo desconocido nos adentra en una historia gótica de premoniciones de muertes. La historia del maestro y del discípulo es una magnífica narración a modo de crítica literaria erudita de uno libro de dudosa existencia. El libro de los reyes y de los tontos es un relato largo y complejo (que se acerca bastante al ensayo) sobre de la historia de la gestación de un fantasioso y polémico libro: El complot (se refiere al tristemente famoso panfleto antisemita Los protocolos de los sabios de Sión). Sellos rojos con la efigie de Lenin es la semblanza de un apócrifo escritor en yiddish ruso y la verdadera razón de la desaparición de su correspondencia.

Siguiendo su máxima de que «cada palabra escrita es como la Creación», la escritura de Danilo Kis es meticulosa y adaptada al argumento y estructura de cada relato. Resuenan ecos legendarios y bíblicos, tanto en los argumentos como en el tono general de la prosa. Con todo, es el magisterio de Borges el que recorre todas estas piezas, pero no como una mera imitación —lo cual es imposible sin caer en la parodia o el ridículo— sino tras un fértil proceso de asimilación y actualización que es capaz de dar frutos novedosos y totalmente personales; es música de raíz borgeana pero la letra es otra.

En el Post scriptum —como también es habitual en Borges— Kis hace un repaso por las fuentes de los cuentos y su proceso de gestación; constituye un ejercicio de crítica a su propia obra y al mismo tiempo es una invitación a su lectura. Por último, destacar también la más que meritoria traducción de Nevenka Vasiljevic.

Enciclopedia de los muertos es un libro de relatos perfecto, probablemente el mejor y más accesible de Danilo Kis. Lo recomiendo sin reservas a cualquier tipo de lector. No se aburrirán.

CONTENIDO: Simón el Mago, Honras fúnebres, La Enciclopedia de los muertos (toda una vida), La leyenda de los durmientes, El espejo de lo desconocido, La historia del maestro y del discípulo, Es glorioso morir por la patria, El libro de los reyes y de los tontos, Sellos rojos con la efigie de Lenin, Post scriptum

Puntuación: 5 (de 5)
Acantilado (2013, Primera reimpresión)
Colección: Narrativa del Acantilado, 138
Traducción: Nevenka Vasiljevic
208 págs.

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Los seres humanos no son intercambiables. Así nos lo muestra Danilo Kiš, en estas memorables parábolas sobre la vida, el amor y la muerte. De su mano, el lector descubrirá una enciclopedia en la que se conservan, a través del tiempo y más allá de los secos y neutros datos registrales, los periplos vitales de un sinnúmero de muertos. En la enciclopedia de Kiš, nómina de lo excepcional cotidiano, conviven personajes anónimos y legendarios—un heresiarca contemporáneo de Jesús o los durmientes del Sura XVIII—, se reviven hitos seculares de la infamia—la muerte de un patriota, el singular destino europeo de un libro maléfico—y el pensamiento se proyecta hacia lo metafísico. Al cabo, en cada una de estas historias, habremos de reconocer lo que constituye nuestra auténtica, y no intercambiable, especificidad humana. (Sinopsis de la editorial)

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Danilo Kiš (Subótica, Serbia, 1935 – París, 1989) estudió literatura comparada en Belgrado. Sus dos primeras novelas, La buhardilla (Acantilado, 2019) y Salmo 44 (Acantilado, 2014) se publicaron en 1962. Desde entonces, sus libros han sido traducidos a más de veinte idiomas y han recibido un gran número de reconocimientos internacionales. Acantilado emprendió en 2006 la publicación de su obra con Una tumba para Boris Davidovich, a la que siguieron la trilogía Circo familiar (2007), Enciclopedia de los muertos (2008), Laúd y cicatrices (2009), así como los ensayos Lección de anatomía (2013) y Homo poeticus (2017)

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