{Reseña} Pío Baroja: Las calles siniestras (La Felguera)

978841204423

Seguramente muchos de ustedes desconocían la intensa labor como articulista de Pío Baroja, creyendo, como yo, que la escritura de su impresionante ciclo novelístico dejó poco tiempo para otras actividades e intereses. En realidad, desde su juventud Baroja fue un prolífico escritor de todo tipo de artículos —venía de una familia de periodistas e impresores— en numerosas portadas de la época: periódicos como El Liberal, La Justicia, El Imparcial, Mercantil Valenciano, El País, La Unión Liberal o El Pueblo Vasco; y también en revistas como Germinal, Revista Nueva, La Vida Literaria, Alma Española y otras. Algunas de esos textos fueron reunidos en varios volúmenes de artículos y ensayos que quedaron semiolvidados. Por suerte, la combativa editorial madrileña La Felguera ha seleccionado algunas de estas piezas de temática más bizarra para el volumen Las calles siniestras. Antología del eterno paseante.

Pio Baroja fue toda su vida un incansable paseante, actividad a la que dedicaba muchas horas, especialmente de noche («El día no puede tener población misteriosa»). Casi siempre el objeto de su interés en sus vagabundeos por la ciudad eran los suburbios, las afueras de la gran ciudad, lugar donde se concentraba toda la marginalidad y el golferío de esas primeras décadas del siglo XX. Este tema de la marginalidad —tema tan querido en la literatura española: Gómez de la Serna o Camilo José Cela, entre otros— está muy presente en su trilogía La lucha por la vida y aparece muy frecuentemente en otras novelas con la aparición de todo tipo de personajes estrafalarios y pintorescos, típicamente barojianos. Numerosísimos artículos dedicó a ese tipo de estampa costumbrista y casi etnográfica, en los que su perspicacia, individualismo y espíritu crítico hallaron un excelente campo de expresión. Ya se trate de Madrid, París o Londres, siempre nos encontramos en los mismos barrios insalubres, destartalados, oscuros, tétricos y miserables —netamente dickensianos— donde pululan chamarileros, borrachos, bohemios, chulos, timadores, mendigos y toda la pobretería de la ciudad. La descripción de estas gentes no es de oídas sino de primera mano; Baroja los conoció y trató durante su vida y, en general, guardo un buen recuerdo de ellos.

Yo soy un auténtico papanatas, admirador de los espectáculos callejeros y, sobre todo, de los charlatanes ambulantes. Les escucho a estos con entusiasmo y con fruición.

Hay varias clases de charlatanes: los hay de academia y de mitin, de calle y de plazuela; unos fijos y otros ambulantes; unos de lugar cerrado y otros de aire libre. Los de academia, de mitin y de lugar cerrado no me interesan nada.

El volumen se inicia con un completo prólogo de Servando Rocha donde hace una semblanza profunda de este Baroja paseante y viajero por varias ciudades. Además, se incluyen numerosas fotografías de la época —bastante lúgubres, por cierto— de los paisajes urbanos a que se refieren estos trabajos, poniéndonos perfectamente en situación antes de la lectura de los textos. Las veinte piezas de esta antología se han extraído mayoritariamente de las obras barojianas Vitrina pintoresca (1935) y Tablado de Arlequín (1904); otros pocos de Intermedio (1931) y Pequeños ensayos (1943), más un par de artículos sueltos. Ya los propios títulos muestran el gusto de autor por estos temas y esta gente: Las calles siniestras, Bohemia madrileña, Los charlatanes ambulantes, Verdugos y ajusticiados, Patología del golfo, Los gamberros, Los vagabundos, Los mendigos

Es sabido que Baroja no fue precisamente un esmerado estilista del lenguaje. En estas piezas periodísticas Baroja se interesa más por el contenido y las ideas que por la belleza de la forma; le basta con una prosa sencilla, fresca y eficaz que por este motivo se ha conservado viva con el paso de tiempo. (En este sentido Baroja no puede compararse a otros grandes articulistas de la época, poseedores de un formidable estilo literario.) Decir que Las calles siniestras es una excelente antología que nos abre el apetito hacia esas obras misceláneas de don Pío, hoy injustamente olvidadas. Y por su contenido, recordaremos esas duras formas de vida que, transformadas mucho o poco, todavía perviven en la sociedad actual.

EGQiQETXkAAfoQs

Por último, señalar que esta edición de La Felguera, como en toda su colección Narrativas del desorden, es insuperable: el diseño de la cubierta, la maquetación, la calidad material y el esmero en los detalles hacen de este libro un objeto de coleccionista, capaz de satisfacer al más exigente de los bibliómanos. Absolutamente recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
La Felguera Editores (2019)
Colección: Narrativas del desorden
Prólogo y epílogo: Servando Rocha
268 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/33s63F2

untitled

Pío Baroja fue nuestro gran observador y paseante de los bajos fondos y las calles oscuras y tenebrosas, los suburbios y sus habitantes, lo que sucedía al caer la noche más allá de los límites de la ciudad burguesa, reglada y luminosa. Fascinado por la rareza, retrató un mundo en desaparición. Su interés era lo singular y extraordinario, desde las tabernas apachescas a las tiendas de objetos imposibles, seres que ya entonces estaban en extinción y cuyas historias quiso retratar. Conducido por el vagabundeo, se adentró en la ciudad oculta. Debe darse prisa. Lo que queda es el paisaje, la prueba física de lo que una vez hubo. También el relato oral, al que acude continuamente gracias a sus «soplones»: libreros ya ancianos, viejos carlistas, golfillos, randas o vagos. (Sinopsis de la editorial)

baroja

Pío Baroja (San Sebastián, 1872 – Madrid, 1956), escritor español de la llamada Generación del 98. Se crió en un ambiente culto, estudió Medicina, carrera que ejerció durante breve tiempo en Cestona (Guipúzcoa), pues pronto se trasladó a Madrid para dedicarse a las letras. En 1900 se publicaron sus primeras obras, que produjeron gran impresión en los círculos literarios de la época. En 1935 ingresó en la Real Academia Española, aunque se exilió a Francia al empezar la guerra civil española. De sus obras destacan Vidas sombrías (su primera novela), La casa de Aizgorri, El mayorazgo de Labraz (una de sus novelas más admiradas), Zalacaín el aventurero, Camino de perfección, Paradox Rey, El árbol de la ciencia y Memorias de un hombre de acción, basada en el conspirador Eugenio de Avinareta, uno de los antepasados del autor. La obra por la que se hizo más conocido fuera de España es la trilogía La lucha por la vida, una conmovedora descripción de los bajos fondos de Madrid. Entre 1944 y 1948 aparecieron sus Memorias, subtituladas Desde la última vuelta del camino.

2 comentarios sobre “{Reseña} Pío Baroja: Las calles siniestras (La Felguera)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s