{Reseña} Matilde Cherner: Ocaso y aurora (Seix Barral)

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Seguramente ninguno de ustedes había oído hablar de Matilde Cherner (ni de Ricardo Luna, pseudónimo masculino con el que solía firmar sus obras) hasta la aparición de esta publicación de Seix Barral. Esto es natural, habida cuenta de que, aparte de algunos estudios académicos, la figura de esta escritora salmantina ha permanecido en el total olvido desde el siglo XIX. No se sabe mucho de la vida de esta mujer —ni siquiera he podido encontrar un retrato para esta reseña— más allá de su intensa labor periodística durante treinta años en la pudo cultivar todos los géneros que aparecían en la prensa de la época (poesía, narrativa, teatro, ensayo, crítica literaria). Sobre su trabajo como periodista existe un comentario muy elogioso de Ramón de Mesonero Romanos en sus deliciosas Memorias de un sesentón donde pondera su «feliz imaginación, fácil y elegante estilo».

La dedicación de Matilde Cherner a la narrativa no fue muy extensa: catorce textos de extensión diversa, publicados entre 1873 y 1880. Ocho cuentos y seis novelas, de las cuales cinco aparecieron en la prensa como folletín. La última, María Magdalena (1880) es su única obra publicada directamente en volumen. Ocaso y aurora utiliza los recursos estilísticos típicos del folletín a los que se añaden algunos elementos característicos de la novela histórica. La obra apareció por entregas en el diario El tiempo entre 1875 y 1877. Un año después la novela fue publicada en volumen por la Sociedad de Tipógrafos (1878).

Don Rodrigo Manrique de Lara, conde de Frigiliana, que en 1680 contaba apenas treinta años, era uno de los caballeros más cumplidos de la corte de España y uno de los grandes cuyo voto y voz sonaron siempre animados del más puro patriotismo.

A pesar de su juventud, su ilustre nombre, su gran fortuna, su figura arrogante y gallarda y su varonil belleza, el conde vivía del todo alejado de los placeres, y ni los bailes, teatros ni saraos le contaban nunca en el número de sus prosélitos.

Decíase que en su adolescencia había sido víctima de una pasión profunda, de una de esas pasiones que deciden el resto de la vida, o por lo menos dejan en el alma para siempre impresa su huella indeleble.

Mas nadie supo nunca ni quién fuera el objeto de aquella pasión misteriosa, ni cuáles sus consecuencias.

Desde entonces el conde trataba con extremada reserva, casi con miedo, a las mujeres, cual si su dolorido corazón se estremeciera ante la idea de que pudieran volver a abrirse sus heridas mal cicatrizadas.

Hacía unos diez años que había aparecido en casa del conde una preciosa niña de siete a ocho, que él encargó fuera tratada como su propia hija, preparándole en su palacio suntuosas habitaciones, y los maestros y servidumbre correspondientes a su edad y la categoría de su joven protector.

Pero por más que la maledicencia quiso ver en aquella niña el fruto de los misteriosos amores del conde, no era posible conciliar la juventud de este, que apenas contaba veintiún años, por más que en aquella época fuera ya señor absoluto de sus acciones y poseedor de sus títulos y rentas, con los siete, por lo menos, que representaba la niña.

Esta novela se ambienta en los últimos días de la vida de Carlos II el Hechizado, esto es, a finales de octubre de 1700. Son tiempos de incertidumbre sobre el futuro de la corona española al no tener descendencia Carlos. Recordemos que el trono se disputaba entre Felipe de Borbón, bisnieto de Felipe IV y nieto del rey de Francia Luis XIV, y el archiduque Carlos de Austria (finalmente Carlos nombró a Felipe como heredero en su testamento). Pues bien, en este escenario se produce una conspiración para coronar por aclamación popular a un hijo bastardo de Felipe IV como rey de España. Esta intentona está urdida por varios personajes encabezados por el conde de Frigiliana que temen que España quede desmembrada y a expensas de soberanos extranjeros. Pero Javier, el supuesto bastardo (posteriormente se confirmará documentalmente la bastardía) y vivo retrato de Felipe IV, se encuentra totalmente enajenado de modo que la intentona fracasa nada más comenzar. La obra termina con un convencional final feliz para Frigiliana, Javier (que recobra el juicio) y Margarita (hija del conde raptada y desaparecida en su niñez) pero con los oscuros presagios de la Guerra de Sucesión que convulsionó España algunos años después.

Obviamente, Ocaso y aurora no es una obra maestra desconocida que venga a alterar la historia de la novela española decimonónica. Pero es una obra entretenida e interesante que nos permite comprobar que existen, más allá de las novelas de los autores famosos y conocidos por todo el mundo, numerosos títulos cuya lectura merece la pena y que, sin duda, dan una visión más amplia y profunda de la usualmente denostada novelística española. Sólo por eso ya merece la recomendación.

Puntuación: 4 (de 5)
Seix Barral (2020)
Colección: Biblioteca Breve
256 págs.

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Escrita inicialmente como serial para la prensa, Ocaso y aurora versa sobre la monarquía y el patriotismo, y muestra las consecuencias de los acontecimientos históricos en la vida privada de los personajes, especialmente en los femeninos. A la muerte de Carlos II, en un tiempo convulso de la historia de España, las intrigas y tensiones políticas marcan el destino del país. Un hombre, el conde de Frigiliana, emprende una carrera contrarreloj para encontrar al sucesor que asegure la continuidad de la sangre española en el poder.

Esta novela, publicada en 1878, revela la clara intención política que impregna toda la obra de Matilde Cherner, escritora controvertida conocida bajo el alias de Rafael Luna.
La presente edición elimina el seudónimo masculino y restituye el nombre real de su autora, una intelectual republicana, de ideas progresistas, marcada libertad de pensamiento y clara vocación ideológica, que comenzó publicando en periódicos locales y que no dudó en escribir sobre asuntos polémicos como la educación de la mujer, su acceso a la universidad, la prostitución o la monarquía. (Sinopsis de la editorial)

Carlos IIe

Nacida en Salamanca en 1833 y fallecida en Madrid en 1880, Matilde Cherner fue periodista, narradora y dramaturga. Cherner es también conocida bajo el pseudónimo Rafael Luna, con el que publicó artículos críticos, relatos y novelas como Las tres leyes, Ocaso y aurora, Novelas que parecen dramas y María Magdalena. Con esta última la autora muestra su lado más revolucionario al convertir a una prostituta en protagonista de una novela y reivindicar la hipocresía tras la prostitución legalizada.

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