{Reseña} José Jiménez Lozano: Buscando un amo y otras aprensiones (Rialp)

51fhZzuxriL

José Jiménez Lozano falleció el pasado 9 de marzo en Valladolid a la edad de 89 años. Sirva esta pequeña reseña de uno de sus libros de los últimos años como homenaje al gran escritor Premio Cervantes en 2002, un autor todavía desconocido por una gran masa de lectores. En esta larga vida el escritor de Ávila nos ha dejado una amplísima obra literaria compuesta por novelas, libros de relatos, ensayos y diarios. A estos títulos hay que añadir su colecciones de crónicas y artículos periodísticos, quizá su faceta menos conocida incluso por sus lectores habituales. Sus libros netamente periodísticos son los siguientes: Un cristiano en rebeldía (1963), La ronquera de Fray Luis y otras inquisiciones (1973), Retratos y soledades (1977), Ni venta ni alquilaje (2003) y Buscando un amo, su ultima antología de artículos publicada por Ediciones Rialp en 2017.

Hay que señalar que la actividad profesional principal de José Jiménez Lozano durante su vida fue el periodismo. De hecho, tras su licenciatura de Derecho en 1956, Jiménez Lozano se mudó a Madrid y al año siguiente se matricula en la Escuela Oficial de Periodismo. Al poco tiempo inicia su colaboración con el periódico El Norte de Castilla, en una columna semanal titulada Ciudad de Dios. En 1963 ya publica una selección de sus artículos periodísticos en el libro Un cristiano en rebeldía, y es enviado como corresponsal en el Concilio Vaticano II por El Norte de Castilla y por la revista Destino, en cuya publicación aparecerán sus crónicas y artículos en una sección titulada Cartas de un cristiano impaciente. En 1965 se incorpora a la Redacción de El Norte de Castilla, donde desempeñará el cargo de subdirector a partir de 1978, y de director desde 1992 hasta su jubilación en 1995 (a partir de aquí el ritmo de las publicaciones del autor se acelera al dedicarse plenamente a la creación).

[…] Mi generación despreció y odió a aquellos siniestros totalitarismos como nunca lo serían después, porque las generaciones que vinieron tras la nuestra cedieron a las fascinaciones de uno de ellos o de los dos, y admitieron la política como valor supremo, y la violencia y la mentira fundantes como instrumentos políticos para lograr una extraña justicia en un mundo nuevo, que exigía la destrucción del nuestro. El desplome intelectual, ético, religioso, cultural, y de la mera civilidad, sobrevenido después, en medio del aplauso y de la complicidad que parecía asistir a la epifanía de ese mundo nuevo como en una víspera de Reyes, nos ha instalado donde estamos; esto es, en un mero reniego del pasado, en la quema de todas las naves de regreso a la pura racionalidad como una fiesta, en una pura nada que no va a ninguna parte, pero tampoco desea ir a ninguna, sino sólo hacer el tiempo banal y eterno, sin una arruga y sin que nos rayen el coche, alta metafísica, y ya la única posible. Una verdadera revolución cultural ha sido hecha, y el modo de conocer mismo y el lenguaje han sido cambiados y determinados. La tesis es que no hay verdad alguna ni esencia de las cosas, que nada es sino que se determina y se define, y naturalmente es el poder el que lo hace, medida de todas las cosas y aún creador de la realidad partiendo de la nada, o aniquilador de esa realidad tornándola a la nada. Cuatro patas no son necesariamente más que dos patas, y veintisiete puede ser más que veintiocho, como decía el señor Lenin, a tenor de la decisión del Partido que estaba en el secreto de la historia, pero ahora lo están sus epígonos de la modernidad y el progreso progresado. Nada debe oponérseles, sino que será arrojado a las tinieblas exteriores de la corrección política. Los media implantan higiénica y pedagógicamente en los cerebros tal sentir y doctrina, y lo que se espera de nosotros es autoinculpación y agradecimiento como en los famosos juicios de Moscú, o la alabanza de las reses condenadas al matadero que van clamando: ¡Es por nuestro bien! ¡Es por nuestro bien!

[…] Las jóvenes generaciones no deben poner sus ojos sobre esos rancios textos de antiguos rostros pálidos europeos, muertos hace ya mucho tiempo, que no nos importan, ni pueden importarnos. Un nuevo mundo se está levantando, y los nuevos adanes, creados a sí mismos como demiurgos, están poniendo nuevos nombres a las cosas, los seres, los aconteceres. Y serán todos ellos los que así las determinen. Hasta en la literatura se habla como si tal cosa de creación del lenguaje, pero un lenguaje único va conformando nuestras mentes, exactamente como se conformó la de las gentes que en la construcción de la Torre de Babel abrían la boca del mismo modo, porque sus mentes pensaban del mismo modo, y al abrir la boca eran conformadas para pensar más del mismo modo, según el diseño del rey Nimrod, el Primer Gran Hermano.

[…] En el momento del mayo revolucionario del 68, los alumnos que coreaban consignas de destrucción y nuevo mundo pedían a Jacques Lacan que fuera para ellos un guía, y él les dijo: Ustedes lo que piden es un amo. No se preocupen, lo tendrán. («Buscando un amo», ABC, 26/11/2005)

Buscando un amo, que toma el título de una de las piezas, es una antología de 55 artículos escritos entre los años 2001 y 2015 para los diarios madrileños ABC, La Razón y los del grupo Promecal («Promotora de Medios de Castilla y León»). Salvo alguno de carácter más intimista o anecdótico, todos estos textos intentan dar algunas claves de la cultura contemporánea y son una especie de diagnóstico del estado espiritual del mundo actual. Se muestra la creciente preocupación de Jiménez Lozano ante la banalización de la sociedad, incluyendo, por supuesto, una élite intelectual, cada día más penetrada por la más grosera trivialidad («la banalidad nos basta y sencillamente nos ofrecemos gratis a la servidumbre»). Se insiste en la imparable degradación de la vida cultural europea, enfrascada en un proceso de suicidio moral y cultural de consecuencias imprevisibles («los europeos parecen dudar, primero, a qué bárbaros entregarán su alma, o, lo que es lo mismo, de cuáles se harán esclavos complacientes»).

Las reflexiones del autor suponen una enmienda total contra el relativismo de la modernidad y su consecuencia inevitable: el triunfo del pensamiento débil y la imposición de la dictadura de la corrección política. Critica frontalmente al nihilismo imperante («La tesis es que no hay verdad alguna ni esencia de las cosas, que nada es sino que se determina y se define, y naturalmente es el poder el que lo hace»). Se siente profundamente preocupado por el olvido y desprecio a nuestro pasado («Las jóvenes generaciones no deben poner sus ojos sobre esos rancios textos de antiguos rostros pálidos europeos, muertos hace ya mucho tiempo, que no nos importan, ni pueden importarnos»). Advierte sobre los peligros del embrutecimiento de la sociedad, etapa previa, casi siempre, de la violencia revolucionaria («Toda ideología devora el alma individual y colectiva, sencillamente porque se convierte en «lo Supremo»»). E insiste, sobre todo, en la muerte de la gran cultura europea («La Europa de ahora mismo reniega de su pasado»). En esta situación la persona queda sometida al albur de las modas y de poderes difusos y lejanos, como mera partícula del engranaje consumista, convertida en un ser intrascendente, sin esperanza y sin meta.

Las interesantes páginas de Buscando un amo, que no tienen la fecha de caducidad habitual del resto de la información periodística, son, además de un excelente material que nos ayuda a reflexionar críticamente sobre el mundo contemporáneo, una muestra significativa del pensamiento de madurez del maestro castellano.

Puntuación: 4 (de 5)
Rialp Ediciones (2017)
Colección: Fuera de Colección
260 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/2HWGuog

contra-la-costumbre-1048x542

En esta esmerada selección de algunos de sus mejores textos periodísticos, Jiménez Lozano ayuda a contemplar acontecimientos culturales y sociales a la luz del sentido común y de un hondo conocimiento de la historia. Proporciona también elementos de juicio, con el lenguaje actual y dinámico del mejor periodismo. Por sus páginas resuena la caída de Constantinopla, los terrorismos y las políticas totalitarias, las quejas de una Europa desconcertada con sus raíces, el papel insustituible de la poesía, las cicatrices de la guerra civil y sus largos ecos en la actualidad, etc. Un legado de textos dirigido no solo a jóvenes escritores y analistas de actualidad, sino a todo aquel que busque contemplar la misma realidad desde la tribuna de una de las grandes plumas de nuestro tiempo. (Sinopsis de la editorial)

portada

José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930 – Alcazarén, Valladolid, 2010) fue escritor y periodista. Fue director de El Norte de Castilla. Entre sus ensayos cabe citar Guía espiritual de Castilla y El narrador y sus historias; entre sus novelas, Historia de un otoño, Carta de Tesa y Se llamaba Carolina. Ha escrito también narraciones, como Los grandes relatos y El azul sobrante; Diarios, como Impresiones Provinciales y libros de poemas, como Los retales del tiempo. Ha recibido el Premio de la Crítica por El grano de maíz rojo, el Premio Nacional de las Letras Españolas y el Premio Miguel de Cervantes.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s