{Reseña} Augusto Monterroso: Cuentos, fábulas y lo demás es silencio (RBA)

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Si hay un autor reciente que ha pasado a la historia con una única frase, ese es sin duda, Augusto Monterroso («Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí»). Pero como sucede a menudo, la obra literaria de Monterroso es mucho más que esa broma perfecta. Unos cuantos títulos han bastado para que el escritor hondureño-guatemalteco residente en México trascienda el ámbito regional para convertirse en uno de los grandes de la literatura en español de finales del siglo XX. Con Cuentos, fábulas y lo demás es silencio (RBA Libros, 2019) podemos disfrutar de la obra narrativa completa de Tito Monterroso en un solo volumen que incluye los siguientes títulos: Obras completas (y otros cuentos) (1959), La oveja negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1972), Lo demás es silencio (1978) y La palabra mágica (1983). Hay que advertir que esta edición sólo contiene las piezas narrativas, de modo que se omiten los ensayos pertenecientes a Movimiento perpetuo y La palabra mágica.

De formación autodidacta, Monterroso abandonó la escuela con once años y se dedicó a leer y aprender diversas disciplinas con pasión. En 1936 su familia se instala a Ciudad de Guatemala y el joven Monterroso se inicia en el mundo literario y funda la Asociación de Artistas y Escritores Jóvenes de Guatemala. Ya en 1941 publica sus primeros cuentos en periódicos y revistas, pero es en México, donde se exilia en 1944 por a su oposición al gobierno, donde desarrollará toda su carrera como escritor. Lentamente va dando a la imprenta esos pocos títulos que alcanzan gran repercusión en el mundo literario —recordemos que nos encontramos esos años en pleno boom de la literatura hispanoamericana— y que le acarrean numerosos premios y reconocimientos internacionales. Hasta su muerte, ocurrida en febrero de 2003, estuvo trabajando en la segunda parte de sus memorias, que comprenden desde los 16 hasta los 22 años de edad. Según Sergio Pitol «Monterroso ha inventado obras de una radiante libertad. Ha creado un género donde diversas formas tienen cabida y coexisten entre sí […] Todo esto y mucho más, le confiere un carácter excepcional a la literatura de este notable escritor y la diferencia del resto que se escribe en esta lengua.»

Obras completas (y otros cuentos)  fue el título con el que Monterroso irrumpió con modestia en el panorama literario en una época marcada por la literatura comprometida y social. La originalidad de estos trece cuentos radica, principalmente, en la ausencia de condicionamientos formales, artificio en el que inciden tanto la presencia de abundantes elementos paródicos como la variedad en extensión de los mismos. Publicado en 1959 por la Universidad Nacional de México contiene ya todo el universo del autor, como son el rechazo a los géneros establecidos, la sencillez (trabajadísima) de su prosa, el humorismo en todas sus formas (desde el brochazo grueso a la fina ironía) y el pesimismo hacia los seres humanos. Imposible destacar una pieza sobre las demás; desde el aforístico El dinosaurio hasta el metaliterario Obras completas todos estos cuentos pueden calificarse de perfectos.

Movimiento perpetuo es un libro distinto al resto de títulos de Monterroso. En realidad, se concibió como un simple cajón de sastre con textos de diferente índole escritos a lo largo de diez años mientras trabajaba en la publicación de Obras completas (y otros cuentos) y La oveja negra y otras fábulas; el resultado es una colección de cuentos, ensayos breves, citas y digresiones varias. Los catorce cuentos de este volumen se encuentran entre los mejores del autor centroamericano ya que contienen todas las claves de su autor: humor e ironía, laconismo estilístico, gusto por el juego, brevedad, visión escéptica de la realidad, búsqueda de la verdad literaria, hibridación de géneros, etc. Textos como El paraíso, Fecundidad o Cómo me deshice de quinientos libros se han convertido en clásicos,

La edición completa de La palabra mágica contiene textos de ensayo que analizan la obra de importantes autores de las letras hispánicas más cuatro cuentos (que son los que se incluyen aquí, como dije antes) que versan fundamentalmente sobre el mundo literario. Destaco La cena, un cuento corto de carácter onírico que incorpora, cómo no, a Kafka.

EL ECLIPSE
Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

EL PERRO QUE DESEABA SER HUMANO
En la casa de un rico mercader de la Ciudad de México, rodeado de comodidades y de toda clase de máquinas, vivía no hace mucho tiempo un Perro al que se le había metido en la cabeza convertirse en un ser humano, y trabajaba con ahínco en esto.
Al cabo de varios años, y después de persistentes esfuerzos sobre sí mismo, caminaba con facilidad en dos patas y a veces sentía que estaba ya a punto de ser un hombre, excepto por el hecho de que no mordía, movía la cola cuando encontraba a algún conocido, daba tres vueltas antes de acostarse, salivaba cuando oía las campanas de la iglesia, y por las noches se subía a una barda a gemir viendo largamente a la luna.

EL FABULISTA Y SUS CRÍTICOS
En la Selva vivía hace mucho tiempo un Fabulista cuyos criticados se reunieron un día y lo visitaron para quejarse de él (fingiendo alegremente que no hablaban por ellos sino por otros), sobre la base de que sus críticas no nacían de la buena intención sino del odio.
Como él estuvo de acuerdo, ellos se retiraron corridos, como la vez que la Cigarra se decidió y dijo a la Hormiga todo lo que tenía que decirle.

En La oveja negra y otras fábulas Monterroso retoma el viejo género fabulístico pero aligerado de la pesada carga de la moraleja ejemplarizante. En su lugar, estos cuarenta textos brevísimos están escritos con una maliciosa imaginación que lleva a este bestiario —que tiene, además de animales, a muchos otros protagonistas— a una de las cimas de este género que parecía muerto.

Lo demás es silencio (La vida y la obra de Eduardo Torres) se suele presentar como la única novela de Augusto Monterroso. En realidad nos encontramos ante uno de los más fascinantes y perfectos artefactos literarios de las letras hispánicas que tiene como ilustre precedente la memorable biografía imaginaria Jusep Torres Campalans (1958) de Max Aub. Libro extraordinariamente fragmentario, Lo demás es silencio se presenta como un ensayo sobre la vida y la obra del escritor e hispanista provinciano Eduardo Torres (ya en Movimiento perpetuo se menciona al escritor apócrifo Eduardo Torres, probable alter ego del autor) y se encuentra dividido en cuatro partes: testimonios de la vida familiar y pública de Torres, una selección de sus obras, una antología de sus aforismo y dichos célebres, y, por último, un par de colaboraciones y consideraciones finales. El conjunto es una sucesión de textos breves, casi siempre paródicos, pertenecientes a distintos géneros (testimonios, reseñas, notas, cartas, microensayos, ponencias, glosas…) con los que se va configurando la imagen de Torres, hombre ya maduro, casado y que goza de gran poder en el mundo editorial y literario. El resultado final es una divertida sátira contra los engaños del mundo intelectual y la pedantería erudita.

Al igual que ocurrió con los dos títulos geniales de Juan Rulfo, la publicación de estas pequeñas obras de Monterroso lo catapultaron a una fama y un reconocimiento que, seguramente, nunca pudo soñar. Y es que la lectura de Monterroso constituye un saludable baño de ironía y humor, un antídoto contra la seriedad y la excesiva solemnidad que siempre encontrará a lectores hedonistas dispuestos a aceptar el reto del escritor centroamericano. En resumen: Cuentos, fábulas y lo demás es silencio es un libro absolutamente esencial en la historia de la literatura hispánica del siglo XX, de lectura obligada para cualquier buen aficionado al cuento.

Puntuación: 5 (de 5)
RBA Libros (2019)
Colección: Ficción
Prólogo: Domingo Ródenas de Moya
368 págs.

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Autor de una obra relativamente breve, pero inagotable en cuanto a imaginación y elegante en cuanto a depuración del lenguaje, Augusto Monterroso ha alumbrado algunas de las páginas más sobresalientes de la literatura hispanoamericana. Con su estilo impecable y engañosamente sencillo, siempre buscó huir del encasillamiento y la rutina, lo que le llevó a cultivar casi todos los géneros y parodiarlos con humor y maestría. El resultado es una obra de una riqueza extraordinaria que sigue sorprendiendo por su condensación en tan poco espacio. Este volumen recopila toda su obra de ficción: cuatro títulos que reúnen todos sus microrrelatos, cuentos y fábulas, algunos ensayos breves y otros textos narrativos, además de su única novela, Lo demás es silencio. (Sinopsis de la editorial)

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Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – México D. F., 2003) es uno de los grandes autores de la literatura hispanoamericana. En 1941 publicó sus primeros cuentos. En 1959 decidió reunir en un libro los cuentos que ya había escrito y así vio la luz Obras completas (y otros cuentos), al que seguirían más tarde, entre otros, La oveja negra y demás fábulas (1969), la miscelánea Movimiento perpetuo (1972), una única novela, Lo demás es silencio (1978) y sus libros La letra e (1987), Literatura y vida (2002) y Pájaros de Hispanoamérica (2002), estos tres últimos publicados por RBA bajo el título La letra e y otras letras (2012). Entre sus galardones, se cuentan el Premio Juan Rulfo (1996), el Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias (1997) y el Príncipe de Asturias de las Letras (2000).

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