{Reseña} Joan Perucho: Botánica oculta (Edhasa)

9788435047692

Este año 2020 se cumple el centenario del nacimiento del Juan Perucho, magnífico escritor barcelonés incluido por Harold Bloom en su Canon occidental— y uno de los pioneros de la literatura fantástica en una España dominada entonces por el realismo social más prosaico y brutal. Para Perucho, que siempre fue considerado un autor raro, heterodoxo y periférico, «lo que representa toda la literatura fantástica es la pura y simple reivindicación de la poesía y lo maravilloso ante la racionalidad excesiva de la vida. Me parece que el elemento fantástico es aquello que hace salir al hombre de lo habitual, de lo cotidiano, de lo antifantástico». Esta visión lo emparenta con autores de la talla de Jorge Luis Borges, Italo Calvino y Álvaro Cunqueiro, por citar a los más conocidos de su época. Este escritor en lengua catalana que, perfectamente bilingüe, casi siempre se tradujo a sí mismo al castellano, es autor de interesantes libros misceláneos como Diana y el Mar Muerto, Rosas, diablos y sonrisas, Galería de espejos sin fondo, Nicéforas y el grifo, Los misterios de Barcelona, Botánica oculta, Historias secretas de balnearios, Bestiario fantástico, Los laberintos bizantinos, Detrás del espejo La puerta cerrada, así como las fantasiosas novelas Libro de caballerías, Las historias naturales, Las aventuras del caballero Kosmas, Pamela, La guerra de la Cochinchina y Los emperadores de Abisinia.

Botánica oculta o el falso Paracelso está dedicado a su amigo y compañero de fabulaciones Álvaro Cunqueiro, autor, por su parte, de un bellísimo libro similar al de Perucho: Tertulia de boticas prodigiosas. Fue publicado en 1969 por la editorial Táber acompañada de numerosos grabados antiguos (grabados que se reproducen en esta bonita edición de Edhasa). Su contenido procede de artículos de La Vanguardia, que en esos años se articulan en series temáticas anticipando capítulos de futuros libros. Estos textos constituyen una modalidad muy original que participa del relato fantástico sin ser propiamente un cuento él prefiere llamarlos fabulaciones—, con partes muy bien documentadas y partes de la más desaforada fantasía. Como otros grandes contemporáneos Borges, por ejemplo Perucho practica de forma magistral la erudición culturalista, la parodia, la imaginación paradójica, la ironía y la creación de mundos híbridos, siempre entre la realidad y la fantasía.

Cuando Juliano el Apóstata arrojó de su rostro la careta del catolicismo y se proclamó pagano, lo hizo afirmándose a sí mismo mediante el taurobolium, rito que, haciendo aspersiones de sangre de toro, pretendía borrar el carácter que imprime el bautismo. En realidad, no hacía más que seguir las directrices que le había inculcado el infame eunuco Mardonio impulsándolo al neoplatonismo, a los discursos de Libanio y a las lecciones de Máximo de Éfeso. Como es sabido, dictó muchas disposiciones contra los cristianos e incluso quiso restaurar el antiguo culto público de Apolo, mandando, como medida previa, trasladar las reliquias de san Bábilas. La gente se agolpó ante el palacio imperial cantando el salmo 96: «Confundantur omnes qui adorant sculptilia et qui gloriantur in simulacris suis»; el salmo 113: «Simulacra gentium argentum et aurum…». Juliano se puso pálido de rabia y, rompiendo un vaso que sostenía entre las manos, juró vengarse. Lo primero que dispuso fue que se azotara allá mismo a la matrona Pubila y a las vírgenes que andaban por la calle cantando los salmos de protesta.

Luego retirose a sus habitaciones y después de escribir un párrafo de su obra Galileas, en la que desplegaba su refutación de san Cirilo, recibió al eunuco Mardonio, el cual le propuso la restauración –para corromper a los cristianos– de las calendas de enero, fiestas licenciosas, ya criticadas por Tertuliano en el siglo II. Accedió a ello Juliano, pero san Atanasio, que había vuelto del destierro, contraatacó eficazmente.

***

Siempre han tenido mala reputación las habas, y aunque Diógenes Laercio nos dice que Aristóteles escribió un tratado sobre ellas, lo cierto es que ya la diosa Ceres las excluyó de entre los ricos productos de la agricultura. Pitágoras, que era un vegetariano furibundo y cascarrabias, afirmaba que las habas tenían sangre y pertenecían por lo tanto al reino animal. Esto le costó la vida, pues un día, cuando era perseguido por sus enemigos, no quiso atravesar, en su desenfrenada carrera, un plantío de habas por no pisar a estos enigmáticos seres con sangre, y se dispuso a dar un rodeo. Pero lo alcanzaron y lo asesinaron miserablemente junto a las habas.

El título de Botánica oculta hace referencia a un famoso tratado renacentista sobre plantas mágicas del mismo título escrito por el médico y alquimista suizo Paracelso. Como se sabe, los bestiarios, herbarios y lapidarios han sido desde la antigüedad clásica, durante la Edad Media y hasta bien entrada la época moderna, uno de los vehículos privilegiados de expresión de una visión mágica y precientífica de la medicina y la farmacología, y también han sido uno de los medios empleados para las fantasías e invenciones más extraordinarias. Botánica oculta o el falso Paracelso está compuesto de casi una treintena de historias protagonizadas por plantas, flores y vegetales de toda especie, así como por las anécdotas, entre reales e imaginarias, de los más diversos personajes históricos y de ficción Nerón, Juliano el Apóstata, san Jerónimo, Maquiavelo, Isabel II, Jasón, los cronistas de Indias, eruditos españoles del XVIII establecidos en Italia o Madame Blavatsky—, muchos de ellos estudiosos y aventureros poseedores de los saberes más estrafalarios e inútiles, personajes muy queridos por Perucho y que protagonizan muchas de sus obras.

En el prólogo, Perucho nos advierte que existen dos clases de plantas mágicas: las que lo son por sus propiedades y las que lo son por sí mismas, por su naturaleza inverosímil. Tenemos las plantas domésticas, muy populares y apreciadas en usos cotidianos pero que también presentan facultades ocultas (rosa, ajos, laurel, sauce llorón, higuera, habas, mejorana, sasafrás, mandrágora); y por otra parte, están las plantas fantásticas con prodigiosas cualidades mágicas, entre lo elogioso y lo temible. Las plantas descritas por Perucho nos llevan a un universo tan variado como variadas son sus características y sus poderes mágicos. Ahí está la suplicante (planta-orfeón que canta); la zapadora, planta erudita que se revela como una voraz lectora; el ghol, que tiene la cualidad de cambiar el comportamiento de aquellos a los que atrapa; la triunfalina, planta propia de los moralistas; la veloz, planta mágica monárquica; la carnívora, que aparece también en la novela Las historias naturales; la strigiles, planta feroz capaz de las más terribles venganzas; o el ch’i, planta inventada y pintada por el rey y pirotécnico Chung-ting, de la dinastía Shang. También se describen plantas que adquieren monstruosamente la forma humana: la andrógina dulce amiga, intrigante y sensual; la temible dama del velo negro, oriunda de Tasmania, seductora y caníbal; o la planta bebé, de la que ya por su nombre intuimos sus características.

En fin, libro tan divertido como interesante, Botánica oculta es una excelente oportunidad para acercarse a este escritor casi secreto, aún poco conocido por muchos lectores.

Puntuación: 5 (de 5)
Edhasa (2020)
Colección: Edhasa literaria
Prólogo: Mercedes Monmany
240 págs.

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Con una imaginación totalmente exenta de trabas, lo cual proporciona de repente una genial e inusual dimensión a sus textos; maestro de la cita literaria y de lo inverosímil, este libro es un estudio de las más importantes plantas mágicas, de la relación del hombre con ellas, y una especie de diccionario de botánica no conocida, que sorprende con las propiedades medicinales y virtudes mágicas de especias tan fantásticas como reales. En si, sin duda, constituye un homenaje a los magos, que atesoran el saber antiguo, y entre ellos, en especial a Paracelso, padre de la botánica oculta. En pocas ocasiones la imaginación y el saber han ido tan estrechamente unidos, y aún más raramente han dado como fruto una obra deslumbrante. (Sinopsis de la editorial)

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Joan Perucho Gutiérrez (Barcelona, 1920- Barcelona, 2013) es quizás el escritor catalán de mayor proyección internacional de las últimas décadas. Autor al margen de las modas literarias peninsulares y cultivador de casi todos los géneros, su rigor, originalidad y capacidad de síntesis hicieron que Harold Bloom incorporara una de las obras más conocidas de Perucho (Las historias naturales) a su célebre canon y la describiera como «un modelo de narración elíptica para la literatura del futuro».

Novelas como Libro de caballerías (1957), Las historias naturales (1960), Las aventuras del caballero Kosmas (1981), Pamela (1983), La guerra de la Conchinchina (1986), Los emperadores de Abisinia (1986) o La trilogía mágica (compuesta por Botánica oculta o el falso Paracelso, Historias secretas de balnearios y Bestiario fantástico) han obtenido también el aplauso de la crítica más exigente en muy diversos países (Alemania, Dinamarca, EEUU, Francia, Grecia, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Portugal, Turquía…).

A lo largo de su vida, Perucho obtuvo entre otros muchos premios, el Ciudad de Barcelona (19853), el Josep Yxart (1957), el Ramon Llull (1981), el Joan Creixell (1982), el Cavall Verd (1984), el Nacional de Literatura (1996) y el Nacional de las Letras al conjunto de su obra (2002).

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