{Reseña} Ayn Rand: Himno (Ediciones Deusto)

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La publicación en 1924 de Nosotros, de Evgueni Zamiatin inauguró brillantemente el género distópico moderno. Evidentemente, fue el triunfo de la revolución bolchevique y la implantación de una tiranía colectivista la inspiración de esa novela y de muchas de las posteriores. La llegada al poder en Alemania en 1933 del nacionalsocialismo completó el terrorífico cuadro protagonizado por un todopoderoso Estado totalitario y opresor, perseguidor de cualquier atisbo de libertad individual, incluida la de pensamiento. Dentro de esta línea se enmarca la poco conocida Himno («Anthem») de la escritora ruso-americana Ayn Rand, novela muy breve caso raro, ya que la autora suele escribir novelas extraordinariamente densas publicada en Inglaterra en 1938, y cuya versión revisada y definitiva se publicó en Estados Unidos en 1946. (Esta obra, con el título de ¡Vivir! ya había sido publicada en España por las editoriales Luis de Caralt y Plaza en los años 50 y 60). Ahora la editorial Deusto acaba de recuperarla para incluirla en su colección de las obras completas de Rand.

Como se sabe, Ayn Rand vivió en sus propias carnes la revolución soviética, de la que logró huir viajando a Estados Unidos con sólo 21 años, en 1926. Rand fue una controvertida intelectual cuyo ideario se basaba en la defensa del individualismo radical y de un egoísmo racional que excluía cualquier altruismo religioso o social. En Himno Rand fue capaz de crear en apenas cien páginas la imagen de un mundo sombrío, desesperanzado y terrible, fruto de un igualitarismo llevado a su extremo.

Es un pecado escribir esto . Es un pecado pensar palabras que ningunos otros piensan y escribirlas en un papel que ningunos otros han de ver. Es mezquino y malvado. Es como si estuviésemos hablando solos, para ningunos oídos salvo los nuestros. Y sabemos muy bien que no hay una transgresión más vil que obrar o pensar solos . Hemos quebrantado las leyes. Las leyes dicen que los hombres no pueden escribir a menos que el Consejo de Vocaciones así se lo ordene. ¡Que nos sea perdonado!

Mas ése no es el único pecado que pesa sobre nosotros. Hemos cometido un delito mayor, y para ese delito no hay nombre. No sabemos qué castigo nos espera si nos descubren, porque en la memoria del hombre nunca se ha producido tal delito, y no existen leyes que lo tipifiquen.

Está oscuro aquí. La llama de la vela permanece quieta en el aire. Nada se mueve en este túnel salvo nuestra mano sobre el papel. Estamos solos aquí, bajo la tierra. Es una palabra temible, solos. Las leyes dicen que ninguno de los hombres deben estar solos, jamás, en ningún momento, porque ésta es la máxima transgresión y la raíz de todos los males. Pero hemos quebrantado muchas leyes. Y ahora no hay nada aquí, salvo nuestro solo cuerpo, y es extraño ver tan sólo dos piernas extendidas en el suelo y, en la pared frente a nosotros, la sombra de nuestra sola cabeza. 

La sociedad ha retrocedido varios siglos en saber y tecnología. Toda actividad humana está completamente colectivizada, desde la crianza y la escuela hasta la procreación planificada, el ocio comunitario y el oficio que se asigna a cada individuo cuando cumple 15 años. No se permite el contacto entre hombres y mujeres ni la amistad entre individuos. Todo se subordina al conjunto hasta el punto que han desaparecido del lenguaje bajo pena de muerte si se emplean las palabras yo, tú y él, y sólo se piensa, habla y escribe utilizando el plural (nosotros, vosotros, ellos).

Sin desvelar todo el argumento, diré que el protagonista y narrador, que responde al nombre de Igualdad 7-2521, es un individuo que desde su infancia siente una gran curiosidad por el saber pero es asignado de por vida al trabajo de barrendero. Por azar descubre la entrada a lo que parece una estación de ferrocarril subterráneo de los Tiempos Innombrables, lugar que se convierte en su refugio. Tras una serie de avatares consigue escapar junto a la joven Libertad 5-3000 a las montañas y planificar una nueva vida. Allí encuentra una casa antigua repleta de libros en los que lee atónito por primera vez la palabra «YO», símbolo inalienable de la conciencia individual. La obra termina con un alegato apasionado al individualismo radical como único garante de la libertad personal.

El volumen se complementa con la reproducción facsimilar completa de la primera edición inglesa con las correcciones posteriores de la autora cuyo objetivo fue mejorar «la precisión, la claridad y la brevedad» de la obra.

Interesante y absorbente relato, Himno es un título de lectura imprescindible para cualquier aficionado al género distópico, género de extraordinario auge en estos últimos años.

Puntuación: 4 (de 5)
Editorial Deusto (2020)
Colección: Colección Ayn Rand
Traducción: Verónica Puertollano | Prólogo: Leonard Peikoff
256 págs.

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Virgil Finley

Los humanos sólo existen ya para servir al Estado. Son concebidos en Palacios de Procreación controlados y mueren en el Hogar de los Inútiles. Desde la cuna hasta la tumba, la multitud es únicamente el gran NOSOTROS.

Ese es el punto de partida de esta gran novela de Ayn Rand, que anticipa y pone las bases de obras maestras posteriores como El manantial La rebelión de Atlas. En ella, Rand, la gran filósofa del Objetivismo y defensora de la razón y el individuo, detalla el funcionamiento de una sociedad totalitaria en la que cualquier aspecto de la vida está dictado por el Estado. Una sociedad en la que todo el mundo ha quedado subyugado al grupo y es sacrificado por el bien común.

Himno es el mejor recordatorio para que nunca olvidemos que el colectivismo como ideal moral puede convertirse en la pesadilla más absoluta: aquella en la que el yo desaparece. Y, con él, el individuo. (Sinopsis de la editorial)

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Ayn Rand (San Petersburgo, 1905; Nueva York, 1982) fue una escritora y filósofa nacida en Rusia y nacionalizada es-tadounidense. Tras publicar sus dos primeras novelas, Los que vivimos (1936) e Himno (1938), el éxito le llegó con El manantial (1943) y La rebelión de Atlas (1957), su obra cumbre. En ellas, Rand desarrolló su filosofía, conocida como Objetivismo, en la que concretiza su original visión del hombre como «un ser heroico, con su propia felicidad como el propósito moral de su vida, con el logro productivo como su actividad más noble, y con la razón como su único absoluto».

Más tarde, establecería los fundamentos teóricos de dicha filosofía en sus libros de no ficción: Introducción a la epistemología objetivista (1979), La virtud del egoísmo (1964), Capitalismo: el ideal desconocido (1966), y El manifiesto romántico (1969).

Su legado continúa siendo enormemente influyente en-tre conservadores y libertarios, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, porque choca de frente contra la inercia cultural adquirida, cuestionando el eje «misticismo-altruismo-colectivismo» y sustituyéndolo por una filosofía basada en: «razón-egoísmo-capitalismo».

(Nota: Ilustración de Virgil Finley para Anthem)

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