{Reseña} Antonio Pau: Herejes (Trotta)

978849879972

El nuevo libro de Antonio Pau recién publicado por Editorial Trotta lleva el sugestivo título de Herejes. Inmediatamente nos viene a la memoria la obra Herejes (1905), de G. K. Chesterton; pero donde el autor inglés dibuja una personal crítica a las opiniones religiosas de su tiempo a través de una galería de artistas y escritores coetáneos suyos, Antonio Pau expone sucintamente y sin afán polemista las vidas y doctrinas de veintidós personajes que vivieron entre el siglo II y el XIX. Los herejes objeto de la atención de Pau son los siguientes: Marción, Valentín, Apolinar, Joviano, Pelagio, Vigilancio, Pedro Valdo, Almarico de Bène, Arnau de Vilanova, Fray Dulcino de Novara, Maestro Eckhart, Didacus de Marchena, Isabel de la Cruz, Menno Simons, Miguel Servet, Socino, Andreas Bodenstein, Jacob Böhme, Antonio de Rojas, María Jesús de Ágreda, Miguel de Molinos y Janet Horn (quemada por bruja). Como se ve, junto a figuras conocidas hay unas cuantas hoy casi totalmente olvidadas.

Según el Diccionario de la Real academia, hereje es tanto la «Persona que niega alguno de los dogmas establecidos en una religión», como la «Persona que disiente o se aparta de la doctrina o normas de una institución». Pues bien, estos personajes rescatados por Antonio Pau incurrieron para sus contemporáneos —más bien para las jerarquías religiosas— en alguno de los tipos descritos. Pero Herejes no es una primordialmente una obra de debate teológico ni historiográfico; más bien recuerda, por su brevedad, carácter y forma, a esas Vidas imaginarias de Marcel Schwob e incluso a alguna de las fantasías teológicas de Borges con las que están lejanamente emparentadas.

La compleja herejía del teólogo italiano Fausto Socino era en el fondo compasiva con sus congéneres,y para sus congéneres bastante consoladora. Socino no creía en el castigo eterno del infierno. Estaba convencido de que el infierno no existía. Lo que sucedía tras la muerte de la persona es que era que quiense había comportado bien iba al cielo , y quien se había comportado mal no iba a ningún lado; simplemente se extinguía. Es decir, sólo los buenos eran inmortales, y además tenían una inmortalidad feliz. Los malos no se enteraban de nada.

Socino había nacido en Siena en 1539. Pertenecía a una familia de grandes juristas, entre ellos, el famoso Mario Socino, inventor de la no menos famosa cláusula o «cautela socini», que desde entonces se ha venido consignando en casi todos los testamentos notariales. Como pertenecía a una familia de juristas, Fausto se hizo jurista, pero sin vocación. Era un joven de sensibilidad religiosa y de inteligencia estrictamente intelectual, sin componente alguno de emoción: es decir, era un racionalista extremo. Por eso abandonó muy pronto el derecho y se dedicó toda su vida a construir una religión racionalista.

Las primeras cosas que caen cuando se aplica exclusivamente la razón son los misterios. Los misterios son cosas que no se pueden comprender. Y para un racionalista, las cosas que nos se pueden comprender son supersticiones de las que hay que prescindir […] (Fragmento de «Socino, apaleado»)

Algunos de estos personajes no fueron auténticos herejes (Antonio de Rojas, María Jesús de Ágreda) aunque sus escritos fueron objeto de amonestación. Otros sufrieron persecución debido a malentendidos o a meras inquinas personales. También varios fueron señalados por asuntos doctrinales secundarios que pudieron haber sido resueltos con acuerdos entre las partes. Quedan, por último, los verdaderos herejes —Arrio y Pelagio, por ejemplo—, personas que cuestionaron aspectos esenciales del dogma y cuyas doctrinas siguen latentes pero no muertas. (Creo que fue Unamuno quien escribió que cuando una herejía reaparece continuamente es que no fue refutada del todo.) Naturalmente, muchos herejes de ayer estarían hoy en la más absoluta ortodoxia y viceversa (hoy permanecer en la ortodoxia religiosa o ideológica supone el escarnio y la muerte civil decretada por los nuevos inquisidores posmodernos). Por ejemplo, Joseph Ratzinger, siendo prefecto de la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe afirmó en 1992 que la doctrina del Maestro Eckhart (condenada en su día) no necesitaba ser rehabilitada porque estaba en absoluta concordancia con la doctrina católica.

Lo que advertimos en este libro —y esa es su enseñanza— es que resulta admirable la valentía y determinación con la que estos hombres y mujeres arriesgaron su reputación, hacienda y su propia vida por ser fieles a unos ideales religiosos que no se ajustaban a la ideas dominantes de la sociedad en la que vivieron. Sean cuales fueran el tipo de ideas heréticas —algunas llenas de sensatez—, lo cierto es que todas estas personas merecen, si no nuestra total adhesión, sí nuestro sincero respeto. Hoy como ayer —quizá hoy más que nunca— caminar fuera del rebaño entraña sus riesgos.

En definitiva, Herejes es otro libro interesantísimo de Antonio Pau, uno de nuestros intelectuales más importantes, un auténtico sabio que si es relativamente poco conocido por el gran público es porque permanece alejado de los focos mediáticos y de sus controversias estériles.

Puntuación: 4 (de 5)
Editorial Trotta (2020)
Colección: La Dicha de Enmudecer
144 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/3fSQ5cl

herejiar

Los herejes, los disidentes del pensamiento común, obligan a poner en duda las ideas generalmente admitidas que sobreviven en muchos casos por inercia. Los disidentes mejoran el pensamiento del que disienten. Quizá por esa razón escribió san Pablo: «Conviene que haya herejes». En nuestro tiempo la idea de herejía se ha desvanecido. Pero la palabra sigue viva para referirse a los que se apartan de las reglas escritas o no escritas.
Los herejes tuvieron el valor de decir lo que pensaban y de morir por sus ideas. A muchos de ellos les hubiera resultado fácil retractarse en el último momento y librarse de la cárcel o la muerte, pero no lo hicieron, porque lo que pensaban lo pensaban con honradez, y no se traicionaron a sí mismos. En estas páginas se esbozan las vidas de veintidós de ellos. Aunque parezcan fantásticas e inverosímiles, son absolutamente reales. Pero de esa realidad que, como tantas veces, se aproxima a la ficción. (Sinopsis de la editorial)

antoniiopau-portada

Antonio Pau (Torrijos, Toledo, 1953). Escritor y jurista, obtuvo el Premio de Ensayo y Humanidades Ortega y Gasset en el año 1998 y en 2011 ha recibido la Medalla Lichtenberg, de la Academia de Ciencias de Gotinga, por sus estudios y traducciones de literatura alemana. En esta misma Editorial ha publicado las biografías Vida de Rainer Maria Rilke. La belleza y el espanto (2012), Hölderlin. El rayo envuelto en canción (2008) y Novalis. La nostalgia de lo invisible (2010), así como los libros Rilke en Toledo (1997), Hilde Domin en la poesía española (2010), Rilke, apátrida (2011), Rilke y la música (2016) y Thibaut y las raíces clásicas del Romanticismo (2012), entre sus obras dedicadas a la literatura y la cultura alemanas. Su último libro es Manual de Escapología. Teoría y práctica de la huida del mundo (3ª edición en 2019).

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s