{Reseña} José Jiménez Lozano: Evocaciones y presencias (Confluencias)

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Evocaciones y presencias es el último libro que se ha publicado del Premio Cervantes de 2002 José Jiménez Lozano, autor castellano que falleció a los 89 años en Valladolid víctima de un infarto. Puede afirmarse que con esta obra finaliza una de las aventuras literarias más interesantes, independientes y originales de la literatura española de las últimas décadas, por más que este escritor haya sido sistemáticamente silenciado por los grandes circuitos culturales oficiales. Este escritor «cristiano rebelde, cartesiano y jansenista» cultivó casi todos los géneros, destacándose especialmente en la novela corta, el cuento y la escritura de diarios. Su serie de Diarios, iniciada en un tiempo en el que este género no estaba de moda y era casi marginal, comenzó con Los tres cuadernos rojos (1986), y se prolonga con Segundo abecedario (1992), La luz de una candela (1996), Los cuadernos de letra pequeña (2003), Advenimientos (2006), Los cuadernos de Rembrandt (2010), Impresiones provinciales (2015), Cavilaciones y melancolías (2018), a la que se añade esta entrega póstuma publicada, como los dos anteriores, por la editorial almeriense Confluencias. Corresponden a las anotaciones de JJL de los años 2018 y 2019, más sólo cuatro apuntes de 2020. Los Diarios o Cuadernos de apuntes del escritor castellano constituyen una de las facetas más atractivas dentro de su extensa obra (unos 70 títulos) y creo que con el paso del tiempo serán apreciados, aparte de por sus valores intrínsecos, como un testimonio riguroso del progresivo e inexorable proceso de deshumanización que sufre la sociedad occidental.

Como ya comenté a propósito de otras entregas de los Diarios, éstos no son en modo alguno un ejercicio de introspección, ni de narcisismo o yoísmo de nuestro autor, sino que son una muestra de las inquietudes culturales y espirituales que resultan trascendentes para nuestro autor y que traslada en breves comentarios para provecho de sus lectores. Comparados con sus títulos anteriores se advierte una mayor presencia de asuntos relacionados con la actualidad política; no es extraño, ya que en un mundo politizado hasta la náusea pocos aspectos de la vida quedan al margen de sus poderosos tentáculos. Por lo mismo, tampoco abundan las estampas paisajísticas y las anécdotas de su vida apartada de otras entregas.

Ya ha pasado un trimestre del año, y ayer, tarde del domingo de Resurrección, hemos salido a ver si habían despertado los almendros en el campo, porque el que hay en el jardín no lo ha hecho, y resulta que otros que hay cerca están floreciendo pero con poca decisión, tras un tiempo muy riguroso de frío, lluvia, nieve y hielo, aunque por aquí la nieve sólo la hemos visto de refilón.

Lo que he oído y visto o leído en esta Pascua parece curiosamente la imitación de una interpretación bultmanniana de la resurrección: nuestro paso del mal al bien, de la oscuridad a la luz. El lenguaje de la psicología y el del iluminismo laico han sustituido al lenguaje religioso. Incluso un predicador muy teatral a quien veo actuar en una emisora de de lo negativo a lo positivo, una cuestión eléctrica. Pero los judíos son más «materialistas» y con esa palabra de «Pessah» significan el paso de los israelitas por el Mar Rojo o Mar de las Cañas, huyendo de Egipto y apoyados en el poder de IHVH. Y el verbo «resucitó» de los evangelios parece que tiene también un sentido materialista, y que, si San Pablo en Atenas hubiera hablado de símbolos, psicologías y moralidades, le hubieran escuchado muy a su gusto aquellas gentes del Areópago, y otra cosa es que, a lo mejor, nosotros ya somos incapaces de hacernos cargo de estos asuntos. TV no va más allá: todo es muy espiritual y simbólico. Por eso se llama «Pascua», dice, porque se pasa.

***

Comenzamos unos amigos a escuchar una pequeña disertación sobre un ensayo de Dalmacio Negro en torno a un asunto como el de la «Tiranía del Consenso», que parece que es el ámbito político en el que vivimos y se nos administra. «La historia contemporánea de la manipulación del consenso comenzó con la invención por la revolución francesa de la Nación Política frente al pueblo y la Nación Histórica; del consenso que una sociedad política imponía coactivamente acerca de la naturaleza, los intereses, los sentimientos y la voluntad de la imaginaria Nación Política sacralizada como persona moral, sujeto de la soberanía «popular» en lugar de la soberanía monárquica. Este es el origen moderno de lo que llama Vaclav Havel “una cultura de mentiras”. Los principales instrumentos del consenso oligárquico son el miedo, la propaganda, un invento napoleónico, y la delegación del poder atribuido al pueblo mediante la ficción de la representación».

Y, sin duda es así, pero eso quiere decir que se da por sentado que este asunto del mero análisis social y político es cada vez más complejo y, al final, no pone ante nosotros una realidad sólida y sencilla sobre la que pudiéramos pensar y decidir. Y entonces este análisis es como apalear viento.

Los asuntos objeto de reflexión y comentario por JJL son los mismos que en todos sus cuadernos pero agravados por el creciente desinterés, desprecio e indiferencia hacia la alta cultura que manifiesta nuestra sociedad hedonista y sin músculo intelectual ni ético. Se muestra permanentemente asombrado y abrumado por la banalidad y necedad de las élites sociales, tanto políticas como de la intelligentsia​, abrazadas a las más descabelladas e irracionales ideas autodestructivas y anticulturales.

Una parte significativa de los apuntes está relacionada con la literatura. Sorprende la variedad y amplitud de sus lecturas, que exhibe sin ninguna pedantería, como algo natural. Entre sus escritores favoritos de siempre destacan Søren Kierkegaard, Walter Benjamin, Simone Weil, Fiódor Dostoyevski, Pascal, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, Chateaubriand, Maritain, Aleksandr Solzhenitsyn…  

Algunas opiniones de JJL son de la más absoluta incorrección política, especialmente su crítica firme y frontal al aborto y la eutanasia (a las que considera de la más pura inspiración eugenésica hitleriana), y, en general, de cualquier desprecio a los seres más débiles de la sociedad. Pero lo remarcable de los apuntes de Evocaciones y presencias es que, sea cual sea en tema tratado, su lectura resulta interesante y adictiva; tenemos la sensación de estar en sosegada y estimulante conversación con el escritor donde éste nos desvela sus opiniones y sus estados de ánimo provocados por el devenir de la actualidad del país.

Hay remarcar también la calidad material y la belleza tipografía, diseño, imagen y textura de la cubierta de la edición de Confluencias, un ejemplo de cómo una joven editorial de provincias puede introducirse en el competido y saturado mercado editorial español por la puerta grande y sin ningún tipo de complejos.

El último apunte que nos dejó JJL hace referencia a tremenda alegría que le produce la reedición a principios de 2020 de Precauciones con Teresa y El mudejarillo en una hermosa edición de esta misma editorial. ¿Se puede despedir mejor de la vida un escritor?

Puntuación: 5 (de 5)
Editorial Confluencias (2020)
Colección: Hispaniola, 25
258 págs.

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«Ayer concluí la segunda lectura y revisión de Miradas en torno que llamaré ahora, Evocaciones y presencias, espero que haya dicho algo en esas páginas, y no sean pura banalidad, y que tengan alguna hermosura”, escribía el autor a su editor en febrero de 2020. El fallecimiento del autor un mes después y la llegada de la pandemia truncaron el proyecto de poder editar el libro en Primavera.

Uno de los escritores más respetados nos dejó el pasado mes de marzo 2020. Estos diarios constituyen de este modo el cierre a una dilatada obra literaria, una obra que se incorpora al canon de la historia de la literatura clásica española. (Sinopsis de la editorial)

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José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930 – Alcazarén, Valladolid, 2020) fue escritor y periodista. Fue director de El Norte de Castilla. Entre sus ensayos cabe citar Guía espiritual de Castilla y El narrador y sus historias; entre sus novelas, Historia de un otoño, Carta de Tesa y Se llamaba Carolina. Ha escrito también narraciones, como Los grandes relatos y El azul sobrante; Diarios, como Impresiones Provinciales y libros de poemas, como Los retales del tiempo. Ha recibido el Premio de la Crítica por El grano de maíz rojo, el Premio Nacional de las Letras Españolas y el Premio Miguel de Cervantes.

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