{Reseña} Roger Caillois: Los demonios del mediodía (Siruela)

91l4NB+18dL

Roger Caillois, al que muchos conocíamos únicamente por sus estudios en torno a la literatura fantástica y como traductor al francés de la obra de Jorge Luis Borges, fue además un estudioso de la antropología, la mitología y de la historia de las religiones y autor de varios títulos importantes sobre estos temas, tales como El mito y el hombre (1938), El hombre y lo sagrado (1939),  Los juegos y los hombres (1958) o La escritura de las piedras (1970). Después de su temprana adhesión al movimiento surrealista en 1927 entra en la École pratique des hautes études en 1933, donde estudia sociología de la religión con Marcel Mauss y mitología comparada con Georges Dumézil. Los demonios del mediodía («Les démons de midi», 1937) pertenece a esta primera etapa de intensa labor investigadora y acaba de ser publicada por Siruela en una hermosa edición.

Este trabajo de Caillois está dedicado a una faceta muy interesante y curiosa de la mitología y el folclore europeo aunque poco conocida —por lo menos yo lo desconocía completamente—, cual es la consideración en la antigüedad y el mundo grecorromano del mediodía, esto es, el instante en el que el sol se encuentra en su cénit y los objetos producen la menor sombra, como una hora con un significado religioso y metafísico privilegiado, un intervalo de tiempo en el que ciertas divinidades y seres fabulosos encuentran sus potencias óptimas contra los humanos, y, en consecuencia, es también una hora sometida a numerosas supersticiones y prescripciones rituales que tenían por objeto protegerse de estas presencias maléficas. Estos hechos están suficientemente contrastados pero los testimonios, casi siempre indirectos, han sobrevivido dispersos e incompletos en numerosas obras literarias, históricas y mágicas del mundo mediterráneo clásico. El ensayo de Caillois es, por tanto, admirable al reunir una gran cantidad de informaciones fragmentarias y construir una propuesta verosímil y esclarecedora sobre estos temas de la mitología antigua.

Por múltiples razones podría suponerse que en los países del sur, como Grecia, la hora del mediodía era propicia a considerables repercusiones religiosas y mitológicas. Sin embargo, su estudio ha sido constantemente desdeñado. La razón de ello es manifiesta: los textos son muy escasos, en extremo dispersos, y, por si fuera poco, ninguno supera los estrechos límites de la alusión. Tanto es así que uno está tentado de afirmar no solo que la Grecia antigua no conoció espectros específicos del mediodía, aunque el folclore griego moderno los presenta muy marcados, sino incluso que esta hora no tuvo en ello ninguna importancia especial, lo que contradice de inmediato de manera decisiva cierto texto en que Servio afirma que casi todas las divinidades se aparecen a mediodía.

La cuestión de los demonios del mediodía interesó principalmente a los teólogos a causa del famoso versículo 6 del salmo 91, popularizado en Francia por la novela de Paul Bourget. Es de ese modo como Le Loyer, con su Discours et histoire des spectres [Discurso e historia de los espectros] (París, 1605), Praetorius, con su Daemonologia Rubinzalii Silesii (1665), Frommann, con su Tractatus de fascinatione novus et singularis (Núremberg, 1675), y Carpzov, con su libro Philosophorum de quiete Dei placita (Leipzig, 1740), constituyen el origen de la exégesis del problema. De sus manos, este pasa a las de los filósofos, principalmente a las de Schelling, que no desaprovecha la oportunidad de sacarle partido para ilustrar las relaciones entre la mitología y la naturaleza —si no las de la mitología y la Naturphilosophie—, y que reconoció en el sueño de Pan a mediodía «todo lo invisible que se mueve alrededor de uno en la tranquilidad de los bosques y el silencio de las praderas». Mientras que O. Crusius, en un artículo sobre la epifanía de las sirenas, y W. H. Roscher, en una conferencia sobre el significado de Pan , zanjaban la cuestión con una lucidez tanto más admirable por cuanto que solo la afrontaban en lo relativo a aspectos particulares y «de pasada»; los poetas abordaban cualquier tipo de propósitos de la atmósfera prestigiosa del mediodía. En Francia, el poema de Leconte de Lisle está en la memoria de todos, eclipsando los sonetos de su discípulo Heredia sobre el mismo tema. En Alemania el tema parece haber sido particularmente apreciado: Nietzsche, Jensen y Hermann Lingg lo tratan desde un punto de vista lírico o filosófico, mientras que Goethe lo alude, y M. Herbert intenta condensar en un ritmo adecuado toda la tradición que ha podido reunir. Igualmente, Erban dedica a la Polednice de Bohemia una poesía que todos los checos se saben de memoria por haberla aprendido en la escuela […] (Extracto de la «Introducción»)

Hay que recordar que hasta la invención de la clepsidra el mediodía (junto la salida y la puesta de sol) era el único momento objetivamente identificable y en consecuencia era un tiempo dotado de un poder espiritual especial —por ejemplo, un funcionario era el encargado de informar diariamente en Roma al Cónsul del instante exacto del mediodía—. Además, hasta el triunfo del cristianismo, que identificaba la luz y lo luminoso con el bien y la oscuridad con el mal y el reino de los demonios, fue la mitad del día el intervalo de tiempo proclive a la actuación de entes mitológicos diversos. Pues bien, Roger Caillois hace un repaso a estos seres extraños que actúan preferentemente (aunque no exclusivamente) en esta «hora inmóvil». En el mundo antiguo el alma se asociaba con la sombra, de modo que cuando ésta disminuía al mínimo se corría peligro de muerte. El mediodía es la hora de los muertos, cuando se hacían libaciones en su honor y se interrumpían muchas actividades cotidianas. Al mediodía los vientos amainan, el calor en verano se vuelve sofocante; es el momento en el que las sirenas intentan encantar a los marineros con sus canciones (canto XII de la Odisea). Igualmente, los lotófagos son encantadores, pero utilizando el razonamiento y el jugo del loto para hechizar a los incautos que se encuentran bajo el influjo de la pereza y el sueño en la hora central del día. También los diferentes tipos de ninfas aprovechan esos estados de debilidad física y psicológica del mediodía para provocar trastornos y pesadillas en quienes se duermen en ese tiempo peligroso (esto se relaciona también a acción de íncubos y súcubos que ejercen su actividad maléfica mediante sueños eróticos).

Por último, la creencia en los demonios del mediodía propiamente dichos y que más larga influencia ha ejercido en el imaginario europeo, tanto popular y literario como en la teología dogmática, tiene su origen en la defectuosa traducción griega del Salmo 91 (versículo 6) en la Biblia Septuaginta («por un contratiempo y un demonio del mediodía») en la que se introduce, de manera más o menos explícita, la idea de una potencia demoníaca individualizada. (Unas traducciones más correcta serían: «ni la mortandad que devasta en pleno día» o «ni la epidemia que devasta a mediodía»). Los primeros anacoretas y monjes cristianos hablan de este demonio asociándolo a la dejadez que le hacían sentir durante las cálidas horas del mediodía. Autores como Atanasio de Alejandría y Juan Casiano en su obra Instituta coenobiorum tratan el tema en profundidad. Se asociaba con aquellos espíritus que actuaban en los monjes en los momentos de sequedad, sueño o siesta. Todo esto devino en el concepto de demonio de la acedia, un propagador del tedio, la tristeza desesperanzada y el abandono de sí mismo que socava el gozo de Dios y que afectaba fundamentalmente a los religiosos. La acedia provocada por demonios menores ha permanecido en el imaginario cristiano hasta hace bien poco. Resaltar nuevamente tanto la erudición de Caillois (el texto viene acompañado de gran cantidad de notas a pie de página), como su fina escritura que nos confirma el gran intelectual que fue. Texto muy recomendable, por tanto, para los aficionados a la mitología, la historia y a los temas insólitos.

Puntuación: 4 (de 5)
Ediciones Siruela (2020)
Colección: Biblioteca de Ensayo / Serie mayor, 116
Traducción: Luis Eduardo Rivera
196 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/373Rfxi

Ulises-y-el-canto-de-las-sirenas

Los demonios del mediodía es, al tiempo que un evocador estudio sobre la mitología mediterránea, una prodigiosa reflexión sobre esa hora inmóvil en la que el hombre, enfrentado a las fuerzas misteriosas, está expuesto a todos los peligros y a todas las tentaciones. La tradición occidental nos tiene acostumbrados a que los fantasmas aparecen siempre al caer la noche. Sin embargo, en el mundo antiguo, no es con la llegada de la oscuridad cuando dioses y demonios se muestran, sino a mediodía, cuando el sol está en su cénit y no existe la sombra, el único momento en que pueden ser identificados con total claridad.

Publicado por primera vez en 1937 en la Revue d’Histoire des Religions, este ensayo analiza tanto los nexos que vinculan a las divinidades meridianas con los hombres como los diversos modos de seducción de estas, aprovechando el paroxismo y el abandono que al mediodía se apodera de los vulnerables seres humanos. (Sinopsis de la editorial)

lossy-page1-1200px-UNESCO_History,_Roger_Caillois_-_UNESCO_-_PHOTO0000002654_0001_(cropped).tiff

Roger Caillois (Reims, 1913-París, 1978) fue miembro del grupo surrealista y fundador, junto a George Bataille, del Colegio de Sociología. Tras numerosos viajes por Europa, Asia y América, en 1971 ingresó en la Academia Francesa. Durante parte de su vida residió en Argentina, donde estableció relaciones con la intelectualidad vinculada a la revista Sur.

Fue el traductor al francés de Jorge Luis Borges y fundó para Gallimard la mítica colección La Croix du Sud, en la que aparecieron muchos de los más destacados escritores hispanoamericanos del siglo XX.

6 comentarios sobre “{Reseña} Roger Caillois: Los demonios del mediodía (Siruela)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s