{Reseña} José Jiménez Lozano: Cavilaciones y melancolías (Confluencias)

71Z1-BhQ-VL

Cavilaciones y melancolías fue el último libro de diarios de José Jiménez Lozano publicado en vida del autor (Evocaciones y presencias, que contiene sus últimas anotaciones, se ha publicado póstumamente este mismo año). Con estos títulos cierra el escritor castellano una interesante trayectoria en la escritura de Diarios —o como él prefiere llamarlos de forma más exacta, Cuadernos de apuntes—, serie que comenzó en el lejano 1986 con Los tres cuadernos rojos. Debido a que el autor perdió los cuadernos manuscritos de parte del año 2014 y todo el 2015, este volumen sólo recoge anotaciones que van desde primeros días del 2016 hasta finales del 2017. La intención del autor no es la de ofrecer un parte cronológico de sus actividades intelectuales y cotidianas (por lo demás muy reducidas debido su avanzada edad), sino que son anotaciones personales sobre algunos temas recurrentes, profundas unas veces, escritas a vuelapluma otras tantas, y que ofrece a la consideración del lector: «tampoco esta vez quieren ser ni de lejos crónicas y testimonios, sino mero tema de conversación con el lector. Y mi deseo es el mismo que el tan repetido en volúmenes anteriores: ofrecer un instante de compañía y reflexión sobre algo leído o visto, pensado y sentido en diversas ocasiones, por si puede servir de alguna manera a alguien». Como se ve, su título hace perfecto honor al contenido porque, en efecto, casi siempre se trata de reflexiones y de recuerdos de tiempos idos y mejores.

Como en títulos anteriores, las entradas de Cavilaciones y melancolías pueden dividirse aproximadamente en tres tipos: reflexiones sobre temas literarios, culturales, políticos y sociales, que constituyen la mayor parte de las notas; estampas naturalistas sobre el mundo rural o los cambios estacionales, con su llegada y venida de aves migratorias, por ejemplo (el hecho de vivir en el campo, insertado vitalmente en los progresivos cambios de la naturaleza hace que esto se viva con gran sensibilidad); por último, algunos poemas inspirados en la mayoría de los casos en anotaciones previas. Precisamente, los poemas y las impresiones sobre el campo o sus vecinos del pueblo sirven para dar algo de variedad a los, por otra parte, permanentes intereses y obsesiones del autor.

H. me recuerda que en Relación topográfica un Don Segismundo, que era digamos que «un curador por el espíritu», preguntaba a un mendigo echado en su diván si se comería a su padre, y el mendigo contestaba que sólo tenía huesos, y entonces un lector se sintió muy herido, y me escribió en una carta diciéndome que no tenía ningún derecho a escribir lo que había escrito. Como no decía nada más, me sentí muy intrigado durante un tiempo, así que lo que a lo mejor necesitaba yo, como la protagonista de Los caballeros las prefieren rubias, «unas cuantas inhibiciones y dormir un poco».

Para recibir al jefe del Estado iraní en el Vaticano, se han tapado los desnudos de cuadros y estatuas allí conservados. Es decir, el Vaticano ha querido ser obsequioso con su huésped y se ha travestido. Y es la primera vez que sucede algo así en siglos enteros.
En un orden de cosas más serio que el de una etiqueta oficial, aunque ésta sea importante, siempre se ha sabido que la no representación en figuras de lo que hay en la tierra, en el aire y en el mar es el primer mandamiento mosaico, cumplido muy estrictamente por judíos e islámicos. Y que hay influencias cristianas en el arte o la liturgia judías, y que se ha achacado a la influencia católica de España el hecho de que las sepulturas de judíos sefardíes en Holanda estén adornadas con figuras, y no con meras geometrías.
Pero en el arte imitativo del eterno experimentalismo de la modernidad y su «post» no deja de llamar la atención que las iglesias cristianas cuyo centro de su fe es la encarnación humana de la Divinidad, se abran tan fácilmente al llamado arte abstracto. En cualquier caso, la geometrización de esas figuras, una especie de cubismo pretendidamente sagrado. Y sería largo de seguir estas evoluciones, pero sin duda en ellas tanto el catolicismo como la belleza han perdido, claramente.

RELOJ DURMIENTE
Reloj de sol en días de nieve
horas bajo el embozo,
oscuras.

Su visión y pronostico es crecientemente pesimista respecto a la transmisión y supervivencia de la cultura europea y de su tradición espiritual de inspiración cristiana. Para Jiménez Lozano el darwinismo social (una de las fuentes del nacionalsocialismo) ha triunfado totalmente en Occidente y se pavonea sin pudor alguno travestido de modernidad. Esto es especialmente grave en España, convertida en un avanzado laboratorio de ingeniería social que hasta amenaza su propia existencia («Si la negación de España y de lo español triunfa totalmente, y se llega a hundir la cultura española, lo que me queda como patria es la herencia del pasado, al modo como los judíos españoles de Salónica»). Un mundo nihilista y postmoderno que, además de sus contravalores, es tosco y amenazador, donde la seriedad y el agravio imaginario lo aplasta todo («Se mira con mayor indulgencia una barbarie o una estupidez que una ironía»); en el que se desprecia cualquier visión transcendente de la vida («¿Habrá, el día de mañana y de un mañana no muy lejano, una especie de obligado criptocristianismo en Europa y en España? No sería extraño, según el paso que van llevando las cosas») y se ha aniquilado, en aras de una quimérica igualdad, todo rigor y esfuerzo en el estudio y la trasmisión de la cultura y la tradición («El mundo de la cultura parece que ha hecho la misma reflexión que la Iglesia: tirar casi todo por la borda y ofrecer productos populares para pasar el rato»).

Por suerte, no todas las anotaciones de Jiménez Lozano tratan asuntos tan tremendos. A veces, revisando papeles viejos, encuentra algún recorte o nota que da pie a un comentario que suele venir al caso con la situación actual. No podían faltar referencias al tema del jansenismo, tantas veces tratado por él (por ejemplo, en su novela Historia de un otoño o en su ensayos de Retratos y naturalezas muertas) y que supone una de las claves de su pensamiento, a saber, la absoluta soberanía de conciencia personal frente al poder del Estado o cualquier organización. También hay varias entradas que tratan de la existencia o no de lo que se ha llamado «literatura católica», e incluso de su conveniencia (dicho sea de paso, sus conocimientos e intuiciones sobre el mundo religioso son formidables). También hay informaciones sobre sus amplias y variadas lecturas de juventud, que iban de Alarcón, Pereda, Galdós, Coloma, Azorín y Pemán, hasta Pascal o Kierkegaard. Entre sus recuerdos de infancia que nos ofrece destaco uno precioso sobre un desterrado político catalán en su pueblo tras la guerra.

Cavilaciones y melancolías, como toda obra de este tipo y formato, o te atraen de manera adictiva o te aburren soberanamente; a mí, los diarios de José Jiménez Lozano, cuya lectura siempre recomiendo, me resultan sumamente interesantes y estimulantes, y vuelvo a ellos de vez en cuando. Para terminar, una reflexión extraída de una de las notas de este libro que puede servir de lema para muchos buenos lectores y que comparto plenamente: «La gran literatura de siempre ya es tierra de exilio y refugio para nosotros».

Puntuación: 5 (de 5)
Editorial Confluencias (2018)
Colección: Hispaniola, 17
298 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/3gTxAoB

jose-jimenez-lozano-kqTC-U100451347941UGI-1248x770@RC

José Jiménez Lozano (Langa, Ávila, 1930 – Alcazarén, Valladolid, 2020) fue escritor y periodista. Fue director de El Norte de Castilla. Entre sus ensayos cabe citar Guía espiritual de Castilla y El narrador y sus historias; entre sus novelas, Historia de un otoñoCarta de Tesa y Se llamaba Carolina. Ha escrito también narraciones, como Los grandes relatos y El azul sobrante; Diarios, como Impresiones Provinciales y libros de poemas, como Los retales del tiempo. Ha recibido el Premio de la Crítica por El grano de maíz rojo, el Premio Nacional de las Letras Españolas y el Premio Miguel de Cervantes.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s