{Reseña} Joseph Ratzinger: Verdad, valores, poder (Rialp)

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Comentamos en esta ocasión Verdad, valores, poder, ensayo de Joseph Ratzinger que llega a su octava edición en una nueva presentación aparecida estos días en Ediciones Rialp. Como se sabe, además de su abultada obra de carácter teológico y religioso Joseph Ratzinger ha escrito numerosos libros que podíamos englobar dentro de la antropología filosófica. Son, en general, trabajos de mayor brevedad y de diversa índole ensayos, artículos, conferencias que suelen agruparse en volúmenes que mantienen una cierta unidad temática. Ratzinger es uno de los pensadores más cultos, brillantes y agudos de las últimas décadas y pese a los años transcurridos desde la publicación de algunos de libros a los que nos hemos referido son títulos que mantienen plena vigencia y son de lectura obligada para intentar comprender la sociedad actual. (Y, por supuesto, la inequívoca confesionalidad católica del autor no alteran un ápice la validez de su pensamiento ni la profundidad de sus propuestas).

Verdad, valores, poder. Piedras de toque de la sociedad pluralista («Warheit, Werte, Mach, Prüfstezne der Pluralistischen Gesellschaft», 1993) contiene tres estudios de la misma época del cardenal Joseph Ratzinger: La libertad, la justicia y el bien. Principios morales de las sociedades democráticas, discurso pronunciado en noviembre de 1992 en la Academia Francesa; Si quieres la paz, respeta la conciencia de cada hombre. Conciencia y verdad procedente de una reunión de obispos americanos que tuvo lugar en Dallas en la primavera de 1991; y El significado de los valores morales y religiosos en la sociedad pluralista, conferencia leída en Bratislava en 1992. Los tres artículos plantean la cuestión fundamental de si existen o pueden existir verdades universales en una sociedad plural y democrática. A este tema del relativismo filosófico y moral que para Ratzinger y muchos otros pensadores desemboca inexcusablemente en el nihilismo más descarnado ha dedicado el autor, tanto en su periodo de profesor de Teología como en su etapa de pontificado, una especial atención al considerarlo como el mayor desafío intelectual de la modernidad.

En el primer trabajo afirma el autor que sin convicciones morales comunes las instituciones no pueden durar y la sociedad no puede subsistir, y que la libertad sólo sigue siendo humana cuando se fundamenta en la responsabilidad moral. Una libertad encaminada sólo en satisfacer las necesidades seguiría recluida en el ámbito animal. También asegura que el positivismo de las sociedades occidentales, que se expresa en la absolutización del principio mayoritario, se transforma, antes o después, en nihilismo, y que «Apartarse de las grandes fuerzas morales y religiosas de la propia historia es el suicidio de una cultura y una nación». En Si quieres la paz, respeta la conciencia de cada hombre. Conciencia y verdad se trata extensamente del concepto de conciencia, entendida ésta como santuario de la verdad y no como una disposición subjetiva personal. Se niega que cualquier acción es buena por el hecho de hacerse con un convencimiento interno, y se distingue entre conciencia humana y simple subjetivismo («Un hombre de conciencia es el que no compra tolerancia, bienestar, éxito, reputación y aprobación públicas renunciando a la verdad»). Es fundamental señalar que el concepto de verdad ha sido abandonado por el de progreso («El progreso es la verdad)»; este repudio de la verdad a la que se considera un elemento de opresión dogmática ha hecho que la libertad acabe anulándose a sí misma («Podríamos decir que es propio de la libertad la capacidad de la conciencia para percibir los valores humanos fundamentales que atañen a todos los hombres»). En el último trabajo Ratzinger insiste en los temas del primer artículo, a los que considera el debate más importante de la filosofía y sociología contemporánea, a saber, si es cierta la afirmación de que la existencia de la democracia exige la renuncia a toda creencia firme. Eso afirma el relativismo radical, para el que la decisión de la mayoría sustituye a la verdad, siendo en consecuencia percibidas las ideas de bien y verdad como enemigas de la libertad para Hans Kelsen, uno de los principales teóricos del positivismo y relativismo democrático, Pilato es el ejemplo de perfecto demócrata. Por el contrario, Ratzinger afirma que, puesto que la mayoría no es infalible, no se puede dejar en sus manos todos los valores fundamentales («La historia de nuestro siglo ha manifestado que en la práctica la mayoría siempre es manipulable y fácil de seducir y que la libertad puede ser destruida en nombre de la libertad»). También considera que tampoco es el Estado fuente de verdad ni puede dar nunca respuesta al problema de la existencia humana («No es misión del Estado traer la felicidad a la humanidad. Ni es competencia suya crear nuevos hombres»), respuesta que sí puede ser dada por la antropología de inspiración cristiana. Todos estos temas, que ya eran muy importantes hace treinta años, cobran una trascendencia dramática en la actualidad ya que la política contemporánea ha pasado de la negación de cualquier verdad a la violenta represión de la misma, una tiránica intolerancia que crece día a día y que intenta imponer el relativismo, paradójicamente, como única verdad aceptable.

Verdad, valores, poder es un texto que a pesar de su brevedad breve en tamaño, grande en intuiciones y sugerencias activa y estimula nuestro pensamiento y nos conduce a profundas reflexiones sobre el mundo actual. Es plenamente recomendable, por tanto.

Ediciones Rialp (2020, 8ª edición)
Colección: Pensamiento actual, 32
Traducción y Prólogo: José Luis del Barco
96 págs.

Puntuación: 4 de 5.

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Joseph Ratzinger nació en Marktl am Inn (Alemania) en 1927, y fue ordenado sacerdote en 1951. Es Doctor en Teología desde 1953, y ha sido catedrático, entre los años 1959 y 1977, en las Facultades de Teología de Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona. En 1972 fundó, junto con Urs von Balthasar y Henri de Lubac entre otros, la revista sobre teología Communio. Posteriormente, en 1977, fue nombrado arzobispo de Munich y cardenal. Desde 1981 fue Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, hasta que el 19 de abril de 2005 fue elegido papa y tomó el nombre de Benedicto XVI. Tras ocho años de pontificado, renunció al ministerio papal el 28 de febrero de 2013, pasando a ser papa emérito.

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