{Reseña} Joseph Ratzinger: Presente y futuro de Europa (Rialp)

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Acaba de aparecer en la editorial Rialp un nuevo libro de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI). Se trata de Presente y futuro de Europa, volumen publicado en 2005 en lengua italiana con el título de Europa. I suoi fondamenti oggi e domani (Edizioni San Paulo), que nos llega en la excelente traducción de Martín Docampo. (Ya fue editado en España en su día con el título de Europa. Raíces, identidad y misión por Ciudad Nueva). Como muchos de los libros de Ratzinger, Presente y futuro de Europa es una recopilación de trabajos previos, en este caso de conferencias que el todavía cardenal Ratzinger había leído en diferentes instituciones tanto religiosas como laicas en el primer lustro del siglo XX. 

La obra se divide en tres partes: Qué es Europa, Política y moral, y Responsabilidad por la Paz. La primera parte —para mí la más interesante— la forman los textos de sendas conferencias impartidas en Berlín en 2000 y Como (Italia) en 2001, respectivamente. Como es sabido, Joseph Ratzinger ha mantenido durante toda su vida, desde sus tiempos de profesor universitario en Alemania hasta su breve periodo de pontificado, una actitud crítica contra el relativismo y la indiferencia espiritual que aqueja especialmente al mundo occidental europeo. Fue uno de los primeros intelectuales dentro de la Iglesia que advirtió con crudeza y realismo que el mundo europeo nacido tras la Segunda Guerra Mundial era un mundo esencialmente materialista radical y ateo. El triunfo en las sociedades occidentales de las ideologías posmarxistas y de un positivismo que se expresa en la absolutización del principio mayoritario se transforma, antes o después, en nihilismo autodestructor («Hay aquí un odio de Occidente a sí mismo que es extraño y que sólo puede considerarse como algo patológico […] de su propia historia sólo ve lo que es deplorable y destructivo, mientras que ya no es capaz de percibir lo que es grande y puro»). Pues bien, es esas dos conferencias sobre Europa —más ampliamente en la primera— la mente privilegiada de Joseph Ratzinger es capaz de trazar en unas pocas páginas los aspectos esenciales del más que problemático estado actual de la civilización europea, así como de su historia espiritual e intelectual. No obstante, el propio autor admite la imposibilidad de tratar este asunto en toda su extensión: «el tema de Europa sólo pueda abordarse ahora en el contexto de los desafíos globales de nuestro tiempo.[…] Sin embargo, soy plenamente consciente de los insuficientes que son los intentos propuestos en este volumen para las grandes cuestiones del momento que nos afectan a todos».

¿QUÉ ES REALMENTE EUROPA? Esta pregunta ha sido formulada una y otra vez, de forma explícita, por el cardenal Józef Glemp en uno de los círculos lingüísticos del Sínodo de los Obispos sobre Europa: ¿dónde empieza Europa, dónde termina? ¿Por qué, por ejemplo, Siberia no pertenece a Europa, aunque también esté habitada por europeos, cuya forma de pensar y vivir es, además, totalmente europea? ¿Y dónde se pierden las fronteras de Europa en el sur de la comunidad de pueblos de Rusia? ¿Por dónde pasa su frontera en el Atlántico? ¿Qué islas son Europa y cuáles no, y por qué no lo son? En estas reuniones quedó perfectamente claro que Europa es solo secundariamente un concepto geográfico: Europa no es un continente que pueda ser claramente comprendido en términos geográficos, sino que es un concepto cultural e histórico.

Esto es muy evidente si intentamos remontarnos a los orígenes de Europa. Quien hable de su origen, se referirá de ordinario a Heródoto (ca. 484-425 a. C.), que es sin duda el primero en conocer Europa como concepto geográfico, y que la define así: «Los persas consideran a Asia y a los pueblos bárbaros que la habitan como su propia propiedad, mientras que consideran a Europa y al mundo griego como un país aparte». No se indican las fronteras de Europa en sí, pero está claro que las tierras que constituyen el núcleo de la Europa actual quedaban completamente fuera del campo de visión del antiguo historiador. De hecho, con la formación de los estados helenísticos y el Imperio Romano, se formó un continente, que se convirtió en la base de la posterior Europa, pero que tenía unos límites muy diferentes: eran las tierras que rodeaban el Mediterráneo, que en virtud de sus lazos culturales, del comercio y el intercambio, en virtud del sistema político común formaban entre sí un verdadero continente. Solo el avance triunfal del Islam en el siglo VII y principios del VIII trazó una frontera a través del Mediterráneo, lo cortó por la mitad, por así decirlo, de modo que todo lo que hasta entonces había sido un continente quedó dividido en tres: Asia, África, Europa.

En Política y moral Ratzinger avanza algunas de sus reflexiones en materia de filosofía política y del derecho. Entre otros temas, el futuro papa trata de la peligrosa asunción del Estado contemporáneo como exclusiva fuente de verdad; a partir de ahí, el derecho natural, que había constituido la base de la actividad legislativa y política al ser fruto de un amplio consenso social desde las primeras manifestaciones de la civilización, ha sido sustituido de facto por el derecho positivo, es decir, que valores humanos fundamentales (vida, familia, libertad religiosa y de conciencia, moral) son definidos en función de las modas y caprichos de una mayoría transitoria. Se arguye también que tras la caída de las grandes ideologías, el peligro de las nuevas mitificaciones políticas actuales se concentra en los conceptos de progreso, ciencia y libertad, conceptos vacíos si no contienen ningún sustrato trascendente («La ciencia como tal no puede generar ethos»). Por último, se pregunta cómo, en una situación de dimensión global, con sus mecanismos de poder y sus fuerzas incontrolables, con sus diferentes concepciones de derecho y de moral, es posible encontrar una evidencia ética eficaz. La respuesta es que «no existe una fórmula racional, ética o religiosa universal en la que todos puedan estar de acuerdo y en la que todo pueda basarse».

La tercera parte del volumen (Responsabilidad por la Paz) consta de cuatro breves discursos y homilías realizados con motivo del 60 aniversario del desembarco aliado en Francia. Para Ratzinger, como para la doctrina tradicional de la Iglesia, la paz no es un valor totalmente absoluto: «Un pacifismo absoluto que niegue al derecho cualquier medio coercitivo significaría capitular ante la ilegalidad, sancionaría su asalto al poder y dejaría al mundo sometido al dictado de la violencia». Aquí, el autor aboga por trabajar por una relación armoniosa e inteligente entre fe y razón en la vida política y social—ésta es una de sus obsesiones, que trata en infinidad de trabajos—, necesaria para la vida pacífica y respetuosa entre personas y naciones («Hay patologías de la religión: lo vemos; y hay patologías de la religión: también lo vemos. Ambas patologías son fatales para la paz»).

En definitiva, este recomendable libro nos ofrece la posibilidad de acompañar a Ratzinger en sus preocupaciones por el mundo europeo contemporáneo, y seguramente compartir con él «la impresión de que el mundo de valores de Europa, su cultura y su fe, aquello en lo que se basa su identidad, ha llegado a su fin y ha salido ya propiamente de la escena».

Ediciones Rialp (2021)
Colección: Fuera de Colección
Traducción: Martín Docampo
136 págs.

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¿Cómo se originó Europa y cuáles son sus fronteras? ¿Quién tiene derecho a llamarse europeo y a entrar en la nueva Europa? El autor subraya las raíces espirituales de Europa, que definen su compromiso por promover la paz dentro y fuera de sus fronteras. Sin ese fundamento espiritual, el vínculo se reduce al interés económico, a una política interior ocasional y a una vaga acción exterior.

En diversas conferencias recogidas en este volumen, Ratzinger explica qué es Europa y qué la mantiene unida, qué criterios se exigen para que una acción política sea correcta y cómo preservar la paz. (Sinopsis de la editorial)

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Joseph Ratzinger nació en Marktl am Inn (Alemania) en 1927, y fue ordenado sacerdote en 1951. Es Doctor en Teología desde 1953, y ha sido catedrático, entre los años 1959 y 1977, en las Facultades de Teología de Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona. En 1972 fundó, junto con Urs von Balthasar y Henri de Lubac entre otros, la revista sobre teología Communio. Posteriormente, en 1977, fue nombrado arzobispo de Munich y cardenal. Desde 1981 fue Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, hasta que el 19 de abril de 2005 fue elegido papa y tomó el nombre de Benedicto XVI. Tras ocho años de pontificado, renunció al ministerio papal el 28 de febrero de 2013, pasando a ser papa emérito.

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