{Reseña} Mauricio Wiesenthal: El derecho a disentir (Acantilado)

El-derecho-a-disentir-CUBIERTA

Llega a las librerías El derecho a disentir, último libro del veteranísimo escritor Mauricio Wiesenthal publicado por Acantilado. No sabemos si este libro de memorias fragmentarias será el último de su autor —esperemos que lleguen otros, por supuesto—, pero no cabe duda de que constituye una especie de testamento estético y vital, su contribución definitiva para intentar salvaguardar el recuerdo de la cultura de su tiempo.

Lo primero que hay que decir de El derecho a disentir es que los 44 ensayos que integran la obra no han sido escritos de un tirón con la experiencia de toda una vida, sino que fueron redactados a lo largo de cincuenta años, y que ahora, convenientemente revisados y ordenados, se dan a la imprenta para armar un volumen perfectamente coherente y compacto en sus planteamientos y formas. Podríamos decir que son memorias reflexivas, esto es, que reúnen muchos recuerdos del propio autor —riquísimos hasta lo increíble— con una profunda y demoledora crítica de la destrucción de la secular cultura y tradición espiritual de una Europa «que se siente extraña en su propia historia», especialmente desde los años treinta del pasado siglo, la posterior guerra mundial y el triunfo total del posmodernismo («La soberbia de la modernidad parte de un axioma absolutamente caprichoso: la idea de que el avance del tiempo va acompañada por el progreso en todos los órdenes»).

Aunque Wiesenthal ha viajado recurrentemente por todo el mundo su pasión siempre ha sido la vieja Europa, de la que nuestro autor siempre se ha considerado como heredero de su antigua tradición humanística, cosmopolita y cristiana. Asombra la cantidad de ciudades y países donde ha vivido Wiesenthal: Cádiz, Venecia, Londres, Nápoles, París… Parece que nuestro autor hubiera visitado todas las ciudades de Europa, todos los ríos, todos los hoteles, todos los jardines, todos los viñedos, todos los museos y todas las cafeterías antiguas. Naturalmente, esa vida errante de bon vivant ha marcado toda su obra, llena de la mejor literatura y de la más alta cultura.

En la pasión y en la impaciencia de mi juventud escribí muchas páginas sobre mi vida, pero—pasados los años— soy consciente de que debo ajustar también cuentas con mi tiempo. Ser libre consiste precisamente en saber escapar de la cárcel de nuestras circunstancias para organizar nuestras ideas y nuestra vida desde una perspectiva más distante, y en ser capaz de recorrer nuestra época a contracorriente de muchas tendencias y modas.

De este modo nacieron estas páginas, escritas en mil lugares del mundo. No sé si tantas historias y tantos caminos componen un libro, una fiesta o una canción de adiós. Lo que quise decir lo dije, y lo que quise escribir tan sólo Dios lo sabe.

La parte más libre y auténtica de nuestra existencia es siempre «inoportuna» para nuestro tiempo. Nietzsche la llamaría «intempestiva» (unzeitgemäss), y en ese sentido también las meditaciones de este libro son intempestivas, una contemplación desencantada del momento en que me tocó vivir. Pues la historia—si se rebobina o se mira en cámara lenta—se parece a los partidos de fútbol, cuando se analizan los lances más aplaudidos por los fanáticos de cada equipo; detalles que, no pocas veces, son lo peor y más sucio de cada jugada.

Soy biznieto de un músico judío, nieto de un impresor alemán, hijo de un catedrático español y descendiente de generaciones de europeos que—en una época de fanatismo y de violencia—vieron reducidos a escombros el esfuerzo material y moral de sus vidas. Vine al mundo en un siglo terrible—el novecento—que industrializó el asesinato en serie, creando incluso cadenas de montaje de la muerte. Mis antepasados paternos procedían de la Alta Sajonia y de Hamburgo, y de ellos recibí—además de mi origen alemán, que no olvido—la herencia judía, escandinava y eslava. Cuando mi padre obtuvo en 1916 su primera cátedra en España, mi abuelo—casado ya con una madrileña católica—se nacionalizó español, como lo exigían las leyes. 

El primer ensayo del libro, Sirenas al amanecer (el título se refiere a las sirenas de las fábricas y los barcos que escuchaba Wiesenthal en su infancia en Cádiz), supone una especie de introducción y un aperitivo de lo que encontraremos en él. En estas divagaciones de la memoria —intempestivas, las llama— podemos encontrar, por un lado, las historias, anécdotas o informaciones sobre alguna ciudad, aspectos de la biografía del autor o sobre los viejos oficios y modos de vida, mucho más humanos que los actuales; por otro, insertadas a veces de una forma un poco caótica, sus dardos y lamentaciones sobre la decadencia del mundo actual, que ha sustituido el secular gusto por el trabajo bien hecho y el cultivo personal por la mercantilización absoluta de cualquier sentimiento y por el triunfo de la zafiedad y el entretenimiento banal. En un artículo escrito en 1969 en Tubinga (La lógica, a orillas del Neckar) escribe: «Desde hace unos años la humanidad se esfuerza por autodestruirse y romper con su historia». Ésta es la idea central que recorre El derecho a disentir, y este tono pesimista y melancólico (disidente) es debido más a esa brutal mutación de la época que a su propio envejecimiento personal («Mis viajes y mis vinos, mis canciones, mis libros y mis perfumes se han convirtiendo ya en reliquias del recuerdo»). También el turismo de masas actual y todo lo que conlleva es objeto de su crítica, especialmente cuando lo contrapone con el viaje individual, actividad que ha sido parte esencial del aprendizaje del humanista («viajar no sólo significa desplazarse en el espacio sino también acceder a otras esferas de conocimiento y progresar en sabiduría, santidad y perfección»).

Es imposible señalar todos los temas, historias y anécdotas que la fina erudición de Wiesenthal expone de forma natural. Menciono los artículos dedicados a Capri, Núremberg, Marburgo y Nápoles, así como a Zúrich y Stefan Zweig —escritor del que siempre se ha declarado discípulo intelectual—, Weimar y Goethe, Mary Shelley y el Lago Leman, André Chénier y Estambul, el Castillo de Duino (costa adriática) y Rilke, o Nikos Kazantzakis y Antibes (Costa Azul). Por último, citar también el ensayo El carnet de las golondrinas donde evoca su vida de viajero bohemio y sus muchos oficios, algunos relacionados con la escritura (articulista, impresor, director de revista) y muchos otros fruto de su compleja personalidad e intereses.

A mí, que crecientemente me aburre la ficción contemporánea —seguramente porque el mundo actual me resulta antipático y antiliterario, carente de cualquier grandeza—, encuentro en los libros de memorias y de viajes mejores vehículos para el disfrute literario, de ahí que las obras de Mauricio Wiesenthal me resulten tan interesantes. Y es que coincido con el autor cuando se describe así: «Sigo siendo un hijo piadoso de Europa, fiel a mis ruinas. Amo las ciudades antiguas y he seguido la orilla de todos nuestros ríos, imaginando que los árboles eran columnas que me conducían el cielo».

Puntuación: 4 (de 5)
Editorial Acantilado (2021)
Colección: El Acantilado, 428
400 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/3ibRwou

venecia-leon-nooteboom-min-732x380

En los ensayos reunidos en este libro Mauricio Wiesenthal trata de «ajustar cuentas» con su tiempo, pues, como él mismo explica, «ser libre consiste precisamente en saber escapar de la cárcel de nuestra circunstancia para organizar nuestras ideas y nuestra vida desde una perspectiva más distante». Escritas en mil lugares del mundo, estas páginas son una celebración—un auténtico festín—del don de contemplar y evaluar «intempestivamente», es decir, de un modo crítico y poco acomodaticio (insumiso a las conveniencias), el tiempo que nos ha tocado vivir: «Pues la historia—si se rebobina o se mira en cámara lenta—se parece a los partidos de fútbol, cuando se analizan los lances más aplaudidos por los fanáticos de cada equipo; detalles que, no pocas veces, son lo peor y más sucio de cada jugada». Un libro lleno de fulgores, escrito con una prosa tan expresiva como cristalina, que fascinará (y en ocasiones alentará y confortará) al lector, mostrándole ocultos tesoros del museo del tiempo y acompañándole hacia horizontes abiertos. (Sinopsis de la editorial)

Mauricio-Wiesenthal

Mauricio Wiesenthal (Barcelona, 1943), además de escritor, ha sido profesor de Historia de la Cultura y conferenciante invitado en varias universidades. Entre sus obras destacan los ensayos La belle époque del Orient Express (1979) e Imagen de España (1984) y la novela El testamento de Nobel (1985). Su pensamiento y su estilo literario son herederos del gran legado cultural europeo, tradición en la que se inscribe su «Trilogía europea» (Libro de Réquiems, 2004; El esnobismo de las golondrinas, 2007; y Luz de vísperas, 2008). En esta editorial han aparecido Siguiendo mi camino (2013), Rainer Maria Rilke (2015), La hispanibundia (2018) y Orient-Expres (2020).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s