{Reseña} Luis Gorrochategui: La carabela San Lesmes (Crítica)

portada_la-carabela-san-lesmes_luis-gorrochategui_202205021241

Acaba de llegar a las librerías La carabela San Lesmes, último libro de Luis Gorrochategui, profesor e historiador coruñés del que ya reseñamos sus magnífico y exitoso Contra Armada (2020). Ambas obras están impecablemente publicadas en la prestigiosa colección Tiempo de Historia de la editorial Crítica. Este libro se une a la —afortunadamente— larga lista de ensayos de divulgación histórica que en los últimos años están apareciendo «en el rescate de la hermosa historia de España, secuestrada en las mazmorras de la propaganda».

La carabela San Lesmes trata de las numerosas expediciones españolas en aguas del Mar del Sur (Pacífico), primeramente con el objetivo de llegar a las islas de Especiería por una ruta diferente a la portuguesa; después, por el ansia de exploración y como protección del gigantesco franco occidental de las posesiones americanas de la monarquía hispánica frente a las potencias enemigas. El ámbito de las exploraciones españolas es tristemente desconocido para el lector actual, pero si esa indiferencia e ignorancia sobre la historia de la América española es gigantesca, el desconocimiento llega a extremos apoteósicos en el caso de las islas Filipinas y las demás posesiones españolas del Pacífico, de modo que libros como el escrito por Luis Gorrochategui son, pienso, más necesarios que nunca.

La expedición de Loaísa-Elcano partió de La Coruña el 24 de julio de 1525 con el fin de establecer una ruta comercial a Especiería (Molucas) a través del Estrecho de Magallanes, ruta que se abandonaría dadas las tremendas dificultades y gigantescas distancias por recorrer (la ruta se estableció mediante el Galeón de Manila que unía anualmente Manila y Acapulco). La flota se componía de siete barcos: cuatro naos, dos carabelas y un patache. Después de una serie de peripecias acaecidas en el difícil paso del Estrecho, se pierde el rastro de la carabela San Lesmes, mandada por el cordobés Francisco de Hoces, una de las cuatro naves que lograron entrar en el Pacífico. Sólo un barco llega a las Molucas y entra en conflicto armado con los portugueses que ya estaban asentados allí. Finalmente, capitaneada por Urdaneta consigue regresar a España dando, además, la segunda vuelta al mundo.

Pues bien, la carabela San Lesmes, que como se ha dicho perdió contacto con el resto de la flota y de la que no volvió a saberse nada es la protagonista de este sensacional libro. Pero antes, Gorrochategui hace un repaso sumario por las diferentes expediciones españolas y de otras naciones europeas (especialmente las de Louis de Bougainville y James Cook) que desde el siglo XVI hasta finales del XVIII navegaron por esas inmensas extensiones oceánicas: comienza con Álvaro de Mendaña y Pedro Sarmiento de Gamboa, descubridores de las islas Salomón en una expedición que partió de Lima en 1567; sigue con los viajes de Pedro Fernández de Quirós y Luis Váez de Torres iniciados en 1605, y aborda las dos expediciones de Domingo de Boenechea a Tahití entre 1773 y 1775 (esta última, completada por Tomás Gayangos tras las muerte de Boenechea); por último, se informa sobre las expediciones a Alaska y el descubrimiento de las islas Vavao por el coruñés Francisco Mourelle de la Rúa en 1781.

Cristóbal Colón tuvo mucha suerte al tropezarse inopinadamente con el Nuevo Continente, confirmándose así el proverbio que asegura que «Dios premia a los valientes». En realidad, el temerario almirante pretendía llegar hasta Asia con aquellos tres barcos, tarea sencillamente imposible debido a la excesiva distancia. Si no llega a ser porque se toparon con ese insospechado mundo, aquellos bravos exploradores hubieran hallado la muerte en mar abierto. No obstante, este feliz encuentro no debe hacernos olvidar el verdadero motivo del viaje: abrir una nueva ruta, siguiendo la derrota oeste, en pos del mercado oriental. Era este un lucrativo comercio que, sin olvidar las riquezas de la costa africana, estaba siendo tercamente perseguido por los portugueses. No poco trabajo les había costado a nuestros vecinos superar, en 1434, el cabo Bojador, y ampliar así el perímetro del mundo conocido. Pero, una vez superado, continuaron sin miedo explorando la costa africana en busca del anhelado paso al océano Índico. Tras muchos descubrimientos, llegaron al cabo de Buena Esperanza en 1488, y ante ellos se abrió al fin el buscado océano. Su ánimo, en adecuada proporción a su evolucionada construcción, técnica y experiencia naval, y gracias también al uso de la cartografía árabe, se precipitó a la conquista de un mercado vastísimo y nunca antes soñado. Habían encontrado un camino más fácil para el comercio con Oriente que la antigua ruta de la Seda. Ante este estado de cosas, a España no le quedaba sino rizar el rizo de los atajos y probar a abrir una nueva ruta más rápida sin el inconveniente de circunvalar África, que la llevase en línea recta, y sin la competencia portuguesa, al corazón de los intercambios comerciales con Oriente.

En resumidas cuentas, el descubrimiento de América fue una inesperada consecuencia de la lucha por abrir nuevas rutas marítimas entre las dos coronas oceánicas de la época. […]

El enigma del San Lesmes comienza a resolverse con el descubrimiento en 1929 de cuatro cañones españoles en el atolón de Amanu, en la actual Polinesia Francesa. La datación de los mismos y el estudio de las rutas de las expediciones conocidas llevan al investigador y director de la Oficina de Manuscritos del Pacífico (Universidad Nacional de Australia) Robert Adrian Langdon (1924–2003) a publicar en 1975 The Lost Caravel. En este libro (y en el posterior The Lost Caravel Re-explored, 1988), Langdon presentó la teoría de que esos cañones sólo podían pertenecer al San Lesmes, nave que se habría hundido en el atolón y que tuvo que deshacerse de los cañones para reflotarse. Según este autor, la carabela continuó viajando hacia Tahití (donde quedaron algunos miembros de la tripulación), y luego navegó hasta arribar en Nueva Zelanda. (Gorrochategui también incluye a la islas Vavao, al norte de Tonga, en el itinerario de influencia del San Lesmes).

Otro hecho destacado por este autor australiano es que numerosas crónicas holandesas y británicas del siglo XVIII observaron técnicas de confección textil, construcción naval y muchos rasgos culturales que únicamente podían ser de origen europeo; igualmente, llamaba mucho la atención a los viajeros que había un cierto número nativos que presentaban rasgos caucásicos y mestizos (cosa que no existía en el resto de islas del Pacífico). Por tanto, según Gorrochategui y Langdon, la treintena larga de tripulantes de la carabela lograron sobrevivir e integrarse en unas culturas que eran totalmente extrañas para un español de la época. Además, muy probablemente llegaron a ejercer el liderazgo en numerosas islas de la Polinesia y Nueva Zelanda, aportando, como he señalado, conocimientos técnicos y organizativos —también sus genes— que se incorporaron al acervo polinésico hasta el presente.

En definitiva, Luis Gorrochategui nos presenta unos hechos tan fascinantes como ignorados (y ocultados), dignos de protagonizar la mejor de las películas épicas, cinta que, me temo, nunca veremos. «Vayan, pues, estas palabras en recuerdo de aquellos valerosos hombres de la edad heroica de la exploración oceánica y sirvan para rememorar la gran historia española en el Pacífico». De esta forma finaliza La carabela San Lesmes. Naturalmente, también este modesto blog se suma a esa reivindicación.

Puntuación: 4 (de 5)
Editorial Crítica (2022)
Colección: Tiempo de Historia
376 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/396RXPB

42cce3d4677d734558c708e72fbd84f4

En el año 1525 siete naves de la expedición Loaísa-Elcano zarpan desde La Coruña con la intención de comenzar la anhelada ruta de las especias, descubierta en la primera circunnavegación al planeta, pero en esa titánica misión una de las naves, la carabela San Lesmes, encalla en una isla perdida en la inmensidad del Pacífico. Sin posibilidades de regresar, la tripulación tendrá que abrirse camino en las paradisiacas playas de la Polinesia.

De la mano de Luis Gorrochategui, conoceremos esta apasionante historia de supervivencia y expansión de unos navegantes a los que dieron por muertos, y la fascinación sentida por las expediciones españolas que siglos después hallaron a sus descendientes en aquellas tierras. La investigación también nos muestra nuevos datos sobre Australia y la exploración del Pacífico, e incidencias de la vida de James Cook jamás conocidas por sus numerosos biógrafos. (Sinopsis de la editorial)

gorro

Luis Gorrochategui Santos (La Coruña, 1960) se graduó en filosofía por la Universidad de Barcelona. Ha compaginado su labor docente con la investigación y ha publicado La Guerra de la Sirena. Nueva perspectiva de María Pita (2002), Contra Armada. La mayor catástrofe naval de la historia de Inglaterra (Ministerio de Defensa 2011), La Rebelión de los PIGS. La verdad oculta de la crisis y el saqueo del sur de Europa (2013), English Armada. The Greatest Naval disaster in English History (2018), Las derrotas inglesas en el Río de la Plata 1806-1807. Victoria decisiva en Buenos Aires (2018), Contra Armada. La mayor victoria de España sobre Inglaterra (Crítica, 2020) y numerosos artículos y colaboraciones. Actualmente prepara su tesis doctoral acerca de los presupuestos de la historiografía sobre España. Más información en http://www.luisgorrochategui.com

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s