{Reseña} Wolfram von Eschenbach: Parzival (Siruela)

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Es una magnífica noticia la reedición por parte de Siruela de Parzival, que fue el primer volumen de la ya mítica colección Biblioteca Medieval y que se encontraba agotado desde hace tiempo. Yo no pude leerlo entonces, por lo que la alegría es doble para mí.

Poco se conoce de la vida de Wolfram von Eschenbach, salvo que fue probablemente bávaro (de la región de Ansbach), que vivió al principios del siglo XIII, y que gozaba de cierto renombre cuando publicó Parzival (entre 12008 y 1210) como caballero-poeta, tan diestro con la espada como con la pluma. Algunos sugieren que tuvo estrecha relación con los templarios, de lo que provino su profundo conocimiento del mundo oriental.  También se ha sugerido su actitud pro-cátara, lo que explicaría su gran heterodoxia en materia religiosa. No es extraño, pues, que von Eschenbach se sintiera fascinado por la historia de Perceval y su búsqueda del Grial, en la que caballería, religión y magia son protagonistas a partes iguales.

Parzival es un extenso poema escrito en alemán que comprende unos 25.000 versos cortos, de rima llana, agrupados en dieciséis libros. Está referido en primera persona, a modo de narrador omnisciente que domina toda la narración para engarzar las aventuras y los temas del relato. A primera vista, Parzival podría parecer una adaptación al alemán del Perceval de Chrétien de Troyes. Sin embargo, Parzival es mucho más complejo, rico en símbolos, situaciones, personajes y magia que el Perceval, si bien éste resulta más poético y posee un estilo más refinado. En la obra de Wolfram von Eschenbach nos encontramos en un mundo paganizante, algo bárbaro, de un cristianismo muy primitivo, alejado de los mundos alegóricos de inspiración cisterciense de otras obras artúricas o del ambiente cortesano de Chrétien de Troyes.

Como no podía ser menos, al argumento básico es conocido: el joven Parzival crece en un bosque solitario alejado de toda sociedad. Un día se encuentra con unos caballeros y decide abandonar a su madre —que morirá de pena— y dirigirse al castillo del Rey Arturo. Parzival es noble pero ignorante de la religión y de las normas de caballería. Debido a esto tiene combate con Ither de Gahaviez, a quien mata y arrebata caballo y armadura. Llega a la corte de Arturo, que lo arma caballero y lo invita a unirse a la Tabla Redonda e inicia sus aventuras. Contrae matrimonio con la reina Condwiramurs, que no consigue retener al joven. Un día llega a un lago al que acude el Rey Pescador para aliviar sus heridas. Parzival es convidado al castillo de Munsalwäsche, donde asiste a numerosos prodigios realizados por el Grial, piedra de origen luciferino y dotada de poderes mágico, pero causa del sufrimiento del Rey Anfortas. Pasa la noche y Parzival, siguiendo el consejo que había recibido de no ser indiscreto, evita preguntar al Rey Pescador el motivo de sus aflicciones, con lo que comete un pecado involuntario y es expulsado del castillo. Toda la velada resulta no ser más que una prueba a la que Parzival estaba predestinado para librar a Anfortas de su penalidades y heredar su trono como rey. Nuestro héroe fracasa en la prueba por no hacer la pregunta.

Si la desesperación anida en el corazón, nacerá amargura en el alma. Si se unen, como los dos colores de la urraca, el ánimo inamovible del hombre y su contrario, todo será a un tiempo laudable y deshonroso. Este puede estar contento, pues el cielo y el infierno forman parte de él. El inconstante está teñido de negro y termina en el negro color del infierno. En cambio, quien se rige por la constancia se guía por el luminoso color del cielo.

***

Gahmuret se regía por la justa mesura, y no por la suerte. Se alababa poco, recibía paciente los grandes honores y no se dejaba llevar por la simple voluntad. Pero pensaba el valiente que no quería pertenecer a las mesnadas de nadie que llevase corona, fuese rey, emperador o emperatriz, a no ser de aquel que tuviese el mayor poder de todos los países de la tierra. Este deseo estaba vivo en su corazón.

Intercaladas y aderezando la trama principal aparecen numerosas historias de amor cortés, lances de caballería, batallas, hazañas increíbles, geografías imaginarias, escenas de la vida aristocrática (todo el imaginario de los libros de caballerías)… sin olvidar la búsqueda de la perfección espiritual, mediante el cultivo de la piedad, la generosidad, el amor, la valentía y la humildad; así como escenas de una gran ternura y delicadeza, como la inolvidable e impactante de la contemplación de tres gotas de sangre sobre la nieve.

Hay que destacar la estupenda traducción de Antonio Regales, moderna y de grata lectura, pero sin perder un ápice del aroma medieval e ingenuo que demanda la obra. También es reseñable el completo epílogo de René Nelli, titulado El Grial en la etnografía, que da cuenta de múltiples aspectos de este atractivo y recurrente tema.

Sólo me resta decir que Pazival es una de las más extraordinarias y fascinantes novelas artúricas de todos los tiempos, cuya lectura recomiendo fervorosamente. Creo que nadie quedará defraudado. La edición de Siruela, como es marca de la casa, es inmejorable.

Puntuación: 5 (de 5)
Ediciones Siruela (2017)
Colección: Tiempo de Clásicos, 23
Traducción y Prólogo: Antonio Regales | Epílogo: René Nelli
440 págs.

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Junto con el Fausto de Goethe y el Cantar de los Nibelungos, el Parzival de Von Eschenbach, que Siruela presenta en una nueva edición, se erige como uno de los principales mitos de la cultura alemana.

Del interés que suscitó en su momento esta obra nos hablan los más de ochenta manuscritos conservados. Un interés que no ha dejado de aumentar con los años, generando una ingente bibliografía que, junto con la ópera de Wagner, ha tratado de esclarecer los enigmas que encierra este texto. Este poema de casi 25.000 versos representa el último y esencial eslabón del ciclo novelesco en torno al grial. Von Eschenbach no solo completa la historia que Chrétien de Troyes dejó inacabada a finales del siglo XII, sino que introduce una transformación simbólica que afecta a todo el sentido de la leyenda: el Grial ya no es una copa de efectos maravillosos, ni el cáliz de la Última Cena, sino una piedra mágica caída de la corona de Lucifer en el momento de su derrota. Además, la ampliación del argumento y la nueva complejidad de sus personajes hacen de Parzival una de las grandes creaciones épicas de la Edad Media y quizá de todos los tiempos. (Sinopsis de la editorial)

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