{Reseña} Predrag Matvejević: Nuestro pan de cada día (Acantilado)

nuestro-pan-de-cada-dia

Hay temas que por su modestia y cotidianidad parecen poco proclives a una intensa labor de investigación, reflexión y escritura. Es el caso del pan, acaso el más antiguo y extendido de los alimentos humanos. Pues bien, al pan dedicó el escritor croata (naturalizado italiano) Predrag Matvejević Nuestro pan de cada día («Kruh naš»), una de sus últimas obras, publicada en español por la imprescindible editorial barcelonesa Acantilado.

Matvejevic fue un humanista en sentido clásico, de cultura vastísima y de intereses múltiples. Ensayista y narrador, es conocido por sus reflexiones sobre estética, historia del arte y literatura y por la historia de los Balcanes. En lo político Matvejevic fue un intelectual comprometido con la libertad, enemigo del estalinismo, las dictaduras y los efectos perversos de éstas en el mundo de la cultura. Entre sus libros destacan El Mediterráneo y Europa, La otra Venecia, Breviario Mediterráneo y Entre asilo y exilio.

Predrag Matvejevic nos informa en el epílogo que la idea de escribir este libro la tuvo durante muchos años y estuvo relacionada con dos acontecimientos de su vida. El primero, cuando su padre le contó su historia como prisionero de los alemanes en la guerra, condenado a trabajos forzados en el norte de Alemania y su experiencia cuando, en víspera de la Navidad, un pastor protestante le invitó ofreciéndole pan y vino. La segunda experiencia fue su contacto con un familiar residente en Odessa (de donde procede su familia paterna) que vivió en primera persona el terrible genocidio ucraniano (Holodomor) provocado por Stalin en el que murieron por falta de de pan casi tres millones de personas. De estas experiencias familiares tan dolorosas procede su interés obsesivo por  este alimento básico.

Nació entre cenizas, sobre piedra. El pan es más antiguo que la escritura. Sus primeros nombres están grabados en tablillas de arcilla en lenguas extintas. Parte de su pasado ha quedado entre ruinas. Su historia está repartida entre países y pueblos.

La leyenda del pan se sustenta tanto en el pasado como en la historia. Procura seguirlos sin identificarse ni con el primero ni con la segunda.

El ladrillo fue tal vez el modelo para aquel que coció la primera hogaza. La arcilla y la masa se encontraron en el fuego una al lado de la otra, más allá de la memoria, mucho antes de las leyendas. La relación del pan con el cuerpo humano se estableció desde el principio.

Dónde y cuándo creció la primera espiga seguirá siendo un misterio, quizá para siempre. Su presencia atraía las miradas y despertaba la curiosidad. La disposición de los granos—su orden en la espiga—ofrecía un ejemplo de armonía, de mesura y, tal vez, de igualdad. Las especies de cereal y las cualidades de cada una reflejaban la diferencia, la virtud y probablemente la jerarquía.

Los cereales crecían en diferentes continentes. Prosperaban en tiempos remotos en las llanuras del Creciente Fértil. Sobre el Tigris brillaba una estrella llamada Anunit; sobre el Éufrates, «la estrella de la Golondrina», se creía que su brillo contribuía a la fertilidad de Mesopotamia. El trigo surgió en el Cuerno de África, entre el Gran Mar y el mar de las Cañas, a poca distancia de Aksum, Asmara, Adis Abeba. En las mesetas de Etiopía y Eritrea acaba el desierto, el clima es más templado, la tierra más húmeda. Cerca nace el Nilo Azul, desciende al cauce que comparte con la
otra corriente, la «blanca», del prodigioso río. Son tierras muy soleadas.

«El pan es el fruto de la tierra, pero bendecido por la luz»: son las palabras del poeta.

No es éste el primer trabajo que trata monográficamente sobre el pan. Por ejemplo, el escritor judío alemán Heinrich Eduard Jacob dedicó su enciclopédica Six Thousand Years of Bread: Its Holy and Unholy History (1944) a nuestro tema (texto que menciona Matvejevic como una de sus fuentes). ¿Qué encontrará el lector de Nuestro pan de cada día? En primer lugar, un libro de difícil clasificación, una especie de «Historia natural y moral del pan» que contiene, al mismo tiempo, hechos históricos, hallazgos arqueológicos, leyendas piadosas, informaciones filológicas, apuntes etnográficos y sociológicos, testimonios literarios y especulaciones teológicas. Se comentan especialmente los orígenes del pan en Mesopotamia y Egipto y su expansión por la cuenca mediterránea y el resto del mundo conocido, los tipos y características de diferentes panes y cereales, la vital importancia teológica que el pan adquirió en el judaísmo y especialísimamente, con la eucaristíaen el cristianismo, y cómo el pan ha formado hasta hace pocas décadas del imaginario cotidiano de la sociedad como sinónimo de la más elemental subsistencia. Al final, lo que a simple vista podría parecer una erudita enumeración de historias, informaciones y citas de autores clásicos y modernos se va revelando como una bien estructurada oda a la civilidad, al humanismo y a la hermandad entre los pueblos, naturalmente tomando al pan como símbolo común.

Es imposible escoger entre las innumerables informaciones interesantes del libro. Cito dos ejemplos algo colaterales que me han sorprendido: la mayoría de los pintores importantes al representar la Santa Cena han pintado los panes voluminosos, es decir, fermentados por cierto, he aprendido el verbo leudar, dar fermento a la masa con la levadura en lugar de ácimos (cenceños) como dicta la realidad histórica de una cena pascual judía. Otro ejemplo: los sefardíes expulsados de España al establecerse en sus nuevas ciudades griegas y balcánicas llevaron consigo su particular tipo de pan dulce, que en esos lugares se sigue conociendo como pan di Spagna (o patišpanja en la pronunciación adaptada al lugar).

En definitiva, Nuestro pan de cada día es un libro profundo y hermoso, especialmente recomendable para los lectores que busquen huir de la insoportable banalidad contemporánea, no sólo la literaria.

Puntuación: 4 (de 5)
Acantilado (2013)
Colección: El Acantilado, 275
Traducción:  Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pištelek
208 págs.

Ver y Comprar este libro en Amazon: https://amzn.to/3fFI8H7

ngt_web_bread_dusty-knuckle-high-res-11_hr

Predrag Matvejević nos propone recorrer un camino que aúna poesía, filosofía, historia y ciencia, y en el que se hará visible tanto el fruto del esfuerzo humano como su valor simbólico. Porque, en efecto, el pan acerca Dios a los hombres, es el negador del hambre, la aspiración del miserable, la comida que le sobra al rey. Se reclama en los hospitales y los orfanatos, y es finalmente un símbolo de justicia. (Sinopsis de la editorial)

Predrag-Matvejević-1

Predrag Matvejevic (Mostar, 1932 – Zagreb, 2017)​, tras estudiar filologías románica y clásica en las universidades de Sarajevo y Zagreb, se doctoró en la Sorbona. Fue profesor en el departamento de lenguas y literaturas eslavas en la universidad de La Sapienza de Roma, ciudad en la que vivió tras verse forzado a abandonar su país en 1991. Es autor de numerosos libros y ha recibido varios premios internacionales.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s