{Reseña} Mijaíl Bulgákov: Los Huevos fatales (Ediciones Irreverentes)

Inscrita claramente en la línea tradicional de la sátira rusa, el relato de Bulgákov, alegoría satírica y científica a la vez, constituye una diatriba tragicómica, surrealista y corrosiva contra los formalismos de la burocracia y contra la ignorancia y la torpeza endémica del poder. No en vano las obras de Bulgákov fueron tachadas de contrarrevolucionarias por los críticos del sistema soviético, que finalmente consiguieron la prohibición y el silencio de un autor molesto.

Simplificando mucho se puede decir que la obra fantástica de Bulgákov puede dividirse en la puramente fantástica y en la de ficción científica. La primera se abre y se cierra con El Maestro y Margarita. La segunda nos remite a Los huevos fatales y Corazón de perro.

En Los huevos fatales la fantasía científica es aquí imitación de Wells, pero también desenfrenada parodia del británico (“…lo héroes de H.G. Wells no son nada comparados con usted… ¡Y yo creí que eran sólo fantasías! ¿Recuerda El alimento de los dioses?), los científicos y la burocracia soviética. El argumento es el siguiente: en el Moscú de 1928 se produce un maravilloso descubrimiento científico, un rayo que acelera el desarrollo de las ranas del profesor Pérsikov. El hallazgo es aprovechado por el Estado para criar gallinas, pues una epidemia de peste avícola ha terminado con todas. Pero un lamentable error hace que a la cooperativa que experimenta con el rayo rojo del profesor Pérsikov lleguen huevos de serpientes, cocodrilos y avestruces destinados al laboratorio del profesor, lo cual da lugar a espantosas mutaciones. Anacondas monstruosas avanzan hacia Moscú, sembrando en la población un pánico comparable al de la invasión marciana de La guerra de los mundos. Las turbas dan muerte al profesor, y una providencial helada (en agosto) acaba con la pesadilla.

“Un espécimen de patas retorcidas de color pardo verdoso, de enorme cabeza puntiaguda y cola con cresta, parecido a un lagarto de terribles dimensiones, salió por detrás de una esquina del cobertizo, y de un terrible mordisco en una pierna de Poláitis lo tiró al suelo”

Desde mi punto de vista Los Huevos fatales es la obra adecuada para iniciarse en el universo literario de Bulgákov, ya que El Maestro y Margarita, aunque no menos hilarante, es una obra de más compleja y difícil lectura e interpretación.

Los Huevos fatales es un título que hará disfrutar a los seguidores de la gran literatura rusa y a los amantes del fantástico más sugerente. La edición y traducción de Ediciones Irreverentes es estupenda. Muy Recomendable.

Puntuación: 5 (de 5)
Ediciones Irreverentes (2013)
Traducción: Vera Kújareva
Colección: Narrativa, 109
114 págs.

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Sinopsis de la editorial:

“Los huevos fatales”, la novela fantástica de Mijaíl Bulgákov, se publicó por primera vez en el año 1925. Sin embargo los acontecimiento se desarrollan en el futuro, en el año 1928. A pesar de que el autor la presenta como futurista y fantástica, saltan a la vista que es realista, llena de alegorías, amargo y despiadado humor.

La trama del libro nos hace recordar la novela de H. G. Wells, El alimento de los dioses (1904) donde dos científicos inventan los polvos que provocan el crecimiento considerable de los animales y las plantas. En Los huevos fatalesel protagonista, el profesor Pérsikov, inventa el modo de la reproducción rápida de los embriones por medio del rayo rojo. Los recientes acontecimientos en el joven Estado Soviético obligan al profesor traspasar a sus inventos a favor de una necesidad de gran importancia a nivel nacional -levantar la avicultura del país después de devastadora plaga. A causa de una terrible equivocación se desata la tragedia. Las inmensas tropas de los monstruos se dirigen a Moscú.

El conflicto entre dos prototipos de la época, la imbecilidad, la oscuridad, la ignorancia encarnados en la imagen de Aleksandr Semionovich Fatal y la genialidad del científico Pérsikov, llevó al trágico final. Bulgákov se acerca a uno de los problemas más actuales y intenta aclarar por qué por la estupidez y ignorancias de unos tienen que pagar o tener responsabilidad personas inocentes, más aun, que advertían del peligro, incitaban a razonar a los tipos engreídos, los que toman las riendas en los asuntos fuera de su competencia. El choque de la ignorancia con la inteligencia terminó a favor de la ordinariez, incapaz crear, descubrir. Y cuando se van los genios, la vida se vuelve gris, mediocre, vulgar.

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Mijaíl Afanasievich Bulgákov (1891-1940). Novelista y dramaturgo ruso, nacido en Kiev (Ucrania). Renunció la carrera de médico en favor de la creación literaria. Colaboraba en numerosos periódicos y revistas publicando sus primeras narraciones de carácter satírico lo que provocaba la acusación de contrarrevolucionario y la intervención de la censura oficial. Después de haber gozado de un brevísimo período de éxito, fue víctima de constantes calumnias políticas por parte de las autoridades soviéticas. Los últimos diez años de su vida, condenado al silencio y al olvido, escribe El Maestro y Margarita, obras de teatro, críticas y relatos e hizo varias traducciones y dramatizaciones de novelas. Muchas de ellas no fueron publicadas y otras fueron destruidas por la crítica. Entre sus obras más conocidas cabe destacar la novela corta Corazón de perro, novelas La guardia Blanca, El Maestro y Margarita, La vida del señor Moliere y obras de teatro El piso de Zoyka, Días de Turbiny, entre otras.

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