{Reseña} Algernon Blackwood: Los Sauces (Hermida Editores)

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En esa guía imprescindible de lecturas que es El horror en la Literatura Lovecraft dedica un amplio comentario a la figura de Blackwood y refiere que “La bien nutrida serie de volúmenes del señor Blackwood incluye novelas y cuentos, algunos de estos últimos con personajes en común. En primer lugar debe considerarse el relato Los sauces, en donde innombrables presencias acosan a un par de viajeros en las soledades de las islas del Danubio. Aquí, el arte y la rigurosidad en la narrativa llegan a su más alto desarrollo y producen una impresión perdurable y conmovedora sin un solo párrafo forzado y ni una falsa nota”. El fragmento completo del ensayo, así como otros provenientes de cartas, se incluyen a modo de prólogo de esta edición y muestran la estima de Lovecraft por la obra de Blackwood (salvo algunas reservas, como es natural). También August Derleth, en H.P. Lovecrfat y su obra señala la gran influencia que las creaciones de Blackwood ejercieron en las obras del escritor de Providence. Sirva esto a modo a presentación de Los sauces, relato incluido en The Listener and Other Stories (1907) y que Hermida Editores presenta por separado por primera vez en español.

Algernon Blackwood fue uno de los artífices de la gran revolución que experimentó el cuento de horror a comienzos del siglo XX. Desde muy joven se interesó por las religiones orientales y el ocultismo, lo que le trajo serios problemas familiares. A finales del siglo XIX  empezó a publicar cuentos en revistas tras el éxito de A haunted Island (1899). Su obra es copiosa y variada: varias novelas fantásticas, piezas teatrales y alrededor de ciento cincuenta relatos agrupados en casi una veintena de volúmenes. La mayoría de estos relatos son inquietantes y en todos ellos palpita una visión numinosa y arquetípica del cosmos que ofrece al lector una experiencia con las fuerzas y los invisibles poderes elementales que gravitan a nuestro alrededor.

—Si toman por error un canal lateral —nos dijo un oficial húngaro que conocimos en una tienda de Presburgo mientras comprábamos provisiones—, es posible que se encuentren a sí mismos, una vez se retiren las aguas, encallados a cuarenta millas de cualquier lugar habitado; podrían morir de hambre fácilmente. Allí no hay gente, no hay granjas, no hay pescadores. Les aconsejo por su bien que no continúen. Además, el caudal sigue aumentando y esto hará que el viento arrecie […] Permanecí allí durante varios minutos, contemplando la impetuosa riada carmesí que bajaba con un aullante rugido, con sus olas embistiendo contra la orilla como si quisiera arrasar la isla, y arremolinándose luego en dos espumosas corrientes a ambos lados. La tierra emergida parecía temblar con las acometidas del agua, mientras que el movimiento furioso de los arbustos de sauce, al abatirse el viento sobre ellos, alimentaba la curiosa ilusión de que la isla en sí misma realmente se movía. Aguas arriba, a lo largo de una o dos millas, pude ver el gran río descendiendo sobre mí; era como contemplar una avalancha de nieve al pie de la ladera de una colina: blanquecido por la espuma y   saltando por todas partes para mostrarse al sol.

Los sauces comienza con la casi banal historia de un viaje de dos amigos en canoa por el Danubio. Los excursionistas se ven obligados a acampar en una isleta formada por la crecida del río. Allí, rodeados por un denso bosquecillo de sauces, los protagonistas van experimentando todo un crescendo de situaciones amenazantes pero indeterminadas. Más que terror, lo que va desplegando el autor —en esto Blackwood es un auténtico maestro— es una difusa atmósfera ominosa y extraña, de auténtico Horror Cósmico, en la que la presencia intuida de seres que se encuentran más allá del Tiempo humano es la base de la historia. Al igual que Lovecraft, se insinúa que ciertos lugares (en este caso un bosque de sauces) son portales a otro mundo habitado por entes prehumanos. Con estos premisas, Blackwood logra armar un extraordinario relato fantástico, que consigue mantener el interés y la intriga desde la primera a la última página, haciendo muy entretenida su lectura.

En resumen, Los sauces es un relato capital de la moderna literatura fantástica y de horror. Como siempre, la edición de Hermida Editores y la traducción de Óscar Mariscal es estupenda.

Puntuación: 5 (de 5)
Hermida Editores (2017)
Colección: La Caja de Pandora, 6
Traducción: Óscar Mariscal
100 págs.

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Publicado por primera vez en castellano de forma independiente, Los sauces es considerado por la crítica el mejor libro de Blackwood. También lo fue para Lovecraft, quien dijo del autor que nadie se había acercado «a la habilidad, seriedad y minuciosa fidelidad con las que registra las insinuaciones de anormalidad en ciertos objetos y experiencias ordinarios, o a la sobrenatural perspicacia con la que construye, detalle a detalle, las sensaciones y percepciones completas experimentadas en el tránsito de la realidad a la vivencia o la visión preternaturales».

Tras calificarlo de «maestro absoluto e incuestionable de la creación de atmósferas inquietantes», Lovecraft destacó su capacidad para evocar «lo que casi equivale a una historia a partir de un simple fragmento de sobria descripción psicológica» y dijo que entendía mejor que cualquiera de sus colegas de qué manera algunas mentes sensibles «moran permanentemente en la zona fronteriza entre el sueño y la realidad».

Algunos comentaristas sostienen que el meollo de la obra de ficción de Blackwood es la confrontación del hombre moderno de la época postracionalista con aterradoras fuerzas naturales o sobrenaturales. En El arte y la literatura fantástica, el profesor de filosofía Louis Vax subraya que los héroes de Blackwood «están fascinados por una belleza terrible, tan terrible que por ella se juegan la vida». (Sinopsis de la editorial)

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Algernon Blackwood (Londres, 1869- 1951) era hijo de un modesto empleado administrativo del servicio postal del Reino Unido. A lo largo de su vida residió en Inglaterra, Alemania, Rusia, Canadá y Estados Unidos, desempeñando diversas ocupaciones. Hacia 1905 se estableció en Inglaterra, donde empezó a cultivar la literatura espectral con gran éxito comercial.

La bibliografía del autor que ofrece la Internet Speculative Fiction Database incluye una lista de catorce novelas y ciento setenta y siete cuentos de género fantástico y afines. Sólo en vida de Blackwood aparecieron veintiuna colecciones de sus relatos; la primera de ellas, La casa vacía, en 1906. Desde 1900 fue miembro de la organización ocultista Hermetic Order of the Golden Dawn (Orden Hermética del Alba Dorada), adoptando el lema mágico Umbram Fugat Veritas (La verdad hace huir a las sombras).

No obstante, el «uso demasiado liberal de la jerga ocultista» en sus obras, del que tan amargamente se quejaba H. P. Lovecraft, jamás alcanzó a las enseñanzas del Alba Dorada. Susan Johnston Graf dice al respecto que la negativa de Blackwood a escribir sobre la Golden Dawn «podría significar que en realidad se la tomaba muy en serio».

A pesar de la fraseología espiritualista que lo envuelve, ese animismo pagano «que encuentra en el elemento tierra su expresión simbólica», entrevisto en las obras de Blackwood, tendría más que ver con una apelación romántica a los tradicionales espíritus elementales de la naturaleza que con el ocultismo cabalístico de la Golden Dawn.

 

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